Los médicos de toda España están llamados esta semana a una huelga de médicos para reivindicar mejores condiciones laborales y, sobre todo, la aprobación de un estatuto propio que les diferencie del resto de los sanitarios. La convocatoria, impulsada por varios sindicatos profesionales, abre un nuevo frente en plena tramitación del Estatuto Marco que regula las relaciones laborales de casi un millón de trabajadores del sistema sanitario.
Aunque los servicios mínimos garantizan la atención a los procesos urgentes, el impacto en consultas y actividad ordinaria es incierto. La razón es clara: la huelga es un derecho individual y los profesionales no están obligados a comunicar previamente si secundarán el paro.
Cómo afecta la huelga de médicos a los pacientes
El Sindicato Médico Andaluz, uno de los convocantes, recuerda que por ley la huelga es un derecho individual y que los que la secunden no tienen por qué avisar. Pueden decidir ir al paro incluso el mismo día y es ilegal que sus superiores les pregunten para planificar el servicio.
Este factor hace que puedan repetirse escenas ya vistas en anteriores convocatorias: personas que acuden a su centro de salud o al hospital y descubren allí mismo que su cita ha sido cancelada. En las huelgas previas —esta es la cuarta en un año— el seguimiento ha sido muy desigual.
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En multitud de centros apenas se notó, mientras que en otros la actividad quedó notablemente mermada. La situación varía según la comunidad autónoma e incluso dentro de una misma ciudad, dependiendo del servicio o del hospital concreto.
La última huelga de facultativos, celebrada el pasado 14 de enero, tuvo un respaldo discreto según los datos oficiales facilitados por las comunidades autónomas. En los territorios con mayor seguimiento apenas se alcanzó el 20%, como ocurrió en Galicia y el País Vasco.
En esta ocasión, el escenario es todavía más incierto, ya que la convocatoria comenzó como medida de presión contra el Ministerio de Sanidad en la negociación del Estatuto Marco, pero el borrador ya ha sido acordado con los principales sindicatos del sector.
El Estatuto Marco, en el centro del conflicto
El Estatuto Marco es la ley estatal que marca el mínimo que las comunidades autónomas deben cumplir en materia laboral con los trabajadores de sus sistemas sanitarios. Han pasado más de 20 años desde la aprobación de la última norma y, desde entonces, el sistema sanitario ha vivido una gran crisis económica, una pandemia y cambios demográficos y laborales profundos.
El pasado 26 de enero, tras tres años de negociaciones, el Ministerio de Sanidad firmó junto a SATSE, CCOO, UGT y CSIF la propuesta de Estatuto Marco que, si no finaliza antes la legislatura, deberá aprobar el Congreso de los Diputados. En contra votaron CIG-Saúde y el sindicato médico CESM.
Mónica García firmó el acuerdo el 28 de enero con las principales centrales —SATSE-FSES, FSS-CCOO, UGT y CSIF—, mientras que quedaron fuera los sindicatos médicos, que no tienen representación suficiente en la mesa estatal. Estos sindicatos han unido fuerzas en una movilización poco habitual en el sector.
La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), el Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya (MC), Amyts, el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y O’MEGA han convocado un calendario de paros que comienza esta semana y que prevé nuevas jornadas de huelga en los próximos meses.
Además del paro nacional, existen convocatorias específicas en comunidades como Madrid, Galicia, Aragón, Murcia y Castilla-La Mancha, dirigidas a presionar también a los gobiernos autonómicos, responsables de competencias clave como los salarios.
Qué reclaman los médicos
Aunque la convocatoria de huelga se centra exclusivamente en la exigencia de un estatuto propio para los médicos, el malestar del colectivo abarca otros aspectos fundamentales.
Uno de los principales puntos de fricción son las guardias. Los facultativos reclaman que sean voluntarias —actualmente son obligatorias hasta los 55 años—, que estén mejor remuneradas y que computen para la jubilación, algo que ahora no ocurre. En España, la edad de jubilación se calcula por días trabajados y no por horas acumuladas.

También solicitan una clasificación profesional y de carrera que refleje niveles acreditados de formación y responsabilidad con efectos retributivos, así como la reducción de las jornadas reales de trabajo.
Para los sindicatos firmantes del acuerdo, el nuevo Estatuto Marco supone avances en aspectos como la mejora de la carrera profesional o la reducción de guardias a un máximo de 17 horas, frente a las 24 actuales. Sin embargo, para los médicos movilizados estas mejoras son claramente insuficientes.
La postura del Ministerio de Sanidad
El Ministerio de Sanidad ha descartado en reiteradas ocasiones la creación de un estatuto específico para médicos, así como la voluntariedad total de las guardias, argumentando que pondría en riesgo la organización del sistema.
“Rompería el sistema”, ha afirmado la ministra Mónica García en una entrevista publicada este lunes en EL PAÍS. La titular de Sanidad sostiene que establecer un régimen diferenciado dificultaría la garantía de la asistencia sanitaria.
Respecto a las guardias, García subraya que el límite de 17 horas es un máximo y que los servicios pueden organizarse para que duren menos tiempo, pero nunca más, salvo que el profesional acceda voluntariamente.
El Ministerio y los sindicatos firmantes consideran que el acuerdo representa un claro avance en derechos laborales en materia de conciliación, reducción de horas, jubilación parcial y estabilidad laboral, entre otros aspectos.
Un recorrido parlamentario complejo
El Estatuto Marco ya ha iniciado su tramitación, pero aún debe superar varios pasos. Antes de que finalice la legislatura necesita los informes del Consejo de Estado y del Consejo Interterritorial, el visto bueno del Consejo de Ministros y la aprobación por mayoría en el Congreso.
En un Parlamento fragmentado y con un Gobierno en minoría, el Ejecutivo necesitará apoyos adicionales, posiblemente del bloque de la derecha, para sacar adelante la norma. Todo ello mientras la huelga de médicos mantiene la presión en la calle.
Desde CESM y parte del colectivo médico consideran que este es el momento adecuado para intensificar la presión y lograr cambios sustanciales. Por el contrario, los sectores que respaldan la propuesta defienden que se trata de una oportunidad histórica para mejorar las condiciones laborales de todos los sanitarios por primera vez en dos décadas, aunque no se alcancen todas las aspiraciones.













