CINE

De la polémica al batacazo: ‘Sidosa’ no logra despegar en taquilla y solo recauda 2.900 euros

El documental de Évole y Casanova arranca con una recaudación mínima y un intenso debate sobre su título y modelo de exhibición

Jordi Évole y Eduardo Casanova, en el preestreno en Madrid de 'Sidosa'
Jordi Évole y Eduardo Casanova, en el preestreno en Madrid de 'Sidosa'

El estreno de Sidosa, el documental impulsado por Jordi Évole junto a Eduardo Casanova, ha quedado marcado por un doble escenario: por un lado, un rendimiento en taquilla muy por debajo de lo esperado; por otro, una conversación pública intensa que comenzó incluso antes de su llegada a las salas. La combinación de ambos factores ha situado al proyecto en el centro del debate cultural y mediático.

Durante su primer fin de semana en cines, comprendido entre el 24 y el 26 de abril, la película apenas alcanzó una recaudación de 2.900 euros, una cifra que la relegó a posiciones muy bajas en el ranking. Este resultado contrasta con el buen momento general de la taquilla, que superó los siete millones de euros en ese mismo periodo, impulsada por grandes producciones.

Un estreno en un contexto de alta recaudación

El desempeño de Sidosa resulta aún más llamativo si se analiza en el contexto global del fin de semana. La cartelera vivió uno de sus mejores momentos recientes, con una recaudación cercana a los siete millones y medio de euros, lo que supone un incremento del 43 % respecto al fin de semana anterior.

El liderazgo correspondió a Michael, la película biográfica sobre Michael Jackson, que superó los cuatro millones de euros. Le siguieron títulos como Super Mario Galaxy: La película, con 880.000 euros, La momia de Lee Cronin, con 559.000 euros, y Proyecto Salvación, protagonizada por Ryan Gosling, que sumó 383.000 euros.

En este contexto de cifras sólidas, el documental dirigido por Casanova quedó muy por detrás, ocupando el puesto 34 del ranking, con una media de apenas 138 euros por cine en el que se proyectó.

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Un modelo de estreno poco habitual

Más allá de los números, el lanzamiento de Sidosa estuvo condicionado por una estrategia de distribución atípica dentro del circuito comercial. La película se estrenó inicialmente en unas 60 salas de España, pero únicamente durante una jornada concreta, el 23 de abril.

Este formato, planteado como un pase especial, dependía directamente del comportamiento de la preventa. Tal y como explicó Jordi Évole, la continuidad en cartelera quedaba supeditada a la respuesta del público: “Solo si esa preventa crece entre el lunes y el miércoles, las salas programarán más días la película”.

Este modelo, poco habitual en el cine comercial, introdujo desde el inicio dudas sobre la viabilidad del proyecto en salas, especialmente tratándose de un documental de carácter social.

El título, en el centro de la controversia

Si el rendimiento en taquilla ha sido uno de los focos de atención, el otro gran eje del debate ha sido el propio nombre del documental. El título Sidosa generó una fuerte división en redes sociales, con reacciones que oscilaron entre el apoyo y el rechazo.

Jordi Évole defendió la elección del nombre como una “provocación”, enmarcada en una estrategia de resignificación del lenguaje vinculada al VIH. Sin embargo, este planteamiento no logró consenso.

Una parte significativa de las críticas se centró en el uso del femenino en el término, considerado por algunos usuarios como problemático. Entre las opiniones más repetidas, se cuestionó que el título pudiera resultar ofensivo o innecesariamente provocador, especialmente sin atender al contexto simbólico que defienden sus autores.

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Al mismo tiempo, también surgieron voces que respaldaron el proyecto, destacando su intención de visibilizar el estigma social que aún rodea al VIH.

Entre la denuncia social y la conversación digital

El documental aborda la convivencia de Eduardo Casanova con el VIH desde su adolescencia, con el objetivo de poner el foco en una realidad que, según sus impulsores, sigue marcada por prejuicios.

Este enfoque sitúa a Sidosa en una categoría particular dentro del cine: la de los proyectos que buscan no solo contar una historia, sino también generar una reflexión social. En este caso, además, el componente de denuncia se ha visto reforzado por la decisión de destinar parte de los beneficios a asociaciones vinculadas al VIH.

Sin embargo, la conversación en torno a la película ha estado condicionada por factores externos al contenido, como la estrategia de lanzamiento y el impacto del título. Esto ha provocado que el debate se desplace en ocasiones desde el mensaje hacia la forma.

Un recorrido marcado por la incertidumbre

El caso de Sidosa refleja una tendencia cada vez más visible en el sector audiovisual: el estreno de una obra comienza mucho antes de su llegada a las salas. Las redes sociales y la conversación digital se han convertido en un espacio clave donde se define parte de su recorrido.

En este sentido, el documental ha logrado una alta visibilidad mediática, aunque no se haya traducido en resultados en taquilla. La diferencia entre impacto social y rendimiento comercial se hace especialmente evidente en este tipo de propuestas.

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Además, la comparación con otros documentales resulta significativa. Según los datos disponibles, incluso producciones con menor promoción han conseguido mejores medias por sala, lo que refuerza la idea de que el modelo de estreno y la percepción pública han influido en su desempeño.

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