La Catedral de Ibiza ha acogido la beatificación de veinte sacerdotes asesinados durante la Guerra Civil española, un reconocimiento que llega 90 años después de sus muertes. La ceremonia, celebrada el sábado en la catedral de Santa María de las Nieves, en Dalt Vila, ha reunido a representantes de la Iglesia católica para recordar a los religiosos que perdieron la vida entre el 7 de agosto y el 13 de septiembre de 1936.
Los nuevos beatos tenían entre 24 y 77 años. Algunos acababan de ser ordenados sacerdotes, mientras que otros habían dedicado décadas a las parroquias de Ibiza y Formentera. Procedían de familias de agricultores, marineros y trabajadores de las Pitiusas, y habían desarrollado su actividad en iglesias, seminarios, escuelas y pequeñas comunidades rurales.
Diecisiete de los veinte sacerdotes fueron asesinados en el Castillo de Ibiza, en Dalt Vila, en una jornada en la que murieron 93 personas. Otros perdieron la vida en Formentera o en distintos puntos de Ibiza.
La beatificación, autorizada por el papa León XIV el pasado 18 de junio, culmina un proceso impulsado en 2006 por la hermana de uno de los sacerdotes, Juan Torres Torres, y abierto formalmente en 2008 por el entonces obispo de Ibiza, Vicente Juan Segura.
La Catedral de Ibiza acoge la beatificación de los veinte mártires de 1936
La celebración tuvo lugar en la catedral de Santa María de las Nieves, situada en Dalt Vila, el casco histórico de la ciudad de Ibiza. La misa estuvo presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, que acudió en representación del papa León XIV. El pontífice había autorizado la beatificación el 18 de junio, mediante la promulgación del decreto que reconoce el martirio de los veinte sacerdotes.
En la ceremonia concelebraron el obispo de Ibiza, Vicent Ribas; el arzobispo metropolitano de Valencia, Enrique Benavent Vidal; el secretario del Dicasterio para el Culto Divino, Aurelio García Macías; otros siete obispos y la mayor parte del clero diocesano de Ibiza y Formentera.
El rito comenzó con la petición de monseñor Ribas para que los veinte sacerdotes fueran inscritos en el libro de los beatos. Posteriormente, el postulador de la causa, Alejandro Cifres, leyó una breve biografía de cada uno de los religiosos. Finalmente, el cardenal Semeraro dio lectura a la Carta Apostólica del papa León XIV, mediante la que los sacerdotes fueron incorporados oficialmente al libro de los beatos, antes de continuar con la celebración eucarística.
El asesinato de los sacerdotes de Ibiza durante la Guerra Civil
Los veinte sacerdotes murieron entre el 7 de agosto y el 13 de septiembre de 1936, durante los primeros meses de la Guerra Civil española. Sus asesinatos se produjeron en el contexto de la persecución religiosa desarrollada por fuerzas republicanas en Ibiza.
La mayor parte de los religiosos fueron asesinados en el Castillo de Dalt Vila, donde actualmente se encuentra el Parador. El 13 de septiembre de 1936, diecisiete sacerdotes murieron en ese lugar, en una matanza que dejó 93 víctimas en total, entre ellas numerosos laicos.

Sin embargo, no todos los religiosos reconocidos ahora como beatos murieron en el castillo. Juan Torres Torres fue asesinado en Formentera el 7 de agosto, mientras que Antonio Tur Costa murió en Sant Carles y Antonio Roig Guasch fue asesinado durante su traslado hacia Dalt Vila.
Las circunstancias de sus muertes y sus trayectorias personales han sido recogidas en un libro preparado por el Obispado de Ibiza con motivo de la beatificación. La publicación permite reconstruir las historias de veinte hombres que desarrollaron su actividad religiosa en diferentes localidades de las Pitiusas.
El cardenal Semeraro: el martirio no es heroísmo, sino fidelidad
Durante su homilía, el cardenal Marcello Semeraro centró su reflexión en el significado del martirio dentro de la tradición cristiana. El prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos partió del pasaje evangélico en el que Jesús envía a sus discípulos como corderos entre lobos: «Id: he aquí que os envío como corderos en medio de lobos».
Semeraro recordó una reflexión de san Agustín, según la cual no se trataba de lobos que entraban en un rebaño de ovejas, sino de un rebaño enviado entre los lobos. A partir de esta interpretación, explicó que el propósito de Jesús “no es desanimar, sino tranquilizar a los discípulos respecto a su presencia y su cercanía. Él es el Maestro que no oculta a sus discípulos las dificultades de la misión que se les ha confiado”.
