¿Qué es la felicidad? ¿Qué es el éxito? ¿Qué importa en la vida? ¿Cómo tener una buena vida?
Ahora, estas respuestas no son solo del campo de la filosofía, psicología o sociología. Una investigación llevada a cabo durante 86 años sobre la Universidad de Harvard arroja algunas respuestas y podría tener el secreto de la felicidad.
En un artículo publicado por BBC Mundo, se plasmaron los principales resultados del estudio, que comenzó a realizarse en 1938 con cerca de 700 adolescentes. La investigación los siguió a lo largo de décadas, monitoreando sus estados de ánimo y sus formas de pensar.
Robert Waldinger, profesor de psiquiatría de la Universidad de Harvard y cuarto director del estudio, ha explicado al mencionado medio que la calidad de nuestros vínculos es el mayor predictor de nuestra felicidad pero también de nuestra salud a medida que nos hacemos mayores.
El especialista ha señalado que se sorprendieron al descubrir no que buenas relaciones fueran sinónimo de felicidad, sino que también lo eran de buena salud al envejecer.
Una de las principales respuestas de los investigadores a esto radicaría en el hecho de que el estrés provoca un estado alterado de «reacción o huida», y que es más fácil volver a balancear nuestro sistema nervioso en contacto con otros con los que nos sentimos seguros. El aislamiento, por el contrario, solo prolonga ese estado.
«Somos animales sociales. Probablemente evolucionamos de esa manera porque es más seguro estar en un grupo. Y sentir que pertenecemos a un grupo es una forma de aliviar el estrés. Cuando sientes que eres la única persona que tiene un problema no te sientes bien. En cambio, si puedes hablar con otras personas que tienen ese problema eso te hace sentir menos solo», ha desarrollado Waldinger.
Cómo mantener las relaciones en buen estado y ser más felices y saludables
Para ello, Waldinger también tiene consejos, basados en numerosas investigaciones.
- Las relaciones deben mantenerse fuertes, como los músculos. Y algo clave es no dar por sentado lo que los otros hacen bien y las formas en las que nos hacen sentir bien, sino expresarlo y agradecerlo.
- Por otro lado, aconseja mantenerse curiosos sobre el otro, y no concluir que conocemos a la persona después de unos años
- La cantidad de amistades importa pero es relativa según la personalidad de cada uno. A alguien introvertido puede bastarle con dos o tres relaciones de buena calidad, en cambio alguien extrovertido puede necesitar más.
- Nunca es «demasiado tarde» para las conexiones amistosas, amorosas o de otro tipo.
- El arrepentimiento solo sirve para mejorar la vida a futuro, no para castigarse por el pasado. La mayoría de las personas del estudio se arrepentía de haber dedicado demasiado tiempo al trabajo y poco a sus vínculos y también de preocuparse demasiado por lo que pensaran los demás.
- Además, señala que «la atención es la forma más básica del amor» y advierte que cada vez nos prestamos más «atención parcial» unos a otros, al pasar tanto tiempo con nuestros móviles.
Por otro lado, Waldinger se ha explayado sobre cómo las redes sociales pueden influir en la calidad de nuestros vínculos, aunque señala que son investigaciones que han llevado a cabo otros profesionales: «Si las usamos activamente para conectarnos con otras personas, eso aumenta nuestro bienestar (…) Por otro lado está el uso pasivo de las redes sociales cuando consumimos los feeds de Instagram de otras personas o sus páginas de Facebook en las que publican todas estas bellas imágenes de sus vidas. Porque no publicamos imágenes de cuando estamos infelices».
«Y eso puede hacer que otras personas al ver esas imágenes sientan que ‘todos los demás están teniendo una buena vida y yo soy el único que tiene dificultades’. Ese tipo de consumo pasivo de redes sociales nos hace sentir peor y los adolescentes son particularmente vulnerables a esto. Muy vulnerables», ha advertido.
Finalmente, la periodista Alejandra Martins le ha preguntado: «¿Qué invitaría a la gente a hacer cuando acabe de leer este artículo?».
«Les diría: ‘Piensa en alguien a quien extrañas, alguien con quien no te sientes conectado tanto como te gustaría, o alguien que quieres asegurarte que sepa que estás pensando en él o ella. Y envíale un mensaje de texto, o un correo electrónico, o llámales y solo diles hola, estaba pensando en ti y quería contactarte. Solo haz eso y verás qué te llega de regreso. Si lo haces, te sorprenderá cuántas personas estarán encantadas de que te hayas comunicado con ellas. Así que da ahora ese pequeño paso, hacerlo te tomará quince segundos'», ha contestado Waldinger.