ASTRONOMÍA

El asteroide “potencialmente peligroso” que inquieta a los científicos volvió a acercarse a la Tierra: qué se sabe del 2005 UK1

El paso cercano del asteroide 2005 UK1 reactiva el interés científico por los objetos potencialmente peligrosos, aunque los expertos descartan cualquier riesgo real

Asteroide 2005 UK1
Asteroide 2005 UK1

La proximidad de un gran asteroide siempre despierta inquietud. Este lunes 12 de enero, la Tierra fue testigo del paso cercano del asteroide 2005 UK1, uno de los objetos catalogados como “potencialmente peligrosos” por su tamaño, aunque sin riesgo alguno de impacto. La noticia había generado preocupación entre la población, pero los expertos insistieron en un mensaje claro: no existe amenaza para el planeta.

Un asteroide de gran tamaño, pero sin riesgo de impacto

El asteroide 2005 UK1 destaca principalmente por sus dimensiones. Los cálculos científicos estiman que su diámetro se sitúa entre 600 metros y 1,4 kilómetros, lo que lo convierte en uno de los objetos cercanos a la Tierra más grandes observados hasta la fecha dentro de su categoría. Sin embargo, pese a lo imponente de estas cifras, su trayectoria no supone peligro.

“No es de lo que más tendríamos que preocupar. A mí me gusta decir que este tipo de cuestiones nos deberían interesar. Los asteroides son un riesgo que está ahí, que se estudia, pero en este caso llama más la atención el tamaño, algo más de un kilómetro, que el riesgo real. Va a pasar a unos 12 millones de kilómetros de la Tierra. Eso es treinta veces la distancia que nos separa de la Luna”, explica Gregorio de la Fuente Frutos, coordinador del Museo Elder de Ciencia y Tecnología de Gran Canaria, en Antena 3 Noticias.

El paso del asteroide no fue visible a simple vista desde ningún punto del planeta y tampoco entró en la órbita terrestre. La distancia a la que se produjo este acercamiento fue suficiente para descartar cualquier escenario de colisión.

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Por qué se le considera “potencialmente peligroso”

La denominación de “asteroide potencialmente peligroso” no implica una amenaza inmediata. Se trata de una clasificación técnica que combina dos factores: el tamaño del objeto y su distancia mínima a la órbita terrestre. En el caso del 2005 UK1, su gran diámetro es el motivo principal de esta catalogación.

El propio de la Fuente Frutos subraya que este tipo de fenómenos no son excepcionales. “Son efemérides que ocurren de vez en cuando. Las agencias espaciales y observatorios astronómicos siguen este tipo de objetos. En este caso, no hay ninguna preocupación porque está perfectamente controlado”, añade el experto, destacando el seguimiento constante al que están sometidos estos cuerpos celestes.

El seguimiento constante de los asteroides cercanos

El 2005 UK1 no es un caso aislado. Existe una categoría específica denominada “Asteroides cercanos a la Tierra”, que engloba aquellos objetos que cumplen determinados criterios de tamaño y proximidad. Según explica el coordinador del Museo Elder, la Agencia Espacial Europea mantiene un catálogo con unos 800 asteroides que son monitorizados de forma habitual.

“Hay una categoría que se llama ‘Asteroides cercanos a la Tierra’ que tienen que cumplir ciertas características de tamaño y de distancia a nuestro planeta que se siguen de ese posible riesgo. En ese catálogo la Agencia Espacial Europea tiene unos 800 asteroides que sigue habitualmente”, señala.

Este seguimiento no se limita a la observación desde la Tierra. En los últimos años se han llevado a cabo diversas misiones espaciales destinadas a estudiar estos objetos de cerca y a analizar posibles estrategias de defensa planetaria.

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Cómo se estudia un posible desvío de asteroides

Aunque el 2005 UK1 no plantea ningún peligro, la comunidad científica trabaja desde hace años en métodos para evitar un impacto en caso de que se detectara una amenaza real. Las investigaciones abarcan múltiples enfoques, ya que la efectividad de cualquier técnica depende de factores como la composición, el tamaño y la órbita del asteroide.

“Se está experimentando. Para poder desviar un asteroide influyen muchísimas cosas. La propia composición del asteroide, su órbita o su tamaño”, explica de la Fuente Frutos. Entre las ideas que se han estudiado se encuentra una de las más intuitivas: provocar un impacto controlado con una sonda espacial para modificar ligeramente su trayectoria.

También se han planteado métodos menos evidentes, como alterar el color de la superficie del asteroide. “Dependiendo de cómo absorbe la radiación solar, un asteroide cambia su órbita. Hay muchísimas ideas, pero se sigue experimentando cómo podríamos evitar el impacto de un asteroide”, añade el experto.

Cuándo un asteroide sí podría ser peligroso

El interés científico por estos cuerpos celestes no es casual. A partir de ciertos tamaños, un impacto podría tener consecuencias graves para la Tierra. Gregorio de la Fuente Frutos lo explica con claridad: “A partir de los 100 metros ya podría causar tsunamis, a partir de un kilómetro sería catastrófico”.

La referencia histórica más conocida es el asteroide que provocó la extinción de los dinosaurios. “Este tenía 12 kilómetros. Era un asteroide gigantesco”, recuerda el especialista, contextualizando la magnitud de los riesgos reales frente a los temores infundados que suelen surgir ante cada noticia de este tipo.

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Interés científico frente a alarma social

La diferencia entre la percepción pública y la preocupación científica es otro de los puntos que destaca el experto. “Las preocupaciones de los científicos y de la población general no siempre van a la par, pero como digo, el interés es máximo. Se sigue este y muchos más asteroides”, señala.

En este sentido, el paso del 2005 UK1 sirve como recordatorio de la importancia de la vigilancia astronómica y del trabajo continuo de las agencias espaciales. La ciencia avanza precisamente anticipándose a escenarios extremos, incluso cuando la probabilidad de que ocurran es mínima.

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