El robo de varias joyas tradicionales ibicencas en una vivienda de Sant Agustí ha puesto en alerta a agrupaciones de ball pagès y personas vinculadas a la indumentaria tradicional de Ibiza, ante el temor de que este tipo de piezas pueda acabar circulando en el mercado local o ser ofrecido para su uso en fiestas y actuaciones folclóricas.
Las joyas sustraídas —entre ellas pendientes payeses de gran tamaño y un sello de oro— no solo tienen hoy un alto valor económico en el mercado de joyería artesanal, sino que representan piezas con un importante valor histórico y sentimental, al tratarse de objetos conservados en el ámbito familiar y ligados a la tradición ibicenca.
Precios actuales de mercado: cientos y miles de euros por pieza
En el mercado actual, las joyas inspiradas en la emprendada ibicenca alcanzan precios elevados. Los pendientes de oro conocidos como de “ferradura” o media luna, característicos de la joyería de la isla, se elaboran de forma artesanal en oro de 18 quilates y presentan una amplia horquilla de precios.

Los modelos más pequeños, de unos 23 milímetros, se comercializan en torno a los 600–700 euros, mientras que los pendientes de mayor formato, con filigrana más compleja y dimensiones superiores a los 40 o 50 milímetros, pueden alcanzar precios cercanos o superiores a los 1.700–1.800 euros, según el diseño y el acabado.
En el caso de los anillos y sellos payeses de oro, su valor económico es aún mayor. Como referencia, los anillos sello inspirados en la ‘creu’ de la emprendada ibicenca, elaborados artesanalmente en oro de 18 quilates y con grabados geométricos, se comercializan actualmente en torno a los 1.950 euros. Se trata de piezas vinculadas a la tradición conocida como ‘s’anellada’, el conjunto de anillos que podía lucir la mujer ibicenca con el traje tradicional.

Un valor que va más allá del dinero
Más allá del precio que estas joyas puedan alcanzar hoy en el mercado, el caso ha generado una especial sensibilidad en el mundo del ball pagès por el valor histórico y sentimental de las piezas robadas. Se trata de joyas asociadas a la indumentaria tradicional ibicenca, utilizadas con el traje de fiesta payés y conservadas durante generaciones como parte del patrimonio familiar.
El ball pagès, declarado Bien de Interés Cultural Inmaterial en 2012, mantiene una estrecha relación con los trajes tradicionales y sus complementos, entre ellos la emprendada y las joyas que completan el conjunto. Estos elementos no solo cumplen una función estética, sino que forman parte de la identidad cultural de la isla.













