PRIMER TURISTA ESPACIAL ESPAÑOL

¿Un piso en Ibiza o un viaje al espacio? La odisea de más de un millón de dólares de Alberto Gutiérrez

El fundador de Civitatis se convirtió en el primer turista espacial español tras volar 11 minutos en una misión de Blue Origin valorada en más de un millón de dólares, una experiencia que comparó con comprar una vivienda de lujo en Ibiza.

Alberto Gutiérrez

El pasado 22 de enero, Alberto Gutiérrez, fundador de la plataforma Civitatis, marcó un hito al convertirse en el primer turista espacial español (considerando que otros tripulantes han asistido como periodistas). A bordo de la nave New Shepard de Blue Origin, Gutiérrez vivió una experiencia de apenas 11 minutos que ha generado un intenso debate, no solo por su brevedad, sino por su elevado coste, estimado por medios especializados en más de un millón de dólares.

Contexto de una misión relámpago

Gutiérrez relató en una entrevista con COPE que el viaje fue el resultado de un proceso vertiginoso que comenzó con su inscripción apenas en agosto. Para participar, tuvo que someterse a un entrenamiento intensivo de dos días en la base (llegando tres días antes del lanzamiento), con jornadas de 10 a 12 horas diseñadas para que acciones como abrocharse el arnés en gravedad cero fueran un acto reflejo. Entre las pruebas físicas, debió certificar que podía subir 20 metros de escaleras en menos de 90 segundos para casos de emergencia.

La misión fue físicamente exigente: en solo dos minutos pasó de estar en la plataforma de lanzamiento a flotar en el espacio, superando la línea de Kármán. Durante el ascenso, su cuerpo soportó una fuerza de 3 Gs, pero lo más extremo ocurrió en el descenso, donde alcanzó los 5,5 Gs. En ese punto, Gutiérrez relata que la presión en el pecho es tan fuerte que «no puedes respirar».

El «rollo» de Ibiza frente a la eternidad del espacio

Ante las preguntas sobre si merece la pena pagar una suma tan alta por tan poco tiempo, Gutiérrez justificó el gasto comparándolo con la inversión inmobiliaria de lujo. Según explicó, elegiría el espacio antes que un piso en Ibiza por una cuestión de practicidad y valor emocional. «Un piso en Ibiza hay que mantenerlo, hay que limpiarlo, luego tienes que ir. Es un rollo», afirmó con rotundidad.

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Frente a las complicaciones logísticas de una vivienda, el empresario defiende que el viaje espacial es una «gran inversión» personal. En este sentido, destacó los elementos que, para él, superan cualquier bien material: El silencio total tras la separación del cohete, la visión de la curvatura de la Tierra y el «negro más negro» que ha visto nunca. 

A su vez, aclaró que, a diferencia de un inmueble, esta vivencia se disfruta «para toda la vida», desde la planificación previa hasta el final de sus días.

El último turista en un largo periodo

Gutiérrez podría ser uno de los últimos turistas espaciales en una temporada, ya que la compañía de Jeff Bezos ha anunciado la suspensión de estas misiones durante al menos dos años para centrarse en su programa lunar.

A pesar de la pausa de la industria, el empresario ya proyecta sus próximos objetivos: vuelos orbitales de mayor duración o incluso un viaje a la Luna en la próxima década. Para él, cumplir este sueño de la infancia aporta una dosis de creatividad y una capacidad de «pensar en grande» que justifica plenamente su decisión.

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