La aparición de cuerpos sin vida en las costas Baleares se ha vuelto una noticia recurrente en los últimos tiempos. Sin ir más lejos, se han contabilizado oficialmente 15 de ellos en el archipiélago en lo que va del 2025. Y cinco han sido hallados en las playas de Formentera, uno de los destinos habituales de la ruta que une Argelia y Baleares mediante pateras.
“Es una de las rutas más peligrosas, es fácil que queden a la deriva y se pierdan”, advierte a La Voz de Ibiza la activista por los derechos de personas migrantes Helena Maleno, parte de Caminando Fronteras. En las últimas semanas, esta organización ha trabajado intensamente para identificar cuerpos y contactar a familias de inmigrantes que embarcaron desde África y de quienes no se conoce su paradero.
“Estamos trabajando con varias familias desde finales de enero en Argelia para ver si alguno de los cuerpos podría ser de embarcaciones desaparecidas que se han reportado”, cuenta Maleno.
Dice que desde finales de diciembre se han comunicado con la organización más de un centenar de familias que buscan a inmigrantes desaparecidos. Y que, en el mismo período, han verificado hasta ahora seis barcas que no llegaron a destino.
“Primero intentamos realizar una preidentificación: buscamos información sobre los cuerpos encontrados para saber si llevan más o menos tiempo fallecidos y buscamos coincidencias con las fechas en las que reportan las salidas de las embarcaciones”, explica la activista. Luego, señala, es importante que las familias puedan trasladarse a denunciar la desaparición.
Encuentran 15 cuerpos sin vida en las costas baleares en lo que va del año
La denuncia, la clave
“Lo más importante para tener la certitud es depositar la denuncia y tomar muestras de ADN. Esto protege los derechos de las familias, porque cuando las familias no tienen acceso a la información veraz y cuando no son acompañadas por administraciones públicas, son víctimas de redes de extorsión”, advierte Maleno.
“Abre un proceso de garantías”, amplía Fina Darder Juan, coordinadora del Fondo Pitiuso para la Cooperación, organización que colabora con Caminando Fronteras en Ibiza y Formentera.
Además, enfatiza que “la denuncia es un derecho que tienen las familias porque las personas desaparecidas tienen derecho a ser buscadas. Las personas desaparecidas deben ser buscadas por administraciones públicas. Y esto es igual con desaparecidos en fronteras”.
El problema, señala Maleno, es que “muchas familias no pueden viajar, por ejemplo porque están en tránsito por Argelia”.
Hace poco, desde Caminando Fronteras contactaron al hermano, que reside en Francia, y al marido (está en Argelia) de una mujer que viajaba en una patera desaparecido, pero ninguno de ambos tiene papeles. Y esto es una barrera que suele ser difícil de sortear.
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El drama de hacer la denuncia
Aunque se han visto mejoras en algunos puntos de España en los últimos años, aún persisten muchas trabas para familias que se acercan para poner una denuncia,
“Hasta hace un par de años, en las comisarías les decían a los familiares que allí no se presentaban denuncias. Después de un tiempo, familias de la ruta argelina y de diáspora han hecho un trabajo de presión gracias al cual se han creado buenas prácticas en lugares como Murcia, Lanzarote, Ceuta”, cuenta Maleno.
Pero hay muchos lugares en los cuáles “las autoridades no están sensibilizadas”. Por ejemplo, Maleno narra lo ocurrido en Mallorca, donde a un familiar de un inmigrante desaparecido le dijeron que ya le darían una cita para tomarle el ADN. “Era una persona que había pedido un visado, que es limitado. En otras ocasiones les dicen que vayan a los consulados a realizarse las pruebas. Pero deberían considerar que estos casos tienen características especiales. Hay cierta reticencia de funcionarios públicos a aplicar los protocolos y comprender que la denuncia es un derecho”.
En busca de cerrar la herida
Caminando Fronteras es un colectivo de defensa de derechos de personas y comunidades migrantes formado en el 2002, que trabaja junto con organizaciones locales en distintos puntos de España. El año pasado contabilizaron 10.457 personas las víctimas en la Frontera Occidental Euroafricana. En el caso de la ruta argelina, además de Baleares, realizan tareas otros focos de inmigración como Murcia, Alicante o la Comunidad Valenciana. Y su contacto con familias africanas les ha permitido dimensionar que hay algo más que desapariciones individuales.
“Estamos hablando no solo de familias, sino de macrovictimización. Porque hay zonas de África que pueden tener en un barrio a 30 o 50 jóvenes desaparecidos. Entonces el daño no es solo para una familia, sino para una comunidad. Es un impacto del tipo de la Guerra Civil: desapariciones masivas de personas”, denuncia Maleno. Y ejemplifica: “Hay pueblos en Mali donde alcaldes hacen listados de jóvenes desaparecidos, en algunos pueblos pequeños son más de 100 personas”.
El año pasado, desde Caminando Fronteras han contabilizado más de 10.000 víctimas fatales de la inmigración, muchas de las cuales quedan desaparecidas.
“Muchas de estas personas quedan desaparecidas y ese es un duelo que no termina”, dice Maleno. Por eso, señala: “Las familias dicen que es una suerte tener un cuerpo al cual llorar. Es tremenda la necesidad de acercarse a los cuerpos para cerrar la herida”.