Era una noche de celebración de un cumpleaños con amigos en Klandestino, una discoteca de la Marina de Santa Eulària. I. (26 años) y O. (24), hermanos -cuyas identidades han pedido mantener en reserva-, habían disfrutado durante algunas horas y, para eso de las 4 de la mañana del sábado decidieron que ya había mucho ajetreo dentro del local, que mejor salirse. Allí fueron brutalmente atacados por un grupo de violentos.
“Apenas salimos del establecimiento, del lado de fuera de la puerta, cerca de la terraza, nos cruzamos con unos chavales que querían ingresar. De golpe, me pegaron en la espalda y se me echaron encima. No sabía si eran 5, 6, 7 o 10 personas”, relata O. a La Voz de Ibiza. Su hermano intentó defenderlo, pero “se le fueron encima y le rompieron la mandíbula a patadas”.
“Ellos estaban tranquilos, bebiendo, pero sin agredir a nadie, son gente pacífica. Esto ha sido una agresión de un grupo de chavales a dos chicos que no les habían hecho nada. Han sido gente joven borracha que quería gresca”, se lamenta la madre de los hermanos agredidos.
A O. comenzaron a pegarle mientras estaba tendido en el suelo y no cesaba de chorrear sangre. “Me llenaron de golpes”, resume. Y dice que si bien no quedó inconsciente, perdía mucha sangre y “notaba que me estaba mareando”.
Un amigo de ambos hermanos los vio y se tiró encima de I. para evitar que le pegaran más. Otros jóvenes que rondaban ayudaron a separar a los violentos de estos hermanos, a la vez que intervino también la policía.
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Al Hospital y la Guardia Civil
Minutos más tarde arribó la ambulancia que llevó a las víctimas al Hospital Can Misses. A O. le cosieron el labio y la frente y a I. le suturaron la cara. Tras darles el alta, le dijeron a I. que el martes lo operarían.
“Yo me lo llevé directo a la clínica del Rosario, no podía estar en casa: le dolía un montón la mandíbula, no podía hablar, no podía masticar, no podía beber”, cuenta O. Recién este jueves recibió el alta de la clínica privada.
O. hizo al otro día la denuncia a la Guardia Civil de Santa Eulària, donde le han cogido declaración. Hasta ahora, la familia no ha tenido novedades sobre si han dado con los agresores. Desde la Guardia Civil tampoco han dado más información de lo ocurrido ante la consulta de La Voz de Ibiza.
Lo ocurrido, sin embargo, deja secuelas, no solo físicas. “El orgullo queda herido. Yo no voy a volver a Santa Eulària. No es buena idea”, dice O.
A su madre, recordar la agresión la hace reflexionar sobre la inseguridad en Ibiza. “No doy crédito a lo que está pasando en esta isla, aquí siempre habíamos sido pacíficos”. Y se enoja: “La mierda de gente que tenemos que aguantar”.