Ibiza tiene nueve faros, pero solo algunos permiten acercarse por tierra. Los otros se encuentran en islotes sin acceso público. Los que sí pueden visitarse desde cerca ofrecen, además, experiencias muy diferentes: el Far des Moscarter posee la torre de faro más alta de Baleares; el de Botafoc funciona desde 1861, y Ses Coves Blanques dejó de prestar servicio y se transformó en un espacio cultural.
Repartidos entre Sant Joan de Labritja, Ibiza y Sant Antoni de Portmany, estos tres puntos permiten aproximarse a una parte de la historia marítima de la isla. No todos admiten la entrada al edificio: de hecho, Ses Coves Blanques es el único de los cuatro cuyo interior puede visitarse.
Far des Moscarter: la torre de faro más alta de Baleares
El Far des Moscarter se levanta en Punta Moscarter, en el extremo norte de Ibiza y al norte del núcleo de Portinatx, dentro del municipio de Sant Joan de Labritja. Para alcanzarlo hay que recorrer un sendero costero de unos 25 o 30 minutos desde Portinatx, que parte del extremo norte del núcleo, junto a la playa de S’Arenal Gros.
Su principal particularidad está en sus dimensiones. La torre mide 52 metros y es la torre de faro más alta del archipiélago balear, por encima de la de la Illa de l’Aire, en Menorca, que alcanza los 38 metros. Su altura focal es de 93 metros sobre el nivel del mar y tiene un alcance nominal de 18 millas náuticas.
El faro se encendió el 1 de noviembre de 1978, lo que lo convierte en el más reciente de Ibiza. Su diseño tampoco deja demasiado margen para confundirlo: una torre cilíndrica de hormigón recorrida por bandas helicoidales blancas y negras, sin las viviendas anexas características de otros faros históricos.

Construido ya para funcionar de manera automatizada, cuenta además con un montacargas interior destinado al transporte del material hasta la linterna, evitando subir los 52 metros de torre por las escaleras con el equipo necesario para su mantenimiento.
El recinto está vallado y no puede visitarse por dentro, pero el exterior y su entorno son de acceso libre. El Moscarter forma parte de recorridos como la PR-EI-104 y la Ruta 3 del Consell. No existen servicios junto al faro, por lo que los más cercanos se encuentran en Portinatx.
Conviene evitar los tramos expuestos del sendero durante las horas centrales del verano y no aproximarse al borde del acantilado. También hay una precisión importante: Moscarter tiene la torre de faro más alta de Baleares, pero no la mayor altura focal. Ese registro corresponde al faro de la Mola de Formentera, situado a 142 metros sobre el acantilado.
Far des Botafoc: más de siglo y medio en la entrada de Ibiza
Mucho más antiguo es el Far des Botafoc, situado en el extremo del dique de Botafoc, junto a Marina Botafoch. Puede alcanzarse desde el centro de Ibiza mediante un paseo de aproximadamente 20 o 25 minutos por el frente marítimo. También es posible aproximarse en taxi o coche, con aparcamientos en Marina Botafoch.
El faro fue encendido el 30 de noviembre de 1861, la misma noche en que comenzó a funcionar el de la Mola, en Formentera. Hasta entonces, no había ningún faro activo en las Pitiusas.
El proyecto fue obra de Emili Pou i Bonet, ingeniero vinculado a buena parte de la red de faros de Ibiza. Botafoc lleva, por tanto, 165 años en el mismo emplazamiento.

Su torre cilíndrica blanca alcanza los 16 metros y se levanta sobre la casa del farero. Desde el paseo puede contemplarse con Dalt Vila y sus murallas renacentistas al fondo, una de las perspectivas características de esta parte de la ciudad. Las dos horas anteriores al atardecer ofrecen la luz más adecuada para esa imagen.
Botafoc también ha desempeñado otra función fundamental. Desde este enclave se ha gestionado históricamente el mantenimiento de la red de faros ibicencos, incluidos Penjats, Tagomago y Moscarter, además del balizamiento portuario.
Actualmente, el recinto permanece oficialmente cerrado y vallado, por lo que únicamente puede contemplarse desde el exterior del dique.
Hay otro detalle que explica cómo ha cambiado esta parte del litoral: aunque actualmente parece estar integrado en tierra firme mediante el dique, cuando el faro fue construido en 1861 se encontraba sobre un islote. Su conexión terrestre llegó después, a medida que creció el puerto.
Ses Coves Blanques: de faro a museo del mar
El Far de ses Coves Blanques presenta una historia diferente. Está en el número 1 del Carrer d’Alemanya de Sant Antoni de Portmany, en el paseo marítimo norte y antes de Cap Negret. Desde el centro puede alcanzarse caminando en unos 10 o 15 minutos.
Fue encendido el 15 de septiembre de 1897 y proyectado por el ingeniero Eusebi Estada. Su función como faro terminó en 1963, cuando la construcción del nuevo dique portuario de Sant Antoni hizo que su ubicación perdiera relevancia para la navegación.

Décadas después comenzó una segunda vida. La Autoritat Portuària cedió el edificio al Ayuntamiento de Sant Antoni en 2006 y, en 2010, abrió como Centro de Interpretación del Mar y espacio de exposiciones. En 2026, un convenio entre la APB y el Ayuntamiento consolidó ese uso cultural durante al menos otros diez años.
Esta transformación lo convierte en el único faro de Ibiza de esta selección cuyo interior está abierto al público. Cuenta con una exposición permanente dedicada al mar, los faros pitiusos y la historia de la navegación, además de exposiciones temporales.
La entrada es gratuita. El horario indicado es de martes a viernes, de 17.00 a 20.00 horas, y los sábados de 10.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 horas. Permanece cerrado los lunes y domingos.
Los faros de Ibiza que no tienen acceso público
Los otros faros de Ibiza se encuentran en islotes y no pueden visitarse por tierra. El Far des Vedrà está en Es Vedrà, dentro de la Reserva Natural, donde el desembarco está prohibido, aunque puede contemplarse desde Cala d’Hort y la Torre des Savinar.
El Far de na Plana se encuentra en el islote homónimo frente a Santa Eulària y tampoco dispone de acceso público. El Far des Penjats, situado en los islotes des Penjats frente a la costa sur, fue el primero que se encendió en Ibiza, en 1856.
El Far de Tagomago ocupa el islote del mismo nombre en la costa noreste, frente a Santa Eulària. Activo y sin acceso público, forma junto con el Moscarter la pareja de faros que cubre el flanco norte de la isla: el Moscarter desde el extremo noroeste, el Tagomago desde el noreste.
Completan el grupo el Far de sa Conillera, situado en la isla de Sa Conillera y dentro de una Reserva Natural, y el Far de Bleda Plana, emplazado en el islote de Bleda Plana y considerado el más occidental de Baleares.
Emili Pou i Bonet, el nombre detrás de la red de faros
La historia de los faros de Ibiza está estrechamente vinculada a Emili Pou i Bonet, nacido en Palma en 1830 y fallecido en 1888. El ingeniero firmó o dirigió cinco de los nueve faros de Ibiza y también trabajó en los de Formentera.
El Ayuntamiento de Ibiza llegó a declararlo hijo adoptivo de la ciudad. Entre los faros accesibles, Botafoc es actualmente su obra más antigua y visible desde tierra, todavía presente en la entrada del puerto más de siglo y medio después de su encendido.











