COMPLICA EL ESCENARIO ECONÓMICO

Golpe al bolsillo: la inflación sube al 3,3% en marzo impulsada por el alza de los combustibles

El IPC sube al 3,3% en marzo impulsado por los combustibles y rompe la tendencia prevista para 2026, con nuevas dudas sobre la economía

Imagen ilustrativa de una gasolinera (Foto Freepik)
Imagen ilustrativa de una gasolinera (Foto Freepik)

La inflación ha vuelto a sorprender en España. Lejos de la moderación prevista para este año, el Índice de Precios de Consumo (IPC) se disparó en marzo hasta el 3,3%, según el dato adelantado publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Se trata de un incremento de un punto respecto a febrero y del mayor repunte desde mayo de 2022.

Este aumento sitúa la inflación en su nivel más alto desde junio de 2024 y refleja de forma directa el encarecimiento de los combustibles en las últimas semanas, en un contexto internacional marcado por la escalada de tensiones en Oriente Medio.

El combustible impulsa el repunte de la inflación

El componente energético ha sido el principal responsable del aumento del IPC. La subida del barril de petróleo en los mercados internacionales ha elevado el precio de los carburantes, impactando de forma directa en los costes de transporte y en la economía doméstica.

Este encarecimiento llega en un momento especialmente sensible, cuando el calendario avanza hacia el tramo más decisivo del año económico y las previsiones apuntaban a una estabilización de los precios.

A ello se suma el denominado efecto base. En marzo del año pasado, las fuertes lluvias permitieron una mayor generación hidroeléctrica, lo que provocó una caída significativa del precio de la electricidad. La comparación con ese periodo ha contribuido a intensificar el repunte actual.

Las renovables amortiguan parte del impacto

Pese a la presión al alza, el sistema energético español ha logrado contener parcialmente el impacto. Según el Ministerio de Economía, las energías renovables fijan actualmente el precio de la luz en el 84% de las horas, frente al 25% que representaban en 2019.

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Este cambio estructural ha evitado que el aumento del precio del gas natural se convierta en otro factor determinante en la subida de la inflación durante marzo.

Aun así, la energía sigue siendo el elemento clave del incremento de precios, mientras que otros indicadores muestran una evolución más contenida.

La inflación subyacente se mantiene estable

Frente al repunte del índice general, la inflación subyacente —que excluye la energía y los alimentos no elaborados— se mantuvo estable en marzo en el 2,7%, la misma tasa registrada en febrero.

Este dato es relevante porque se considera un indicador más fiable de la tendencia a medio plazo del IPC. Su estabilidad sugiere que, por ahora, el aumento de precios está concentrado principalmente en el ámbito energético.

El conflicto internacional cambia las previsiones

El escenario inflacionista ha cambiado de forma abrupta en cuestión de semanas. 2026 estaba llamado a ser un año de moderación de precios, con una convergencia progresiva hacia el objetivo del 2% marcado por el Banco Central Europeo.

Sin embargo, el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán el pasado 28 de febrero y la respuesta posterior de este país han alterado por completo las previsiones. El bloqueo del estrecho de Ormuz y los ataques a infraestructuras energéticas han tensionado los mercados internacionales.

ALDI

Organismos como la OCDE ya han ajustado sus estimaciones. Según sus previsiones, la inflación media en España podría situarse en el 3% este año, siempre que el conflicto no se prolongue.

Expertos anticipan más presión sobre los precios

El repunte inflacionista podría no ser puntual. Según recogió EL PAÍS, Ángel Talavera, economista jefe para Europa de Oxford Economics, advierte: “Es una subida fuerte, pero podría haber sido peor. Toca esperar a ver el detalle de carburantes y electricidad para saber el impacto exacto de las medidas del gobierno. Pero probablemente vamos a seguir por encima del 3% los próximos meses”.

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El dato definitivo de inflación correspondiente a marzo se conocerá el próximo 14 de abril, cuando el INE publique las cifras consolidadas.

Impacto directo en los hogares y las hipotecas

El efecto de la inflación sobre el poder adquisitivo es mayor de lo que refleja el IPC. Uno de los factores que agrava la situación es la subida del euríbor, que ya ronda el 3%.

Este incremento afecta especialmente a los hogares con hipotecas a tipo variable, que ven cómo sus cuotas mensuales aumentan en un contexto de encarecimiento generalizado.

El mercado anticipa además posibles subidas de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo, que ha modificado su discurso con el objetivo de evitar un ciclo de retroalimentación entre precios y salarios.

Las medidas del Gobierno y su efecto limitado

Ante este escenario, el Gobierno ha puesto en marcha un paquete de rebajas fiscales sobre la energía. Según Funcas, estas medidas permitirán un ahorro medio de hasta 90 euros hasta junio para los consumidores al repostar.

Desde el Ministerio de Economía señalan que “esta última semana, los carburantes bajan por la aplicación de las medidas fiscales, aunque siguen experimentando presiones por las cotizaciones internacionales, especialmente en el caso del diésel, debido a los mayores precios del petróleo, los fletes y los márgenes de refino”. A pesar de estas medidas, la presión sobre los precios continúa siendo elevada.

Un riesgo creciente de efectos en cadena

Uno de los principales temores es que el encarecimiento de la energía se traslade a otros sectores de la economía. Estos llamados efectos de segunda ronda podrían afectar a múltiples productos y servicios.

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El aumento del coste del transporte es uno de los factores más evidentes, pero no el único. Existen también riesgos asociados a cadenas de suministro más complejas.

La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, advirtió recientemente sobre el impacto potencial de la interrupción de suministros clave, como el helio que transita por el estrecho de Ormuz, esencial para la fabricación de microchips.

La posible escasez de estos componentes podría traducirse en nuevas subidas de precios en productos cotidianos como electrodomésticos, teléfonos o automóviles.

Un escenario económico lleno de incertidumbre

El repunte de la inflación llega en un momento en el que la economía española mostraba signos positivos en sus principales indicadores. El desempleo se situó por debajo del 10% por primera vez en 17 años y el PIB creció a un ritmo del 2,8% en 2025, duplicando el crecimiento medio de la eurozona.

Sin embargo, el nuevo contexto internacional introduce un alto grado de incertidumbre. Para Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, la situación es especialmente delicada para España: “El shock energético entraña más problemas de inflación para España que para otros socios europeos, para los que va a ser transitoria, porque arrastramos una inflación subyacente más intensa. Hay que ver cuánto se filtra a esos componentes subyacentes, en función de la duración de la guerra en Irán y su severidad”.

La evolución del conflicto y su impacto en los mercados energéticos serán determinantes para definir el rumbo de los precios en los próximos meses, en un escenario donde la estabilidad económica vuelve a ponerse en cuestión.

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