El cardenal relacionó estas palabras con lo ocurrido a los sacerdotes asesinados en Ibiza. “Hemos oído hablar de persecuciones, de traiciones y del odio con que los discípulos podrán encontrarse a causa del nombre de Jesús. La fidelidad a Él, de hecho, no nos protege de las pruebas de la historia; al contrario, puede exponernos a la contradicción e incluso a la violencia, y eso es lo que les sucedió a vuestros mártires”, señaló.
Juan Torres Torres, el sacerdote asesinado con apenas dos meses de ministerio
Uno de los protagonistas de la ceremonia fue Juan Torres Torres, conocido como Joanet des Convent, cuyo nombre encabeza la causa de beatificación. Nació en Ibiza el 20 de abril de 1912 e ingresó en el Seminario Conciliar a los doce años.
Fue ordenado sacerdote el 6 de junio de 1936 y celebró su primera misa el 24 de junio en la iglesia de Santo Domingo. Su primer y único destino fue la parroquia de Nuestra Señora del Pilar, en Formentera, de la que tomó posesión el 1 de julio.
El 7 de agosto, apenas 62 días después de su ordenación, fue detenido cuando las tropas del comandante Bayo ocuparon la isla. Según su biografía, fue trasladado al puerto de la Savina junto al sargento retirado Lucas Ramón. Ambos fueron fusilados junto al embarcadero de la sal. Sus cuerpos fueron llevados en una embarcación hasta las proximidades de Els Freus y arrojados al mar, lastrados con fragmentos de chatarra.
Durante la homilía, Semeraro destacó la brevedad del ministerio de Juan Torres Torres y el significado que la Iglesia atribuye a su trayectoria. “La fecundidad de una vocación no se mide por su duración, sino por la fidelidad con la que se vive y por la entrega de sí mismo a Cristo”, afirmó.
Los sacerdotes asesinados en Ibiza: veinte historias personales
El libro elaborado por el Obispado recoge los orígenes, las trayectorias pastorales y las circunstancias de la muerte de los veinte religiosos. Aunque compartieron el contexto histórico de la Guerra Civil, sus edades, destinos y experiencias fueron muy diferentes.
Antonio Tur Costa, ‘Fita’
Nació en Santa Eulària des Riu el 30 de octubre de 1903 y fue ordenado sacerdote en abril de 1927. Tras ejercer en varias parroquias de Ibiza, en octubre de 1935 fue nombrado responsable de la parroquia de Sant Carles.
El 8 de agosto de 1936, un grupo armado llegó a la localidad y lo detuvo dentro de la iglesia junto a su padre, Antonio Tur Clapés, de 65 años. Ambos fueron fusilados delante de un algarrobo situado en el exterior del templo. Sus cuerpos permanecieron allí sin sepultura inmediata. Un día después, el hermano del sacerdote también fue asesinado en Santa Eulària.
Antonio Roig Guasch
Nació en Santa Eulària el 16 de diciembre de 1896. Después de su formación sacerdotal, ejerció en Santa Eulària y Sant Vicent antes de ser destinado a Formentera. En 1926 asumió la parroquia del Pilar y, en diciembre de 1935, la de Sant Francesc Xavier.

Fue detenido entre el 7 y el 9 de agosto de 1936. Según la publicación biográfica, sufrió malos tratos y torturas antes de ser trasladado a Ibiza. Durante el recorrido hacia el Castillo, «en medio del tumulto popular, el sacerdote sufrió los insultos y las mofas de sus captores y de la gente que les acompañaba».
Fue asesinado a tiros en Sa Carrossa, durante la subida a Dalt Vila, después de negarse a renegar de su fe. Tenía 39 años.
José Tur Bennasar
Nació en Ibiza el 16 de julio de 1859, en una familia de marineros. Fue ordenado sacerdote en 1884 y desarrolló una larga trayectoria pastoral en parroquias de Ibiza y Formentera, entre ellas Sant Francesc Xavier, Sant Antoni y Santa Eulària. En 1935, a los 75 años, fue nombrado canónigo honorario de la Catedral de Ibiza, con funciones de penitenciario.
