El frente vecinal contra el desembarco de Lío Ibiza en el Hotel Corso entra en una nueva fase. Residentes de s’Illa Plana ultiman una ofensiva ante el Ayuntamiento de Ibiza al entender que la actividad prevista no cuenta, y no podría contar, con una licencia nueva que le permita operar legalmente como sala de fiestas, uno de los puntos que más tensión ha generado en el barrio.
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El desembarco de Lío Ibiza en el Corso entra en fase de choque: obras desatan guerra vecinal
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El Plan General de Ibiza prohíbe nuevas salas de fiesta y pone en cuestión el encaje de Lío en la reforma de el hotel Corso
La tesis que manejan los vecinos es clara: no se estaría tramitando una nueva licencia de discoteca o sala de fiestas, sino intentando sostener el proyecto sobre la ampliación de una licencia previa vinculada históricamente al hotel. Y ahí es donde sitúan el núcleo del conflicto, al considerar que esa vía no sería válida si la actividad cambia de escala, de configuración o de emplazamiento dentro del complejo, tal como ha señalado La Voz de Ibiza.
Fuentes del entorno vecinal y jurídico consultadas por La Voz de Ibiza sostienen que las licencias de actividad no son títulos “subjetivos” ni trasladables a conveniencia, sino autorizaciones ligadas a una actividad concreta, en un lugar determinado y bajo unas condiciones concretas. Por eso entienden que el debate ya no está solo en la reforma del hotel, sino en si puede sostenerse jurídicamente la actividad de Lío bajo el paraguas de una licencia antigua.
A su vez, tampoco podría aprobarse una nueva licencia para que Lío actúe como sala de fiesta o discoteca, ya que el PGOU de Vila aprobado en el 2023 lo prohíbe.
En las últimas semanas, el malestar en s’Illa Plana no ha dejado de crecer. A la preocupación por el posible encaje legal del proyecto se suman el temor al aumento del tráfico, el ruido nocturno y la transformación de una zona residencial que ya mira con alarma el avance de las obras visibles en el Corso.
Próximos pasos
La propia reacción vecinal intenta ahora ordenarse. Tras semanas de movimientos dispersos y distintos subgrupos entre residentes, en las próximas horas se celebrará una reunión con representantes de s’Illa Plana para intentar unificar estrategia y evitar que la respuesta quede fragmentada ante una operación que, a ojos del barrio, sigue ganando terreno.
Entre los próximos pasos figura acudir al área de Actividades y Certificados del Ayuntamiento para solicitar documentación y aclaraciones sobre la licencia que se estaría utilizando o invocando para dar cobertura al proyecto de Lío en el Hotel Corso. El objetivo es pedir copia o duplicado del título otorgado, así como un pronunciamiento sobre su vigencia y validez efectiva.
Según fuentes jurídicas que asesoran a los vecinos, no es posible que Lío tenga una licencia legal de sala de fiestas en su nueva ubicacion, ya que el proyecto de reforma del hotel prevé modificaciones sustanciales en la zona donde se llevaría a cabo dicha actividad.
La Voz de Ibiza ha consultado al Ayuntamiento de Ibiza sobre qué licencia se utilizaría para permitir la actividad de Lío en el Corso y sobre la situación concreta del expediente, sin respuesta hasta el momento. Esa falta de precisión es, precisamente, uno de los elementos que más inquietud alimenta entre los vecinos.
En paralelo, según ha podido confirmar la voz de Ibiza, Lío lo da por hecho que cuenta con el permiso para llevar su actividad al Hotel Corso, más precisamente en la zona de la terraza de la piscina. Sin embargo, donde funcionaba la sala de fiestas de la cual usaría la licencia de actividad, en el sótano del hotel, se prevé un espacio administrativo de Lío.
Precisamente, el inicio de obras visibles en la zona de la piscina del Corso apuraron las gestiones vecinales para aunar su estrategia. «Justo comienzan las obras donde va a funcionar el proyuecto de Lío», advirtieron desde s’Illa Plana.
Según han dicho desde la Administración del Hotel Corso a La Voz de Ibiza, «las obras de la piscina son trabajos de mantenimiento del muro que nada tienen que ver con ninguna reforma, ni afectan en ninguna medida a la operativa del hotel para la temporada». Entre los residentes de la zona de Talamanca, sin embargo, desconfían de esta versión. Y se aprestan a una batalla sin cuartel para evitar que el mítico cabaret acelere su desembarco para la próxima temporada.
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