La Sagrada Familia ha dado este viernes un paso histórico en sus más de 140 años de construcción. A las 10.38 horas de la mañana, una gran grúa comenzó a elevar el brazo superior de la cruz que coronará la torre de Jesús. Minutos antes de las 11, la pieza ya estaba en lo más alto del templo, donde los operarios trabajan ahora para fijarla definitivamente. Con esta maniobra, la basílica alcanza los 172,5 metros, su altura máxima, y redefine la silueta de Barcelona.
La colocación de esta última pieza marca la culminación exterior de la torre más alta del conjunto y deja el templo prácticamente terminado en altura. La torre será inaugurada el próximo 10 de junio, coincidiendo con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí. Para esa fecha se espera la visita del papa León XIV, invitado por la basílica, aunque el Vaticano aún no la ha confirmado.
Una maniobra milimétrica para coronar la Sagrada Familia
La operación comenzó a las nueve de la mañana, cuando la gran grúa empezó a preparar el izado del brazo superior de la cruz. La pieza fue enganchada con cuatro cables rojos y permaneció suspendida sobre una cubierta del templo antes de iniciar su ascenso definitivo.
La delicada maniobra estaba prevista para la semana anterior, pero el vendaval que afectó a la capital catalana obligó a aplazarla. No fue hasta este viernes, con una tregua del viento, cuando se pudo completar la operación.
Como es habitual en las obras del templo, los trabajos se realizaron con visitantes tanto en el interior como en el exterior. La junta constructora retransmitió el momento en directo a través de sus perfiles en TikTok, YouTube e Instagram, con imágenes aéreas captadas por un dron visible desde la calle.
Una cruz de 17 metros y más de 12 toneladas
La pieza colocada este viernes llevaba al menos dos semanas esperando en una cubierta del templo, a 35 metros de altura, donde se realizaron los últimos retoques en su estructura metálica interior y en los cristales de sus aperturas.
La mole, que pesa más de 12 toneladas, fue elevada por el gruista José Encina, que trabaja en una cabina situada a 140 metros de altura. Su grúa, con la pluma completamente desplegada, alcanza los 200 metros.
En lo alto de la torre aguardaban escaladores para asistir en el proceso de fijación. La coordinación de todos los trabajos recae en el maestro de obras Jaume Oromí, supervisor de un equipo de 150 personas que trabajan en el templo.
La cruz mide en total 17 metros de altura —equivalente a un edificio de cinco pisos— y 13 metros de ancho. Está realizada en cerámica blanca, siguiendo el deseo de Gaudí de que el sol se reflejara en ella y brillara durante el día.
La estructura suma 15.000 piezas cerámicas, procedentes de 500 moldes distintos y siete tonos de blanco. En los últimos meses se habían ido colocando progresivamente sus brazos: primero el inferior, en noviembre y octubre, y posteriormente los cuatro brazos restantes, que quedaron ubicados el día 14 tras su instalación en diciembre y enero.
La iglesia más alta del mundo
Desde el pasado 31 de octubre, cuando alcanzó los 162,9 metros de altura, la Sagrada Familia se convirtió en la iglesia más alta del mundo, superando a la Iglesia Mayor de Ulm, en Alemania.
Con los 172,5 metros actuales, el templo consolida ese récord y transforma de manera definitiva el perfil urbano de Barcelona.
A diferencia de la mayoría de los edificios, la Sagrada Familia no ha crecido de forma lineal en altura a lo largo de sus más de 140 años de obras, sino por fases. Gaudí dejó muy avanzada la fachada del Nacimiento antes de morir y completó la torre de Bernabé con el objetivo de mostrar una parte visible del templo y continuar atrayendo donaciones.
Un proyecto monumental casi culminado en altura
Un siglo después de la muerte del arquitecto, el conjunto está prácticamente terminado en altura. La basílica cuenta ya con las fachadas del Nacimiento y la Pasión —esta última con esculturas de Josep Maria Subirachs—, las torres de los apóstoles, las de los cuatro evangelistas, la torre de María (inaugurada en 2021) y, desde este viernes, el exterior de la torre de Jesús.
Quedan aún trabajos pendientes en el interior de la torre y la retirada del andamio, pero la culminación de la cruz simboliza el cierre de una etapa histórica.
Un centenario cargado de simbolismo
La inauguración oficial de la torre de Jesús está prevista para el 10 de junio, fecha que coincide con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí. La jornada tendrá un fuerte componente simbólico para la ciudad y para la Iglesia.
La posible visita del papa León XIV, invitado por la basílica, añadiría un elemento de relevancia internacional, aunque el Vaticano todavía no ha confirmado su presencia.
Con la colocación de la última pieza de su torre más alta, la Sagrada Familia no solo alcanza su cota máxima de 172,5 metros, sino que cierra uno de los capítulos más importantes de su construcción. La obra iniciada en el siglo XIX sigue avanzando, pero ya exhibe al mundo la silueta soñada por Gaudí: una cruz blanca que brilla bajo el sol y corona definitivamente el horizonte de Barcelona.