Fue detenido en su domicilio el 15 de agosto de 1936 y encarcelado en el Castillo. Murió el 13 de septiembre, a los 77 años, y era uno de los religiosos de mayor edad del grupo.
Miguel Planells Tur, ‘Camins’
Nació en Ibiza el 11 de marzo de 1866, en una familia campesina. Fue ordenado sacerdote en 1890 y pasó por las parroquias de Sant Joan, el Pilar de Formentera, Sant Mateu y Sant Pere. En 1916 asumió la parroquia de Santa Eulària, donde permaneció cerca de veinte años. En 1935 fue nombrado canónigo de la Catedral de Ibiza.
El 13 de septiembre de 1936 fue detenido después de permanecer oculto en su vivienda. Tenía dificultades para caminar y sus captores lo hirieron en las piernas con las bayonetas para obligarlo a avanzar. Su biografía recoge el siguiente testimonio: «Apenas podía caminar, para hacerle apresurar el paso los milicianos que le conducían iban pinchándole los tobillos y las pantorrillas con las puntas de sus bayonetas hasta que llegaron al Ayuntamiento, dejándole las piernas todas llagadas». Fue trasladado al Castillo y asesinado a los 70 años.
José Ramón Escandell, ‘Coix’
Nació en Ibiza el 18 de marzo de 1871. Ingresó en el seminario en 1884 y fue ordenado sacerdote en 1895. Tras ejercer en distintas parroquias, en 1916 fue nombrado párroco de Sant Rafel, destino que mantuvo hasta el inicio de la Guerra Civil.
Fue detenido el 10 de agosto de 1936 en la casa parroquial. Posteriormente fue trasladado al Castillo de Ibiza, donde murió el 13 de septiembre. Tenía 65 años.
Joaquín Cirer Sala
Nació en Ibiza el 18 de septiembre de 1875, en una familia de propietarios. Estudió en el Seminario Conciliar y ejerció en distintas parroquias de las Pitiusas. Entre sus destinos estuvieron Sant Francesc Xavier, en Formentera, y el Salvador de la Marina, en Ibiza. Su biografía destaca su dedicación a la predicación y a la formación religiosa.
Fue detenido el 14 de agosto de 1936 en Jesús y conducido al Castillo «por los milicianos anarquistas y comunistas». Murió el 13 de septiembre, pocos días antes de cumplir 61 años.
José Riera Bonet
Nació en Sant Miquel de Balansat el 13 de enero de 1877. Fue ordenado sacerdote en 1901 y comenzó su actividad pastoral en su localidad natal. En 1905 se trasladó a Argentina, donde desarrolló durante años diferentes tareas eclesiásticas en la diócesis de Santa Fe. Regresó a Ibiza en 1917 y continuó vinculado al ministerio sacerdotal.
Fue detenido el 10 de agosto de 1936 en su domicilio de Dalt Vila y encarcelado en el Castillo. Murió el 13 de septiembre, a los 59 años.
Antonio Cardona Vingut, ‘Fumeral’
Nació en Sant Antoni de Portmany el 20 de noviembre de 1876, en una familia de agricultores. Ingresó en el Seminario Conciliar de Ibiza en 1888 y completó su formación en distintas diócesis. Era párroco de Santa Gertrudis cuando comenzó la Guerra Civil.
Según su biografía, sus vecinos le advirtieron «del peligro que corría, persuadiéndole para que abandonara la parroquia y se escondiera ya que, si no, otras gentes lo harían prisionero». El sacerdote se resistió inicialmente a huir, aunque finalmente emprendió camino hacia Sant Antoni.

Antes de llegar, decidió regresar a Santa Gertrudis. Esa misma noche fue detenido en su parroquia y trasladado al Castillo de Ibiza. Murió el 13 de septiembre de 1936, a los 59 años.
José Torres Torres, ‘Macià’
Nació en Sant Joan de Labritja el 6 de diciembre de 1881. Fue ordenado sacerdote en 1905 y ejerció en diferentes parroquias de Ibiza, entre ellas Sant Joan, Sant Vicent y Sant Francesc de Paula.
El 9 de agosto de 1936, varias personas acudieron a advertirle del peligro que corría. Intentó refugiarse, pero regresó preocupado por la seguridad de su hermana. Finalmente fue detenido y trasladado al Castillo de Ibiza. Murió el 13 de septiembre, a los 54 años.
