El Grupo de Homicidios de la Policía Nacional analiza las cámaras de seguridad del Hospital Can Misses, así como los registros de entradas, salidas y pases de acceso del personal y de los visitantes, tras la muerte de una mujer de 64 años. El deceso de la paciente se produjo el sábado y, según información del propio centro asistencial, la mujer se encontraba bajo medidas de contención mecánica y farmacológica.
Ninguna hipótesis descartada
Según fuentes oficiales de la investigación, no se descarta ninguna hipótesis, aunque por el momento no hay nada acreditado ni confirmado en ese sentido. Las diligencias siguen abiertas.
Cámaras, accesos y pases bajo la lupa
Los investigadores revisan las imágenes captadas por las cámaras de todo el complejo hospitalario, además de los registros de accesos del personal y de los visitantes. El objetivo es reconstruir con exactitud los movimientos registrados en las horas previas a la muerte de la paciente.
A ese análisis se suma la triangulación de teléfonos móviles, una técnica habitual en este tipo de diligencias que permite situar dispositivos en un espacio y un momento concretos. Con ella, los agentes buscan cerrar la secuencia de hechos ocurridos en la planta donde la mujer estaba ingresada.
Un episodio de agitación previo al fallecimiento
Según informó el Área de Salud de Ibiza y Formentera, la paciente había presentado un episodio de agitación con riesgo para su propia integridad y la de otros pacientes y trabajadores. Ante esa situación, el personal sanitario le aplicó las medidas de contención, siguiendo los protocolos asistenciales previstos para estos casos.
Sobre media mañana del sábado, durante una de las rondas de control, el personal sanitario encontró a la paciente sin vida en su habitación. Los sanitarios intentaron reanimarla sin éxito. Acto seguido se activaron los protocolos correspondientes y se avisó a la Policía Nacional y al juzgado de guardia.
Un hospital que ya arrastraba otro suceso grave
La investigación reabre el debate sobre la seguridad en Can Misses. A mediados de mayo, una paciente con cáncer sufrió una agresión sexual de madrugada en el mismo hospital, presuntamente a manos de un hombre sin hogar que vivía en el poblado chabolista situado frente al centro. Aquel episodio ya puso el foco en los controles de acceso al recinto, los mismos que ahora revisan los investigadores a través de las cámaras de seguridad del hospital.










