El paso de Dabiz Muñoz por El Hormiguero ha dejado numerosos titulares, pero uno de ellos ha destacado por encima del resto: el cocinero madrileño reveló que padece hipertimesia, un trastorno extraordinariamente raro que afecta a menos de un centenar de personas en el mundo y que se caracteriza por una memoria autobiográfica fuera de lo común.
El chef, conocido por su creatividad radical y su intuición culinaria, sorprendió a la audiencia explicando: “Es salvaje. Me acuerdo de todo lo que he comido. (…) Tengo una memoria brutal para saber lo que he comido, cuándo lo he comido, a qué sabe, dónde ha sido y cómo ha sido… Tengo sobre todo la textura y el sabor”. Una confesión que abrió la puerta a un debate sobre qué implica tener este tipo de memoria y cómo afecta a su trabajo en la alta gastronomía.
¿Qué es la hipertimesia? Una memoria autobiográfica perfecta
La hipertimesia es un trastorno o síndrome extremadamente inusual que permite a quienes lo sufren recordar de forma precisa, vívida y prácticamente ilimitada detalles de su vida pasada. No se trata de una memoria común ni de la típica buena memoria: es la capacidad de registrar y recuperar fechas, sensaciones, conversaciones, lugares, olores o emociones como si hubieran ocurrido ayer.
Tal y como se describe en el informe clínico general de este fenómeno, la hipertimesia permite recordar «hasta el más mínimo detalle de vivencias pasadas». No es una memoria entrenada, sino un rasgo neurológico extraordinariamente poco frecuente.
La hipertimesia de @Dabizdiverxo #DabizMuñozEH pic.twitter.com/W2Kj9VOnZq
— El Hormiguero (@El_Hormiguero) November 27, 2025
De hecho, según los datos disponibles, solo se estima que entre 60 y 100 personas en todo el mundo presentan este tipo de memoria, lo que lo convierte en uno de los síndromes más raros documentados.
Dabiz Muñoz y la memoria del sabor: cuando la hipertimesia se convierte en herramienta creativa
En el caso del chef madrileño, la hipertimesia se manifiesta de manera muy particular: su memoria autobiográfica está directamente vinculada a experiencias culinarias. Así lo confesó él mismo: “Tengo una memoria brutal para saber lo que he comido, cuándo lo he comido, a qué sabe, dónde ha sido y cómo ha sido… Tengo sobre todo la textura y el sabor”.
Esta cualidad, lejos de suponer un obstáculo, se ha convertido en una ventaja competitiva para su trabajo. Recordar con total nitidez texturas, aromas y sabores de platos probados en cualquier contexto le permite reinterpretarlos, combinarlos o transformarlos en nuevas experiencias gastronómicas, como sus últimos y llamativos turrones navideños inspirados en chicken and waffle o pizza margarita que llevó al programa. La hipertimesia, en su caso, actúa como una especie de “archivo sensorial infinito” que alimenta su creatividad.
¿Supone un problema vivir con hipertimesia?
Aunque pueda parecer un superpoder, la hipertimesia tiene también un lado complejo. Recordar absolutamente todo puede llevar a revivir momentos dolorosos o saturar la mente con detalles no siempre relevantes. En el caso de Muñoz, la faceta más intensa está ligada a su vida culinaria, pero en otros individuos el recuerdo perfecto se extiende a todo tipo de vivencias, tanto positivas como negativas.
No obstante, en su caso, esta memoria sensorial extrema se ha transformado en una aliada profesional.
Un trastorno tan raro como fascinante para la ciencia
La hipertimesia continúa siendo objeto de estudio porque su origen neurológico todavía no está del todo claro. Las personas que la padecen muestran una actividad cerebral distinta en áreas relacionadas con la memoria autobiográfica, pero no se ha identificado un patrón universal.
Se sabe, eso sí, que no se trata de un aprendizaje, no depende de técnicas mnemotécnicas, no puede entrenarse ni inducirse y es extraordinariamente poco frecuente, con apenas entre 60 y 100 individuos en todo el planeta, lo que convierte a la hipertimesia en un fenómeno casi único dentro de la neurociencia.
Hipertimesia y cocina: el caso Muñoz, un ejemplo excepcional
En Dabiz Muñoz, la hipertimesia no afecta solo a lo emocional o a lo biográfico, sino específicamente al sabor, algo propio de muy pocos casos documentados. Su capacidad de recordar «qué comió, cuándo lo comió y cómo sabía» le permite reproducir con fidelidad sensaciones culinarias pasadas y transformarlas en nuevas creaciones.
En un sector donde la memoria sensorial es clave, contar con este rasgo convierte cada experiencia gastronómica vivida en un ingrediente más para futuros platos.












