La Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) en Ibiza y Formentera ha cuestionado la denuncia de UGT sobre la supuesta existencia de un elevado número de trabajadores que lo hacen de forma ilegal en el sector de la construcción, que el sindicato cifra en dos de cada cinco trabajadores.
El cálculo sindical se basa, según explicó UGT, en las visitas que delegados del sindicato realizan a obras y en indicios detectados durante esos recorridos, como trabajadores que abandonan el lugar al verles llegar o empleados que aseguran no contar con la formación obligatoria en prevención de riesgos laborales.
El vicepresidente de la patronal, José Antonio Roselló, criticó el método utilizado por UGT para estimar la cifra.
“Hay que hablar con un armazón estadístico o un mínimo de datos detrás. En este caso ni siquiera tienen el dato, sino que deben haber hecho una composición de lugar, pero sin poder justificarla de manera clara”, señaló a La Voz de Ibiza.
Según Roselló, no existen datos que permitan sostener con consistencia una estimación de este tipo. “Dudo que esta cifra sea real. Por supuesto que existen fenómenos de economía sumergida, pero no están en las empresas habituales del sector”, afirmó.
Dudas sobre el alcance en el sector
El representante empresarial también cuestionó que estas irregularidades afecten al núcleo del sector de la construcción. “En lo que llamamos empresas solventes, que conocemos y que componen el sector de la construcción, esas empresas difícilmente puedan tener una bolsa de economía sumergida”, explicó.
Según UGT, tanto en Ibiza como en Menorca las irregularidades entre trabajadores afectan a construcciones de cualquier magnitud: desde las muy pequeñas hasta las urbanizaciones y reformas a cargo de grandes empresas. Sin embargo, Roselló recordó que estas compañías están sometidas a controles estrictos en materia laboral y de seguridad.
“Las empresas de construcción están sometidas a un régimen bastante severo de riesgos laborales y a verificaciones de las empresas de gestión de riesgos laborales y de la propia Inspección de Trabajo”, señaló.
Por ello, considera improbable que el problema alcance la magnitud señalada por el sindicato. “Las cifras que denuncian son muy altas”, remarcó.
Economía sumergida fuera del sector formal
Roselló sí reconoció la existencia de economía sumergida en la isla, aunque considera que se concentra principalmente fuera de las empresas habituales del sector de la construcción.
Según explicó, parte de esta actividad podría producirse en pequeñas obras o trabajos domésticos. “Es probable que muchas personas hagan pequeñas obras en el interior de las casas”, señaló.
En estos casos, añadió, los trabajos suelen ser contratados directamente por particulares o realizarse a través de empresas que no estén registradas.













