Miguel Ángel Moncholi ha fallecido en Madrid a los 70 años, tras una larga enfermedad, poniendo fin a una trayectoria profesional marcada por la divulgación taurina, la innovación en la comunicación y una vocación docente que lo acompañó durante décadas.
Su muerte se produce pocos días después de un homenaje que, visto ahora con perspectiva, adquiere un significado especial. En ese acto, celebrado en la Sala Antonio Bienvenida, el periodista recibió una ovación que fue mucho más que un gesto protocolario: compañeros, amigos y aficionados quisieron reconocer en vida el recorrido de una figura que supo moverse con naturalidad entre micrófonos, cámaras y aulas universitarias.
Moncholi fue, durante más de medio siglo, un nombre ligado a la información taurina y a su evolución en España. Desde sus primeros pasos en la radio en 1970 hasta su labor como columnista en ESDiario, construyó una carrera diversa que no se limitó a narrar lo que ocurría en los ruedos: también contribuyó a transformar la forma de contarlo.
Una vida dedicada al periodismo taurino y a la comunicación
La figura de Miguel Ángel Moncholi destaca como una referencia histórica en la información especializada. Licenciado en Comunicación Audiovisual y doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, desarrolló una trayectoria que combinó periodismo, innovación y formación.
Su carrera tuvo un punto de inflexión a partir de 1990, cuando vinculó su camino profesional al de Manolo Molés. A partir de ahí, su presencia se afianzó como una voz reconocible, con un estilo que lo convirtió en un referente más allá del círculo estrictamente taurino.
Entre los hitos más destacados de su recorrido se encuentra su papel como subdirector del programa Los Toros en la Cadena SER durante más de dos décadas, en una etapa en la que contribuyó a consolidar el espacio como un lugar esencial para los aficionados y como referencia informativa.
Telemadrid y una manera nueva de contar los toros
Uno de los ámbitos donde dejó una huella especialmente visible fue la televisión. Su nombre quedó estrechamente vinculado a Telemadrid, donde participó desde la primera retransmisión de la corrida inaugural en 1989.
En esa etapa, impulsó una manera distinta de narrar lo que pasaba en la plaza: bajó la cámara al ruedo y comenzó a contar desde el callejón, dando a las retransmisiones un nuevo enfoque informativo que marcó época. Fue redactor, editor y director de retransmisiones, además de participar en formatos como Madrid Directo, Panorama de Actualidad o Aquí en Madrid.
También dirigió tertulias taurinas en Onda Madrid, ampliando su presencia en el entorno audiovisual y consolidando su perfil como comunicador todoterreno.
La Cadena SER: una escuela que lo acompañó siempre
Antes de convertirse en una referencia televisiva, la radio fue el territorio donde empezó a forjar su estilo. Moncholi comenzó en la Cadena SER como becario y terminó coordinando y dirigiendo espacios emblemáticos como Medianoche.
En ese recorrido consolidó un modo de contar basado en la claridad, el rigor y un tono pedagógico que más tarde trasladó a otros formatos. Su paso por la SER fue, para él, una escuela permanente que marcaría el resto de su carrera, tanto en televisión como en la docencia.
De la tradición a Internet: el impulso de Burladero TV
El periodismo taurino también vivió su salto al mundo digital, y Moncholi fue uno de los nombres que ayudaron a abrir ese camino.
Entre sus aportaciones figura la creación del primer portal taurino en Internet, Burladero TV, un proyecto pionero que reflejó su capacidad para conectar la tradición con la modernidad y entender que la información taurina debía adaptarse a los cambios en el consumo de medios.
En una profesión en la que la inercia suele imponerse, Miguel Ángel Moncholi se distinguió por mirar hacia adelante y por asumir que el periodismo, también el especializado, necesitaba nuevas ventanas para llegar al público.
El profesor y el decano: su otra gran vocación
Además de comunicar, Moncholi dedicó una parte importante de su vida a formar a nuevas generaciones. Fue decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Camilo José Cela y director del Curso de Periodismo Taurino en la Universidad Complutense.
Su perfil académico se completó con su docencia en universidades españolas y latinoamericanas. Entre otros reconocimientos, fue profesor honorario en la Universidad de Los Andes (Venezuela) y participó como docente en postgrados de distintas instituciones.

Esta faceta no fue secundaria: el aula fue, para Moncholi, otra forma de ejercer el periodismo, transmitiendo herramientas, criterio y una manera de entender el oficio basada en la responsabilidad y el servicio público.
Un pionero también fuera de los ruedos: comunicación en hospitales
Aunque su nombre quedará para muchos unido a los toros, la trayectoria de Miguel Ángel Moncholi también alcanzó áreas alejadas del ámbito taurino.
Fue pionero en la implantación de programas de comunicación en hospitales, impulsando un modelo que dio origen a los actuales Servicios de Atención al Paciente en España. Ese trabajo lo convirtió en una figura relevante también dentro de la comunicación institucional y sanitaria, ampliando el alcance de su aportación profesional.
Su carrera se extendió asimismo a la prensa escrita, colaborando en medios como Diario Ya, ABC, Revista Cruz Roja y Agencia Flash Press. También fue ayudante de cámara en TVE y NO-DO, lo que refleja un itinerario variado dentro del ecosistema mediático español.
Premios, cargos y reconocimiento institucional
En los últimos años, la figura de Miguel Ángel Moncholi recibió también reconocimiento a nivel institucional.
Fue Premio Nacional de Tauromaquia en 2024, presidente de la Unión Europea de Turismo Taurino y consejero del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid. Precisamente ese organismo lo homenajeó el pasado 2 de enero en la Plaza de Toros de Madrid, en un acto que resultó especialmente emotivo y que, con el paso de los días, terminó adquiriendo un aire de despedida.
La sala Antonio Bienvenida volvió a llenarse de aplausos para reconocer su trayectoria, en lo que fue su último acto público. Allí, el periodista recibió el cariño de quienes compartieron con él profesión, afición y décadas de conversación alrededor del mundo taurino.







