La tertulia política de El hormiguero se ha convertido en uno de los temas más comentados este miércoles en redes sociales tras el comentario de Rosa Belmonte dirigido a la analista Sarah Santaolalla. Una frase suya en pleno debate sobre la situación del PSOE ha provocado gran revuelo y una respuesta pública por parte de Santaolalla a través de sus redes sociales.
El momento tuvo lugar cuando el presentador Pablo Motos introdujo en la mesa unas declaraciones de Sarah Santaolalla emitidas horas antes en televisión. Motos relató su sorpresa al escuchar a la tertuliana criticar al expresidente del Gobierno Felipe González: “Esta mañana me ha sorprendido. No lo puedo evitar. Estaba viendo la tele y he puesto Cuatro y he oído a una tertuliana decir que Felipe, después de estas declaraciones, decir que Felipe González era un traidor”, señaló Motos, refiriéndose a una intervención de Santaolalla en el programa En boca de todos de Cuatro.
En ese contexto, Santaolalla había afirmado: “Ahora mismo Felipe González es un activo político, pero para la derecha. Para mí, decir que, como presidente, su gestión no me gustó. Tuvo casos de corrupción, el señor X sabemos todos quién era. Y todo esto que podemos seguir hablando de Felipe González, como si su gobierno hubiese sido mucho mejor, a mí me parece de traidor”.
Fue entonces cuando Rosa Belmonte, colaboradora habitual de El hormiguero, hizo un comentario que se salió por completo de la discusión política y se centró en la persona de Santaolalla: “¿Esa que es la mitad tonta y la mitad tetas?”. La colaboradora apuntó que no se trataba de una expresión propia, sino de una cita tomada de la serie La maravillosa señora Maisel. El fragmento, no obstante, se convirtió rápidamente en uno de los momentos más difundidos del programa.
La repercusión mediática del comentario
La frase de Belmonte provocó una fuerte reacción en redes sociales y medios de comunicación, donde muchos usuarios cuestionaron la pertinencia de un comentario de ese tipo en un debate político televisivo. El hecho de que la expresión se dirigiera a una analista invitada generó críticas de distintos sectores, que consideraron que sobrepasaba los límites del debate y entraba en el terreno de lo personal.
Horas después del programa, Sarah Santaolalla respondió a lo ocurrido en sus redes sociales con un mensaje contundente sobre la experiencia vivida. Santaolalla escribió: “Anoche en un programa ‘familiar’ fui humillada nuevamente por mi aspecto físico. El presentador me señaló, una señora me insultó y el resto de la mesa se rio ante esta violencia que se ejerció desde un plató. No fue en un callejón, fue en la tele. No eran hormigas, eran ratas”.
Anoche en un programa «familiar» fui humillada nuevamente por mi aspecto físico.
El presentador me señaló, una señora me insultó y el resto de la mesa se rió ante esta violencia que se ejerció desde un plató.
No fue en un callejón, fue en la tele.
No eran hormigas, eran ratas. pic.twitter.com/VpeujpD0L0— Sarah Santaolalla. ♀ (@SarahPerezSanta) February 11, 2026
La analista no se detuvo ahí y continuó su mensaje cuestionando la situación que vive ante este tipo de agresiones: “¿Hasta cuándo voy a aguantar esta violencia sistemática por parte de presentadores, ultras o violentos?”, se preguntó Santaolalla, dando cuenta de la profunda molestia que le había causado el comentario y la falta de apoyo que sintió de los presentes en el plató.
El debate entra en la esfera pública
Las declaraciones de Santaolalla avivaron el debate sobre los límites del humor, la crítica y el respeto en los debates televisivos, especialmente cuando implican referencias personales y no meramente políticas. La intervención de Belmonte ha sido vista por numerosos espectadores como un comentario fuera de lugar, que desvió la atención del foco principal —la discusión sobre las declaraciones políticas— hacia una crítica física hacia una tertuliana invitada.
El cruce de declaraciones entre Belmonte y Santaolalla ha amplificado la repercusión del momento, que continuó generando comentarios y reacciones en plataformas sociales durante toda la jornada. Usuarios de distintas orientaciones han expresado su opinión, tanto respaldando la denuncia de Santaolalla como defendiendo la libertad de expresión dentro de los programas de entretenimiento político.
La respuesta de Belmonte y el silencio oficial
Hasta el momento, Rosa Belmonte no se ha pronunciado sobre la controversia que su comentario ha generado. Aunque estuvo presente posteriormente en el programa Espejo público, no se hizo referencia directa al comentario ni a la reacción pública que éste provocó. Esta ausencia de declaración ha sido también tema de discusión en redes, donde algunos reclaman una explicación o disculpa, mientras que otros opinan que se trata de un asunto ya exagerado por la repercusión mediática.
Mi físico, mi forma de pensar, mi forma de ser, mi capacidad. Todo a debate, todo sirve para acosarme. Qué asco
— Sarah Santaolalla. ♀ (@SarahPerezSanta) February 11, 2026
La falta de una respuesta oficial por parte de Belmonte ha alimentado aún más el debate en redes, donde los usuarios han comparado la situación con episodios similares en los que figuras públicas han sido objeto de ataques personales en televisión. La discusión apunta, en muchos casos, a la responsabilidad de los programas de televisión de establecer límites claros para los comentarios que rozan lo personal o lo ofensivo.
El impacto de la polémica en El hormiguero
El hormiguero lleva años siendo uno de los programas más populares de la parrilla de Antena 3, mezclando entrevistas, tertulia y entretenimiento con grandes audiencias cada noche. Sin embargo, la polémica de este miércoles ha puesto en el centro del foco uno de los segmentos habituales del programa: la tertulia política con invitados y colaboradores que comentan la actualidad.
La controversia también ha generado reacciones entre otros colaboradores y espectadores que señalan que los programas de debate político tienen una responsabilidad añadida frente a su audiencia, especialmente cuando se tratan temas delicados o se hacen referencias personales a individuos concretos.
La reflexión tras el comentario
El comentario de Rosa Belmonte y la respuesta de Sarah Santaolalla han servido para abrir una conversación más amplia sobre cómo deben conducirse los debates en televisión. La polémica ha evidenciado que, aunque los programas incluyan elementos de entretenimiento y humor, existe una línea que muchos consideran que no debería cruzarse, especialmente cuando se habla de aspectos personales o del cuerpo de una persona.
El debate continuó en redes sociales con opiniones contrapuestas, pero con un énfasis generalizado en la necesidad de mantener el respeto en los diálogos televisivos, incluso cuando se opina con firmeza.
En definitiva, lo que comenzó como un comentario aislado en una tertulia política se ha convertido en un tema de conversación nacional, poniendo sobre la mesa cuestiones sobre la ética en la televisión, el respeto hacia los colaboradores y los límites del humor y la crítica en espacios mediáticos de gran audiencia.













