La Comunitat Valenciana ha vuelto a registrar actividad sísmica en su territorio, concretamente en el interior de la provincia de Valencia. Durante la madrugada del domingo al lunes, se produjeron dos terremotos de baja intensidad en una franja temporal muy reducida, con epicentros localizados entre las localidades de Vallada y Ontinyent.
Según los datos difundidos por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), ambos movimientos se produjeron con apenas unos minutos de diferencia, en una zona geográfica muy próxima dentro de las comarcas centrales valencianas. Esta reiteración en un corto intervalo de tiempo vuelve a poner el foco en la actividad sísmica leve pero recurrente en esta área.
El primer seísmo: mayor intensidad y poca profundidad
El primero de los terremotos tuvo lugar a las 01:52:57 hora local. El epicentro se situó en el entorno del sureste de Vallada, con unas coordenadas de latitud 38.8641 y longitud -0.6744. Se trató del movimiento de mayor magnitud de los dos registrados durante la madrugada.
De acuerdo con la información oficial, el seísmo alcanzó una magnitud de 3,0 mbLg y una intensidad máxima de III. La profundidad estimada fue de 3,0 kilómetros, un dato relevante, ya que los terremotos más superficiales suelen ser más perceptibles para la población, aunque en este caso su impacto fue limitado.
Este primer episodio sísmico se encuadra dentro de los parámetros considerados de baja intensidad, sin que se hayan reportado daños materiales ni incidencias destacables. Aun así, su cercanía a la superficie lo convierte en un fenómeno potencialmente perceptible en zonas próximas al epicentro.
El segundo seísmo: menor magnitud en Ontinyent
El segundo movimiento sísmico se registró poco después, a las 02:13:40 hora local, es decir, apenas 20 minutos y 43 segundos después del primero. En este caso, el epicentro se localizó al oeste de Ontinyent, con coordenadas de latitud 38.8281 y longitud -0.6628.
Este segundo terremoto fue de menor intensidad, con una magnitud de 1,5 y una profundidad aún más reducida, de 2,0 kilómetros. Aunque se produjo en una zona cercana al primer seísmo, su menor magnitud hace que sea aún menos perceptible para la población.
Ambos eventos sísmicos se produjeron en una misma área geográfica, lo que confirma la existencia de una actividad sísmica localizada en las comarcas del interior valenciano, aunque dentro de niveles considerados bajos.
Escasa percepción entre la población
Uno de los factores que ha condicionado el impacto de estos terremotos ha sido el momento en el que se produjeron. Al tener lugar en plena madrugada, cuando la mayoría de la población se encontraba descansando, muchas personas no llegaron a percibir los movimientos.
Este hecho se refleja en el número de avisos registrados por los servicios de emergencia. Según los datos disponibles, el 112 únicamente recibió dos llamadas relacionadas con estos seísmos, lo que indica una percepción muy limitada entre los habitantes de las zonas afectadas.
La combinación de baja magnitud, profundidad moderada y horario nocturno ha contribuido a que los efectos de estos terremotos pasaran prácticamente desapercibidos, sin generar alarma social ni incidencias relevantes.
Una zona con actividad sísmica leve pero constante
La repetición de este tipo de fenómenos en la misma área geográfica no resulta un hecho aislado. Las comarcas centrales de la provincia de Valencia, especialmente en el entorno que conecta con la provincia de Alicante, registran de forma periódica movimientos sísmicos de baja intensidad.
Estos episodios suelen caracterizarse por su escasa magnitud y por no provocar daños materiales ni personales, aunque sí generan interés entre la población y los expertos en geología. La información facilitada por el Instituto Geográfico Nacional permite realizar un seguimiento detallado de estos eventos y comprender mejor su frecuencia y características.
En este caso concreto, la proximidad entre los dos seísmos y su localización en puntos cercanos refuerzan la idea de una actividad sísmica puntual en una misma estructura geológica, sin que ello implique necesariamente un riesgo elevado.
Datos técnicos y contexto de los seísmos
Los dos terremotos registrados presentan características técnicas que permiten contextualizar su impacto. El primero, con 3,0 mbLg y una intensidad máxima de III, se sitúa dentro de los niveles en los que el movimiento puede ser sentido por algunas personas en reposo, especialmente en zonas cercanas al epicentro.
El segundo, con una magnitud de 1,5, queda por debajo del umbral de percepción habitual, lo que explica que haya pasado prácticamente inadvertido. La escasa profundidad de ambos eventos, de 3,0 y 2,0 kilómetros respectivamente, es un factor relevante, aunque en este caso no ha tenido consecuencias destacables.
El intervalo de tiempo entre ambos, de poco más de veinte minutos, refuerza la idea de una secuencia sísmica breve, sin que se haya informado de nuevos movimientos posteriores en esa misma franja horaria.








