"IMPUESTAZO"

La herencia que puso contra las cuerdas a Samsung: el Estado se quedó con casi la mitad de la fortuna familiar

La familia de Lee Kun-hee tuvo que afrontar uno de los mayores impuestos de sucesiones del mundo para conservar el control de Samsung

Lee Kun-hee, ex presidente de Samsung (Crédito: Corriere della Sera)
Lee Kun-hee, ex presidente de Samsung (Crédito: Corriere della Sera)

La muerte de Lee Kun-hee, histórico presidente de Samsung y una de las figuras más influyentes de la economía asiática, no solo abrió una nueva etapa dentro del gigante tecnológico surcoreano. También dejó al descubierto el enorme impacto que puede tener un impuesto de sucesiones sobre una de las mayores fortunas empresariales del planeta. La transferencia de su patrimonio terminó convirtiéndose en un caso sin precedentes en Corea del Sur y en uno de los procesos hereditarios más costosos registrados a nivel global.

Los herederos del empresario fallecido en 2020 tuvieron que hacer frente a una factura fiscal de unos 12 billones de wones, equivalentes a algo más de 6.800 millones de euros. La cifra representa cerca de la mitad de toda la fortuna transferida y refleja el elevado nivel impositivo que aplica Corea del Sur sobre las grandes herencias familiares.

Detrás de este proceso no solo apareció una cuestión tributaria. También entró en juego el control de uno de los conglomerados empresariales más importantes del mundo y la necesidad de preservar la estabilidad de un grupo clave para la economía surcoreana.

La enorme herencia que dejó el líder de Samsung

El patrimonio acumulado por Lee Kun-hee se encontraba entre los más importantes de Asia. Según las cifras conocidas tras su fallecimiento, la fortuna ascendía a unos 26 billones de wones, aproximadamente 14.400 millones de euros.

Dentro de esa herencia se incluían acciones estratégicas de Samsung, fundamentales para mantener el control del conglomerado, además de inmuebles y una valiosa colección de arte. Parte de esas obras terminaron posteriormente en instituciones públicas, reforzando el impacto cultural y patrimonial que tuvo la sucesión del empresario.

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La dimensión del patrimonio convirtió automáticamente el proceso en uno de los más complejos del país. No se trataba únicamente de repartir activos familiares, sino de evitar que una venta masiva de participaciones pudiera alterar el equilibrio interno del grupo empresarial.

Corea del Sur aplica uno de los impuestos de sucesiones más altos

El caso de Samsung volvió a poner el foco sobre el sistema fiscal surcoreano. En Corea del Sur, el impuesto de sucesiones puede alcanzar el 50% del patrimonio heredado y, en determinados casos vinculados a grandes empresas, incluso incorporar recargos adicionales.

Precisamente eso fue lo que ocurrió con la familia Lee. La carga fiscal terminó situándose en el nivel máximo permitido por la legislación. El resultado fue una cifra récord que obligó a los herederos a diseñar una estrategia financiera para afrontar el pago sin comprometer el control empresarial. La situación dejó una imagen inédita: casi la mitad de un imperio económico transferido al Estado en forma de impuestos.

Un pago fraccionado para evitar una venta traumática

Ante la magnitud de la deuda fiscal, la familia optó por una solución extraordinaria. El impuesto no se abonó de una sola vez, sino mediante un acuerdo de pagos fraccionados distribuidos entre 2021 y 2026.

La fórmula permitió ganar tiempo y evitar una liquidación acelerada de activos estratégicos. Aun así, el proceso exigió importantes movimientos financieros. Entre ellos aparecieron ventas de participaciones, utilización de dividendos y financiación externa para cubrir los distintos pagos.

La operación fue considerada por numerosos analistas como una auténtica ingeniería financiera orientada a garantizar la continuidad del grupo sin alterar su estructura de poder. Más allá de las cifras, el proceso evidenció hasta qué punto una sucesión empresarial puede transformarse en un desafío económico de enormes dimensiones.

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Samsung y el peso de los chaebol en Corea del Sur

La historia de la familia Lee también reabrió el debate sobre el papel de los llamados chaebol, los grandes conglomerados familiares que dominan buena parte de la economía surcoreana.

Samsung es uno de los ejemplos más representativos de este modelo empresarial. Su influencia alcanza sectores tecnológicos, financieros, industriales y comerciales, convirtiéndose en uno de los pilares económicos del país. Por ese motivo, cualquier cambio dentro de la estructura accionarial del grupo tiene repercusiones mucho más amplias que las de una simple empresa privada. La estabilidad de Samsung es considerada un asunto estratégico para Corea del Sur.

El elevado impuesto aplicado a la herencia de Lee Kun-hee mostró la tensión existente entre dos objetivos distintos: por un lado, mantener una fuerte presión fiscal sobre las grandes fortunas; por otro, evitar que ese nivel impositivo termine afectando a compañías consideradas esenciales para la economía nacional.

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