CAMBIÓ LA HISTORIA SANITARIA

El anestesista del terror: así fue el caso Juan Maeso que terminó con más de 275 pacientes contagiados y casi 2.000 años de condena

Más de 275 pacientes contagiados, casi 2.000 años de condena y una defensa de inocencia que mantuvo la polémica hasta el final

Juan Maeso
Juan Maeso

El llamado caso Juan Maeso se ha consolidado como uno de los episodios más graves y controvertidos de la historia sanitaria en España. Lo que comenzó hace casi tres décadas con una serie de contagios inexplicables de hepatitis C en Valencia terminó convirtiéndose en un proceso judicial sin precedentes, con cientos de víctimas, miles de páginas de sumario y una condena histórica. El anestesista valenciano fue señalado como el origen de 275 infecciones y condenado a casi 2.000 años de prisión, aunque siempre defendió su inocencia.

Un brote inesperado que destapó el caso

Hace casi 30 años, cuatro hospitales de Valencia detectaron un número inusualmente elevado de infecciones de hepatitis C, una enfermedad vírica que provoca inflamación hepática y puede derivar en graves complicaciones.

El foco de todos los contagios apuntaba a un mismo profesional: Juan Maeso, anestesista que trabajaba tanto en el hospital público La Fe como en centros privados como Casa de la Salud, Virgen del Consuelo y la Clínica Quirón.

Sin embargo, el proceso no fue inmediato. Pasaron siete años hasta que comenzó el juicio, en el que se vieron implicados decenas —y posteriormente cientos— de pacientes infectados. La sentencia firme tardaría aún más en llegar, prolongando un caso que mantuvo en vilo a la opinión pública durante años.

Quién era Juan Maeso, el anestesista en el centro del escándalo

Juan Maeso Vélez se formó en Toledo, donde estudió en los Maristas y desarrolló su especialidad hasta 1970. Posteriormente, trabajó en la antigua Residencia Sanitaria —actual hospital Virgen de la Salud— y realizó asistencia domiciliaria en Talavera.

Más tarde se trasladó a Valencia, donde consolidó su carrera como anestesista. En los círculos médicos estaba bien considerado, llegando algunos a definirlo como “el mejor” en su campo.

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Su reputación profesional quedó reflejada también en su apodo: ‘manos de porcelana’, en alusión a su habilidad. A lo largo de su carrera, llegó a sedar a más de 40.000 pacientes.

Sin embargo, Maeso ocultaba una enfermedad que resultaría clave en el caso: padecía hepatitis. Según se publicó, había contraído hepatitis A a los 24 años, aunque su situación médica posterior fue objeto de controversia durante el proceso judicial.

Las 275 víctimas y los contagios

El alcance del caso quedó reflejado en el número de afectados. Un total de 275 pacientes fueron contagiados de hepatitis C, según estableció la sentencia.

El primer contagio documentado se produjo el 15 de diciembre de 1988, en una niña de cinco años, mientras que el último se registró en enero de ese mismo año en una paciente de 51 años.

Juan Maeso
Juan Maeso

La gravedad del brote llevó a tomar medidas inmediatas. El 4 de febrero de 1998, la Casa de la Salud le prohibió la entrada tras detectar que era portador del virus, y pocos días después dejó de trabajar en el hospital La Fe.

Entre las víctimas hubo casos especialmente duros. Carmen Bonafé, por ejemplo, acudió al hospital por un legrado y terminó contagiada, con secuelas graves. También Amparo González Caballero, que años después publicaría un libro sobre el caso, descubrió su infección tras recibir una carta en la que se le pedía someterse a pruebas.

El mecanismo de contagio y la “fuente única”

Durante el juicio se logró reconstruir el método de transmisión. Se determinó que el anestesista se inyectaba parte de las sustancias anestésicas y reutilizaba las jeringuillas, lo que facilitaba el contagio.

Los peritos en genética aportaron una prueba clave: un estudio filogenético que demostraba que todos los virus de los pacientes tenían un origen común, el mismo que portaba Maeso.

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Por ello, fue considerado la “fuente única” del brote, una conclusión determinante para la sentencia.

Un juicio sin precedentes en España

El proceso judicial fue de una magnitud extraordinaria. Más de 600 personas declararon durante el juicio, entre afectados, sanitarios, policías y peritos.

Además, participaron 111 procuradores y 157 abogados, en un procedimiento que acumuló miles de documentos y se convirtió en uno de los más complejos de la justicia española.

La condena: casi 2.000 años de prisión

La sentencia fue contundente. Juan Maeso fue declarado autor de 275 delitos de lesiones y condenado a siete años de prisión por cada uno, lo que sumaba un total de 1.925 años de cárcel.

El fallo también recogía que: “Necesariamente, Juan Maeso hubo de usar para sí dicho material y parte de tales fármacos antes de su empleo en los pacientes. De ninguna otra manera se explica que pudiera contaminar con restos de sangre suya el material anestésico y transmitir el virus a un número tan elevado de personas y en un periodo tan prolongado de tiempo”.

Además, fue condenado por cuatro delitos de homicidio imprudente, con ocho años adicionales de prisión, y obligado a indemnizar a las víctimas con cantidades que oscilaban entre 50.000 y 150.000 euros.

La defensa de inocencia: “todo fue un montaje”

A pesar de la contundencia de la sentencia, Maeso siempre defendió su inocencia. El día antes de ingresar en prisión, afirmó en una entrevista: “Que sepa toda España que soy inocente”.

También aseguró que todo había sido “un montaje” y que su genotipo había sido manipulado.

Sobre su estado de salud, sostuvo que tenía una “pequeña carga viral” y que incluso algunos médicos consideraban que no era infectante.

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Juan Maeso
Juan Maeso

En relación con las acusaciones sobre su comportamiento en quirófano, respondió: “En el juicio se me acusó de que yo me pinchaba en la lengua. ¡En un quirófano pincharse en la lengua!”.

Su familia respaldó esta versión. Su hija llegó a afirmar: “Tiene familia, tiene arraigo, tiene casas donde vivir, tiene lo que le dé la gana porque es mi padre, por encima de todo es mi padre y es inocente y lo va a seguir siendo esté donde esté”.

El final del caso: prisión, libro y fallecimiento

Tras cumplir más de 15 años en prisión, Maeso obtuvo la libertad condicional en marzo de 2023 debido a su delicado estado de salud.

A finales de 2025, una de sus víctimas, Amparo González Caballero, publicó el libro Caso Maeso. La sentencia sanitaria del siglo, una obra que comenzó a escribir en 2011 pero que no publicó antes por “miedo a represalias”.

Tres meses después, el anestesista fallecía, cerrando definitivamente uno de los capítulos más oscuros de la sanidad española.

Un caso que cambió la historia sanitaria

El caso Juan Maeso dejó una huella profunda en el sistema sanitario. La magnitud de los contagios y la gravedad de los hechos obligaron a reforzar los controles y protocolos médicos.

Más allá del ámbito judicial, el caso se convirtió en un símbolo de las fallas del sistema y en un punto de inflexión en la seguridad hospitalaria.

Con su desenlace, queda una historia marcada por el dolor de las víctimas, la complejidad judicial y una polémica que, incluso tras la condena, nunca dejó de generar debate.

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