Mariano Roig Marí, ‘Pou’
Nació el 8 de octubre de 1885 en Sant Llorenç de Balàfia. Ingresó en el seminario en 1900 y fue ordenado sacerdote en 1910. En 1913 asumió responsabilidades pastorales en Sant Vicent y posteriormente fue nombrado párroco de Sant Joan. En el momento de su asesinato era párroco de Sant Rafael.
Fue detenido el 14 de agosto en la casa de su hermano, en Sant Llorenç. Trasladado al Castillo, murió «fusilado y ametrallado» durante la noche del 13 de septiembre. Tenía 50 años.
Mariano Escandell Roig, ‘Marés’
Nació en Sant Miquel de Balansat el 2 de diciembre de 1894, en una familia de agricultores. Ingresó en el Seminario Conciliar de Ibiza en 1913. En 1922 emigró a La Habana, donde intentó incorporarse a la diócesis cubana, aunque regresó a Ibiza al año siguiente. Continuó su trayectoria eclesiástica en las Pitiusas y participó en iniciativas sociales y religiosas. También fue uno de los fundadores de la Sociedad Colombófila Ibicenca, de la que se convirtió en primer presidente.
Fue detenido durante el verano de 1936 en la vivienda familiar de Sant Miquel. Murió en el Castillo el 13 de septiembre, a los 41 años.
Antonio Marí Torres, ‘Guimó’
Nació en Sant Joan de Labritja el 9 de mayo de 1890, en una familia de agricultores. Ingresó en el seminario en 1902 y recibió posteriormente la formación necesaria para ejercer el sacerdocio. Su trayectoria estuvo vinculada al ámbito parroquial de Ibiza.
Figura entre los veinte religiosos asesinados durante la persecución de 1936 y reconocidos ahora como beatos. Murió a los 46 años.
José Ferrer Guasch, ‘Cama’
Nació en Sant Joan de Labritja el 20 de abril de 1887. Se formó en el Seminario Conciliar de Ibiza y fue ordenado sacerdote en septiembre de 1911. Compaginó su actividad pastoral con la docencia. Fue profesor de Geografía, Historia de España, Historia Universal y Matemáticas en el seminario. En 1917 asumió la parroquia del Salvador de la Marina, donde permaneció hasta su muerte. También ejerció como confesor de comunidades religiosas.
Fue detenido el 9 de agosto de 1936 en su casa de Dalt Vila junto a su hermano Vicent, también sacerdote. Ambos fueron trasladados al Castillo. José Ferrer Guasch fue asesinado el 13 de septiembre, mientras que su hermano resultó gravemente herido, pero logró sobrevivir.
Ignacio Sierra Riera, ‘Tià’
Nació en Ibiza el 31 de julio de 1896. Era hijo de un pastelero y nieto de agricultores originarios de Sant Mateu. Su biografía recoge su formación sacerdotal y su vinculación con distintas comunidades de Ibiza.
Fue detenido el 17 de agosto de 1936 en la sala parroquial de Sant Joan. Posteriormente fue trasladado al Castillo, donde murió durante la matanza del 13 de septiembre. Tenía 40 años.
Antonio Ramón Orvay, ‘Palleva’
Nació en Sant Jordi de ses Salines el 14 de febrero de 1896, en una familia de agricultores. Ingresó en el seminario en 1909 y fue ordenado sacerdote en septiembre de 1920. Ejerció como coadjutor en Sant Rafel y posteriormente asumió responsabilidades pastorales en Sant Jordi.
Fue detenido el 11 de agosto de 1936 en la vivienda de su hermana, situada en Sant Jordi. Trasladado al Castillo de Ibiza, fue fusilado el 13 de septiembre.
Miguel Riera Bonet
Nació en Santa Agnès de Corona el 29 de octubre de 1903. Sus padres y sus cuatro abuelos eran agricultores de la misma localidad. Ingresó en el Seminario Conciliar de Ibiza en 1918 y fue ordenado sacerdote después de completar su formación eclesiástica. Ejerció en parroquias como Sant Antoni, Sant Mateu y Santa Eulària.
Fue detenido el 10 de agosto de 1936 y asesinado en el Castillo de Ibiza el 13 de septiembre. Tenía 32 años.
Andrés Tur Tur
Nació en Jesús el 30 de noviembre de 1905. Ingresó en el seminario en 1918 y fue ordenado sacerdote el 16 de marzo de 1929, en la Catedral de Ibiza. Desarrolló su actividad pastoral en Sant Miquel, Sant Vicent, Sant Antoni, Sant Mateu y Santa Eulària. En esta última localidad impulsó una escuela social en 1935.

