La viruela del mono vuelve a situarse en el foco sanitario en Galicia tras la confirmación de un brote con nueve casos detectados entre el 15 de diciembre de 2025 y el 25 de enero de 2026, siete de ellos en la provincia de A Coruña. La Consellería de Sanidade ha subrayado que no existe un origen claro para este episodio y ha insistido en que la prevención y la vacunación son las herramientas clave para frenar la transmisión de esta y otras enfermedades de transmisión sexual (ETS).
Fuentes del departamento sanitario, consultadas por Europa Press, han explicado que no hay novedades respecto a este brote. Dos de los casos están vinculados a una sauna de A Coruña, mientras que otros guardan relación con establecimientos fuera de Galicia, lo que dificulta identificar un foco común. Ante este escenario, Sanidade ha reforzado sus mensajes de prudencia y de consulta médica ante síntomas compatibles.
Qué se sabe del brote detectado en A Coruña
La Consellería de Sanidade ha detallado que el brote comprende nueve casos confirmados en el periodo señalado, con siete concentrados en A Coruña. El hecho de que solo dos estén relacionados con un mismo espacio y que el resto presenten vínculos externos explica que el origen del brote “no esté claro”.
Este patrón obliga a extremar la vigilancia y a reforzar las estrategias de detección precoz, un aspecto que el Sergas considera fundamental para “cortar las cadenas” de transmisión. Tras la notificación de sospechas o casos confirmados, se activan protocolos de recogida de muestras para confirmar el diagnóstico o investigar la variante, se establecen indicaciones de aislamiento e higiene y se localizan contactos estrechos para su seguimiento y, si procede, indicar la vacunación.
Cómo se transmite la viruela del mono
Sanidade recuerda que la vía de transmisión más frecuente de la viruela del mono es el contacto íntimo piel con piel con una persona que presenta lesiones cutáneas. También es posible, aunque en mucha menor medida, la transmisión por vías respiratorias, por objetos que hayan estado en contacto con lesiones o secreciones de una persona enferma.
Existe además una vía improbable pero posible: a través de secreciones de mascotas que pudiesen haberse contagiado de un caso humano, “si bien no hay casos documentados en Europa de esta vía de transmisión hasta el momento”. Esta aclaración pretende contextualizar riesgos y evitar alarmismos, sin restar importancia a la prevención.
Prevención, vacunación y conductas de riesgo
La Consellería pone el foco en las “prácticas sexuales de riesgo y en la vacunación”. Entre las recomendaciones figuran el uso de preservativo, la vacunación preventiva en grupos de riesgo y la consulta médica ante la aparición de síntomas o lesiones compatibles con la enfermedad.
Las poblaciones de riesgo, y por tanto objeto de vacunación si la solicitan, son principalmente las personas con conductas sexuales de riesgo. Sanidade precisa que la gran mayoría de los casos detectados hasta el momento (95%) se han producido en el colectivo de homosexuales, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres (GBHSH), si bien destacan que el riesgo no es exclusivo de este colectivo.
-
Detectados por primera vez en Baleares casos del clado I de viruela del mono, una variante más grave
También se consideran de riesgo las personas que viajen a lugares donde la enfermedad sea endémica, como la región centroafricana, así como quienes presentan riesgo ocupacional específico.
Casos en ascenso tras el descenso de 2023
El departamento sanitario recuerda que la viruela del mono motivó la declaración de dos emergencias de salud pública de importancia internacional por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) entre 2022 y 2024. En ese periodo, la evolución de los casos en España y Galicia ha sido desigual.
Durante 2022, España registró 7.521 casos, de los que 122 correspondieron a Galicia. En 2023 se produjo una gran disminución, con 325 casos en España y dos en Galicia. Sin embargo, el número volvió a aumentar en 2024, con 695 casos en el conjunto del país y seis en la comunidad gallega. En 2025, España contabilizó 777 casos, con otros seis en Galicia.
Tras esa tendencia al alza, 2026 parece seguir la misma línea, a la vista del brote notificado en A Coruña. Este contexto refuerza la necesidad de mantener la vigilancia epidemiológica y de insistir en medidas preventivas.
El papel clave de la detección precoz
Sanidade insiste en que la detección temprana es decisiva para interrumpir la transmisión. Por ello, además de los protocolos clínicos, se hace un llamamiento a la responsabilidad individual: reconocer síntomas, evitar contactos íntimos si aparecen lesiones compatibles y seguir las indicaciones de aislamiento e higiene.

Este enfoque integral —detección, seguimiento de contactos y vacunación cuando corresponde— busca reducir la circulación del virus y proteger a los colectivos más expuestos, sin estigmatizar ni generar falsas percepciones de riesgo.
Un nuevo marco estratégico: Plan galego 2026-2030
Ante este escenario, la Consellería presentó hace semanas el Plan galego de infeccións de transmisión sexual 2026-2030, con un objetivo ambicioso: reducir la incidencia de cada ETS en un 5% cada año y eliminarlas como problema de salud pública en el horizonte de 2030.
Tal y como destacaron desde el departamento, el plan supone un “cambio de paradigma”: “Pasamos de hablar de VIH y otras infecciones de transmisión sexual a hablar, de forma equitativa, de todas las infecciones de transmisión sexual”. La estrategia reconoce que el contexto actual exige nuevas respuestas.
Nuevos patrones, nuevas estrategias
Las fuentes consultadas señalan que “la situación actual está marcada por nuevos patrones de comportamiento sexual, una mayor movilidad de la población, el uso extendido de aplicaciones de contactos, así como un aumento de la vulnerabilidad en determinados colectivos”. Estos factores condicionan la transmisión y requieren nuevas estrategias de prevención, diagnóstico y seguimiento.
En ese marco, la viruela del mono se convierte en un indicador clave de cómo las ETS evolucionan y de la importancia de políticas públicas coordinadas, información rigurosa y acceso a la vacunación.








