El Ministerio de Sanidad, a través del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias (CCAES) que dirige Fernando Simón, ha elaborado un informe específico sobre el riesgo de que el virus Nipah llegue a España. La conclusión es clara: el riesgo actual es “muy bajo”. Sin embargo, el documento insiste en que conviene prepararse y establecer protocolos claros ante la posibilidad —aunque remota— de algún caso importado.
El análisis se produce después de que se hayan detectado menos de una decena de casos en India y Bangladesh, países donde esta enfermedad aparece de forma periódica desde su descubrimiento en 1998. La alta tasa de mortalidad del virus y la ausencia de vacuna han llevado a activar protocolos sanitarios en esos territorios y a reforzar controles en aeropuertos.
En este contexto, España ha decidido evaluar su propio escenario de riesgo.
Qué es el virus Nipah y cómo se transmite
El virus Nipah se transmite principalmente a humanos desde animales como cerdos y murciélagos, ya sea por contacto directo o a través de sus secreciones. Aunque la transmisión entre personas es baja, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo considera un virus de alto riesgo epidémico.
Uno de los factores que más preocupa a las autoridades sanitarias es que no existe vacuna ni tratamiento específico. Además, su tasa de mortalidad es elevada, cercana al 75%, muy superior a la registrada por la COVID-19.
No obstante, el contagio requiere un “contacto cercano y prolongado con una persona infectada”, lo que limita su capacidad de propagación masiva en comparación con otros virus respiratorios.
Desde su identificación en 1998, se han detectado aproximadamente 750 casos en todo el mundo, concentrados fundamentalmente en determinadas regiones de India y Bangladesh.
El informe del CCAES: riesgo “muy bajo” en España
El documento elaborado por el CCAES insiste en que la situación en España es tranquilizadora. Textualmente, señala: “Teniendo en cuenta la prohibición de la importación de cerdos vivos y de productos porcinos desde los países afectados, así como la ausencia de especies reservorios en nuestro país, la probabilidad de detectar un caso autóctono en España es remota”.
Es decir, no existen en territorio español las condiciones epidemiológicas habituales para que el virus se establezca o circule de forma interna.
El informe también contempla la posibilidad de un caso importado. En ese sentido, afirma: “Podría registrarse algún caso importado procedente de las zonas endémicas, aunque con una probabilidad muy baja. El impacto que tendría un caso importado sería muy bajo dada la alta capacidad del sistema de vigilancia y asistencial. Por ello, el riesgo actual para la población de España se estima muy bajo”.
La clave, según Sanidad, está en la capacidad de detección precoz y en la respuesta del sistema sanitario.
Por qué, pese al bajo riesgo, se pide preparación
Aunque el virus Nipah “no se ha detectado en España y tampoco está presente ninguna especie animal”, el informe introduce un matiz importante: “Si bien la probabilidad de recibir en España un caso importado de una zona con transmisión activa, es muy baja, no es descartable”. Esa no descartabilidad es la que justifica la activación preventiva de mecanismos de vigilancia.
El propio documento añade: “En ese caso, la alta capacidad tanto de los sistemas de vigilancia, como de los laboratorios y del sistema asistencial, reducirían en gran medida el impacto de dicha enfermedad”. En otras palabras, el mensaje de Sanidad es doble: tranquilidad, pero sin bajar la guardia.
Recomendaciones a viajeros: higiene y prevención
El CCAES incluye una batería de recomendaciones dirigidas a quienes viajen a zonas afectadas por el virus Nipah.
Entre ellas destacan:
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Reforzar las medidas de higiene.
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Evitar el contacto estrecho con personas sintomáticas y con animales.
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No acercarse a zonas donde puedan encontrarse murciélagos, como pozos, edificios abandonados, cuevas o minas.
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Evitar el consumo de savia cruda de palmera datilera y frutas que se encuentren en el suelo o con signos de mordedura por animales.
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Lavar bien y pelar las frutas y verduras antes de consumirlas.
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Acudir a un centro sanitario nada más notar algún síntoma.
Estas pautas buscan minimizar cualquier posible exposición en zonas donde el virus circula de manera esporádica.
Un protocolo nacional en preparación
Más allá de las recomendaciones individuales, el informe introduce una línea de trabajo dirigida a las autoridades sanitarias españolas.
El centro que dirige Fernando Simón plantea “consensuar un protocolo para la vigilancia a nivel nacional en el que se definan los casos que deben ser investigados y se establezcan las medidas de manejo y control de estos casos y sus contactos en caso de detectarse en nuestro país”.
Este protocolo permitiría activar rápidamente mecanismos de identificación, aislamiento y seguimiento de contactos en caso de sospecha.
Además, el CCAES recomienda “asegurar los mecanismos para el envío de muestras al Laboratorio de Arbovirus del Centro Nacional de Microbiología en caso de activarse una alerta por una sospecha clínico-epidemiológica de la enfermedad”.
El documento también subraya la necesidad de que, cuando haya un brote fuera de España, se informe “de las zonas donde se estén produciendo a los servicios sanitarios, así como a las Unidades de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel, por la posible llegada de personas infectadas”. Se trata, en definitiva, de una estrategia preventiva basada en la coordinación y la anticipación.













