Ibiza afronta una crisis hídrica que amenaza a centenares de viviendas rurales. Este miércoles, vecinos que dependen de pozos particulares llevarán sus quejas al Consell insular para denunciar que el descenso de los acuíferos compromete el suministro de agua corriente en sus hogares.
Según informó IB3, la sequía ha dejado a numerosas familias sin agua corriente en sus viviendas porque los pozos particulares se han secado o reducido drásticamente su caudal. En muchos casos, los vecinos se han visto obligados a contratar camiones cisterna para llenar depósitos y garantizar el consumo doméstico.
El medio autonómico apunta que las casas más vulnerables son las situadas en zonas rurales que dependen de pozos comunitarios, y que este miércoles sus residentes llevarán las quejas al Consell d’Eivissa para exigir soluciones inmediatas.
La falta de lluvias ha reducido las reservas al 29 %, según datos oficiales, lo que sitúa a la isla al borde de la alerta por sequía. Este escenario afecta especialmente a casas aisladas en parroquias como Santa Gertrudis, Sant Llorenç y Sant Miquel, que dependen de pozos privados o comunitarios.
Sequía y acuíferos en riesgo
Los pozos registran descensos preocupantes y, en algunos casos, la presión no alcanza para bombear agua suficiente. Asociaciones vecinales aseguran que la situación se repite cada verano, pero este año es más grave por la persistente sequía y el aumento de la demanda durante la temporada turística.
El Consell de Ibiza reconoce que los acuíferos se encuentran sobreexplotados y que muchos pozos funcionan en situación irregular, lo que agrava el problema. El Govern ha anunciado sanciones y la instalación de contadores digitales para controlar extracciones excesivas.
El papel de la desalación
Aunque la ampliación de las desaladoras busca reducir la presión sobre los acuíferos, los vecinos insisten en que este recurso no llega a las casas de campo que dependen de pozos. Los vecinos insisten en que la ampliación de desaladoras no resuelve el problema de las casas de campo que no están conectadas a la red.
El Govern prevé que entre el 80 % y 90 % del agua de la isla provenga en el futuro de desaladoras, pero hoy ese sistema beneficia sobre todo a núcleos urbanos y zonas turísticas.
Exigen soluciones inmediatas
Los vecinos pedirán este miércoles al Consell:
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Mayor control de pozos ilegales y sobreexplotados.
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Planes de emergencia específicos para viviendas rurales, con depósitos móviles o ayudas para cisternas.
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Compromisos de inversión en redes de distribución, para que el agua desalada llegue también al campo.
El viernes, además, mantendrán una reunión con el director general de Recursos Hídricos para abordar la situación.
La situación se suma a las advertencias de entidades como la Alianza por el Agua, que reclaman un plan integral para asegurar el suministro a la población y proteger los acuíferos de la isla