Las playas de Ibiza acogen un visitante inesperado: la medusa clavel del mar (Pelagia noctiluca), una especie pequeña pero temida por su potente picadura. En los últimos días, su presencia se ha incrementado en diferentes puntos de la isla. La creadora de contenido @caramarting, a través de un vídeo publicado en TikTok, registró su encuentro con estos ejemplares mientras practicaba paddle surf en Cala Molí, en el municipio de Sant Josep.
@carlamarting esto es normal?? Porque estamos en noviembre por diooo #ibiza #medusas #paddlesurf ♬ Berghain – ROSALÍA & Björk & Yves Tumor
Según datos del Oceanogràfic de València, la medusa clavel del mar mide entre 4 y 12 centímetros de diámetro y posee tentáculos que pueden alcanzar varios metros. En ellos se concentran células urticantes capaces de provocar dolor intenso, irritación e incluso reacciones alérgicas en personas sensibles.
Su cuerpo, translúcido y de tonos violeta o rosáceos, destaca además por su bioluminiscencia, una capacidad que le permite emitir destellos azulados cuando se siente amenazada o se desplaza en la oscuridad del mar.
Una belleza peligrosa y cada vez más común
Aunque su aspecto resulta fascinante, los expertos recuerdan que su contacto puede resultar peligroso. Su picadura suele causar molestias inmediatas, enrojecimiento y escozor, pudiendo derivar en reacciones más severas en casos de hipersensibilidad. Los especialistas recomiendan no tocar ni manipular los ejemplares que aparezcan varados en la orilla, ya que incluso muertos conservan su poder urticante.
Las causas de su proliferación en el Mediterráneo se atribuyen a factores ambientales y humanos. El vertido de aguas residuales y fertilizantes incrementa los niveles de nitrógeno y fósforo en el mar, lo que favorece la presencia de plancton, su principal alimento.
Además, la reducción de sus depredadores naturales, como las tortugas y el atún rojo, junto con el aumento de la temperatura del agua, acelera su ciclo vital y multiplica su población.
Qué hacer ante una picadura
En caso de contacto con una Pelagia noctiluca, lo primero es salir del agua con calma y no frotar la zona afectada, ya que esto puede activar más células urticantes. Se recomienda enjuagar con agua salada, nunca con agua dulce, y aplicar compresas frías para aliviar el dolor.
El uso de vinagre no siempre es aconsejable para esta especie, por lo que, si los síntomas se agravan o aparecen signos de reacción alérgica —como hinchazón o dificultad para respirar—, es fundamental acudir a un centro médico.
La llegada de estas medusas, visibles sobre todo al atardecer cuando ascienden a la superficie en grandes enjambres, supone un nuevo desafío para las playas ibicencas, donde las autoridades y expertos en biología marina recomiendan extremar la precaución durante los próximos días.













