Seguro que te ha pasado. Tienes un coche con diez o doce años que te ha dado un servicio impecable, pero de repente sufres una avería de esas que hacen que el mecánico suspire antes de darte el presupuesto. O quizás has tenido un pequeño golpe que, aunque no parece gran cosa, la compañía de seguros catalogó como «siniestro total» porque la mano de obra de la reparación supera el valor venal del vehículo.
En ese preciso instante, la lógica nos dice que nuestro coche ya no vale nada. Pero la realidad es otra. Actualmente se está registrando un fenómeno fascinante que conviene analizar, denominado la tasación inversa, según el cual tu coche, una vez desmontado y catalogado por piezas, puede llegar a valer mucho más en el mercado de recambios que lo que alguien te pagaría por él como vehículo usado de segunda mano.
La tasación inversa: ¿qué es y por qué ocurre ahora?
Hasta hace unos pocos años, los desguaces te pagaban por el «peso» de tu coche. Este era considerado como chatarra. Pero hoy, los Centros Autorizados de Tratamiento (CAT) funcionan como auténticos almacenes de alta tecnología que, gracias a la rotura de las cadenas de suministro mundiales y el encarecimiento de los componentes nuevos, han hecho que las piezas originales usadas tengan una demanda histórica.
De manera que ahora, un desguace no ve tu coche como un montón de hierro, sino como un puzzle de valiosos componentes donde el motor, la caja de cambios, los faros e incluso los módulos electrónicos tienen un precio de mercado individual. Así que, si sumamos el valor de venta de todos esos componentes por separado, el resultado es muy superior al valor del coche entero. Es por esto por lo que los desguaces pueden ofrecerte hoy en día tasaciones mucho más competitivas de lo que imaginas.
El caso de los desguaces en Ibiza
Este fenómeno se acentúa aún más dependiendo de la región de España en la que te encuentres. Un ejemplo perfecto lo encontramos en las Islas Baleares, donde traer piezas nuevas desde la península puede encarecer y retrasar las reparaciones. Por lo que el stock local de piezas usadas es oro puro.
De hecho, el alto coste del transporte marítimo y la necesidad de inmediatez en las reparaciones, especialmente en la temporada turística, hacen que los desguaces en Ibiza, por ejemplo, valoren más positivamente los coches que entran en sus instalaciones. Ellos saben que un alternador o una bomba de agua disponible en la isla hoy mismo vale mucho más para un taller local que uno que tiene que viajar tres días en barco. Esto hace que, si entregas tu coche en un CAT insular, la tasación pueda llegar a sorprenderte gratamente porque sus piezas van a «salvar» a otros conductores de forma inmediata.
Motores que valen su peso en oro
Pero si hay un componente que sostiene este fenómeno de la tasación inversa, ese es, sin duda, el motor. La razón es sencilla de entender: hay piezas que son auténticas «superventas» en el mercado de los recambios porque equipan a coches muy populares que todavía tienen mucha vida por delante.
Un ejemplo clarísimo es el motor Nissan Kubistar. Esta furgoneta, hermana de la Renault Kangoo, es la herramienta de trabajo de miles de autónomos en España, debido a que se trata de vehículos robustos que pueden llegar a acumular muchos kilómetros. Pero cuando una de ellas sufre un golpe de chapa y va al desguace, su motor es lo primero que se vende. Tan es así que estamos hablando de un activo muy buscado, cuya tasación en un desguace puede basarse casi exclusivamente en el estado de salud de ese motor. Si el corazón del coche late con fuerza, el resto del vehículo, por muy dañado que esté, se convierte en una inversión rentable.
¿Por qué algunas piezas valen más? El desglose del valor
Para que lo entiendas de forma sencilla, hagamos un ejercicio rápido de «despiece» mental de un coche promedio:
- El motor: puede representar el 40% del valor de tasación del vehículo.
- La caja de cambios: esta es otra pieza crítica con una demanda altísima.
- Sistemas de iluminación: los modernos faros LED o Xenón nuevos pueden costar 600€; en el desguace se venden por 200€ en minutos.
- Componentes electrónicos: centralitas, cuadros de instrumentos y sensores son «caros y escasos», lo que eleva su valor de recuperación.
A eso se debe el hecho de que los desguaces asuman el riesgo de almacenaje y la mano de obra de desmontaje, porque saben que el mercado de segunda mano absorberá todas esas piezas con rapidez. Y al profesionalizar este proceso, el beneficio se traslada al usuario final en forma de una mejor oferta económica por su viejo coche.
Consejos para conseguir la mejor tasación de tu coche
Si tu coche ha llegado al final de su vida útil y quieres aprovechar este fenómeno para recuperar algo de tu inversión, ten en cuenta estos consejos:
- No desmontes nada por tu cuenta: un coche completo es mucho más atractivo para un CAT. Si le quitas la radio o los asientos, la tasación caerá más de lo que ganarás vendiendo esas piezas por tu cuenta.
- Menciona las reparaciones recientes: si hace un mes le pusiste neumáticos nuevos o cambiaste el embrague, dilo. Estas son piezas que el desguace valorará como «stock premium«.
- Busca siempre centros autorizados: asegúrate de tratar con desguaces oficiales. Solo ellos pueden tramitar la baja definitiva ante la Dirección General de Tráfico (DGT) y ofrecerte una valoración real basada en el mercado profesional de los recambios.
Como verás, las cosas han cambiado. Un coche que ya no puede circular no es un estorbo, sino un recurso aprovechable, porque la ingeniería de tu vehículo sigue teniendo un valor intrínseco muy alto, incluso cuando el conjunto ya no funciona.
Así que, ya sea que te encuentres buscando desguaces en Ibiza para gestionar un siniestro, o que seas el dueño de una furgoneta con un codiciado motor Nissan Kubistar, recuerda que tu coche tiene un tesoro bajo el capó. No te conformes con que te lo retiren gratis. Infórmate, pide tasaciones profesionales y descubre que, en el mundo del motor, a veces las partes son mucho más valiosas que el todo.