Fue detenido durante el verano de 1936 y trasladado al Castillo de Ibiza. Murió el 13 de septiembre, a los 30 años.
José Tur Ferrer, ‘Llatzer’
Nació en Sant Jordi de ses Salines el 21 de noviembre de 1900, en una familia de agricultores. Ingresó en el Seminario Conciliar de Ibiza en 1920. Fue ordenado sacerdote en 1932 y ejerció en diferentes parroquias de las Pitiusas.
Según su biografía, fue detenido en agosto de 1936 y conducido al Castillo de Ibiza. Murió el 13 de septiembre, a los 35 años.
José Serra Ribas, ‘Margalits’
Nació en Sant Jordi de ses Salines el 7 de julio de 1911. Era hijo y nieto de agricultores. Su formación y actividad religiosa estuvieron vinculadas a la diócesis de Ibiza.
Figura entre los veinte sacerdotes asesinados durante la persecución religiosa de 1936 cuya beatificación ha celebrado la Iglesia ibicenca.
El mensaje del Vaticano sobre el martirio de los sacerdotes de Ibiza
Durante la ceremonia, el cardenal Semeraro insistió en que el reconocimiento de los nuevos beatos no debía interpretarse como una exaltación de la violencia sufrida. “El mártir no es aquel que busca la muerte, sino aquel que no reniega de Cristo”, afirmó.
El prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos explicó que el significado del martirio reside, desde la perspectiva de la Iglesia, en la fidelidad religiosa. “El martirio no celebra la muerte: proclama que la vida pertenece a Cristo y que la muerte no tiene la última palabra”, detalló.
Semeraro también sostuvo que la “perseverancia de los mártires no debe entenderse como un heroísmo puramente humano”. Según explicó, se trata del fruto de la gracia y de la presencia del Espíritu, que “hace posible permanecer fieles en la prueba”. El cardenal llamó a no exaltar únicamente el heroísmo de personas fuertes, sino “la fidelidad de quien permanece en el amor y no deja que el odio de los demás se convierta en su propio odio”.
Su reflexión también abordó el significado actual del testimonio de los mártires y planteó interrogantes sobre la importancia de Cristo y la influencia del Evangelio en las decisiones y relaciones personales. En ese contexto, recordó situaciones cotidianas en las que la fidelidad religiosa puede ponerse a prueba: “Cuando perdonar parece más difícil que alimentar el resentimiento, cuando defender a una persona vulnerable puede exponernos a la incomprensión, cuando nos sentimos tentados a callar por conveniencia o a adaptarnos a lo que hacen todos”.
Las palabras finales del cardenal Semeraro en la beatificación
La homilía finalizó con una reflexión sobre la fidelidad cristiana ante las dificultades. “Al celebrar, pues, a los beatos mártires de Ibiza, no pedimos que se nos libre de toda dificultad, sino que no perdamos de vista a Cristo en las dificultades; no pedimos no conocer el miedo, sino no dejarnos dominar por él; no pedimos una vida sin contradicciones, sino la gracia de permanecer fieles en el amor”, concluyó el prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos.
La beatificación tendrá continuidad con diferentes actos religiosos programados en las Pitiusas. En ese sentido, tras la ceremonia del sábado, el domingo 18 de octubre se celebró una misa de acción de gracias en la Catedral de Santa María.

Además, las celebraciones se extenderán posteriormente a las parroquias de la diócesis. Los días 24 y 25 de octubre se celebrarán misas de acción de gracias en todas las parroquias.
Finalmente, el 6 de noviembre tendrá lugar por primera vez la fiesta litúrgica de los nuevos beatos. Esta última fecha marcará la primera celebración dedicada a los veinte sacerdotes después de su reconocimiento oficial por parte de la Iglesia católica.
La beatificación culmina así un proceso iniciado hace dos décadas y formalizado en 2008, que ha permitido reconstruir y reconocer las trayectorias de los religiosos asesinados en 1936. Noventa años después de aquellas muertes, la Iglesia de Ibiza y Formentera incorpora a su calendario religioso el recuerdo de veinte sacerdotes cuyas historias quedaron vinculadas a uno de los episodios más violentos de la Guerra Civil en las Pitiusas.











