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La tragedia del Himalaya se agrava: cuatro españoles, entre los desaparecidos tras una riada devastadora

Más de 1.500 personas siguen desaparecidas tras la riada entre Nepal y el Tíbet, mientras Exteriores intenta localizar a cuatro españoles
Nepal tras la riada
Nepal tras la riada

La magnitud de la catástrofe en la frontera entre Nepal y el Tíbet continúa creciendo a medida que avanzan las labores de búsqueda. La extraordinaria riada que golpeó la región del Himalaya el miércoles ha dejado 289 cadáveres recuperados en Nepal, mientras China contabiliza tres fallecidos en la vertiente tibetana. El número de personas desaparecidas se sitúa alrededor de las 1.500, entre ellas cientos de extranjeros.

Entre las personas cuyo paradero todavía se desconoce figuran cuatro españoles, según ha confirmado el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. El responsable de Exteriores ha señalado que, por el momento, no existe constancia de ciudadanos españoles fallecidos.

«No nos consta que haya fallecidos», explicó Albares en un audio-comunicado remitido a los medios. El ministro hizo además un llamamiento a los españoles que se encuentran en el área afectada, así como a familiares y amigos, para que contacten con los teléfonos de emergencia consular.

La zona golpeada por el agua registra un importante tránsito de turistas, peregrinos, trabajadores y aficionados a la montaña, una circunstancia que explica la elevada presencia de extranjeros entre las personas que permanecen sin localizar.

Más de 1.500 desaparecidos y cientos de extranjeros sin localizar

Las cifras todavía varían a medida que se recuperan las comunicaciones y los equipos de emergencia consiguen alcanzar las áreas más aisladas. En Nepal se ha informado de 826 personas desaparecidas, entre ellas cerca de 600 extranjeros, mientras otros balances sitúan en 517 los turistas extranjeros desaparecidos en territorio nepalí. En el Tíbet, las autoridades chinas han informado de 558 personas sin localizar, de las cuales 260 son ciudadanos extranjeros.

Entre los turistas desaparecidos figuran ciudadanos de más de dos docenas de países. Los datos facilitados incluyen 178 o 179 ciudadanos de India, 65 estadounidenses, 53 ucranianos, 51 malasios, 34 australianos, 33 británicos, 25 canadienses y 12 israelíes. También hay desaparecidos procedentes de Portugal, Italia, Países Bajos, Japón y otros países. China cuenta asimismo con cerca de un centenar de ciudadanos desaparecidos en suelo nepalí.

El portavoz policial Abi Narayan Kafle ha advertido de que la cifra de muertos «aumentará» y que esperan «recuperar más cuerpos». La identificación de las víctimas constituye además otro problema. Algunos cadáveres han sido arrastrados durante decenas de kilómetros y no siempre han podido ser recuperados completos. En el distrito de Gorkha, de una treintena de cuerpos bajo custodia, solo ocho conservaban el rostro.

Un colapso glaciar y un muro de agua sobre los valles

El desastre se desencadenó en el Himalaya y una de las explicaciones aportadas apunta al colapso de un glaciar. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ha confirmado que este fenómeno provocó posteriormente un temblor sísmico de magnitud 5,2 y un deslizamiento de tierra que bloqueó el cauce del río Lhende Khola. El agua fue acumulándose detrás de esa barrera hasta que el bloqueo terminó cediendo. Entonces, una enorme masa de agua descendió violentamente hacia los ríos Bhotekoshi y Trishuli, arrasando las zonas situadas a su paso.

Vista aérea de Trishuli, distrito de Nuwakot, Nepal
Vista aérea de Trishuli, distrito de Nuwakot, Nepal

Otros análisis recogidos señalan que todavía no existe consenso sobre el origen exacto del desastre. El Gobierno chino no había planteado una hipótesis, mientras el ministro de Exteriores nepalí vinculó el episodio con un temblor que habría causado un desprendimiento de rocas y hielo. Algunos científicos apuntan al desprendimiento del extremo de un glaciar, favorecido por el deshielo y agravado por el elevado nivel de las aguas al final de la temporada de lluvias.

La fuerza de la corriente generó un muro de agua de más de diez metros de altura que arrastró personas, derribó edificios de varias plantas y destruyó infraestructuras. «No queda nada construido por el hombre», afirmó el responsable de una empresa de turismo local al describir la devastación.

Puentes, carreteras y pueblos arrasados por la riada

Las imágenes procedentes de cámaras de seguridad y drones muestran la violencia con la que el agua atravesó la región. Una grabación captada en el paso fronterizo entre Nepal y China muestra cómo una gigantesca masa de agua y lodo destruye varios edificios mientras algunas personas intentan escapar. Otros registros muestran autobuses y turismos arrastrados en apenas unos segundos.

El desastre ha afectado a los distritos nepalíes de Rasuwa, Nuwakot, Dhading y Gorkha, además del condado tibetano de Gyirong. La corriente se llevó por delante unos 80 puentes, 35 de ellos destinados a vehículos, además de aproximadamente 40 kilómetros de carreteras.

También quedaron devastadas varias centrales hidroeléctricas, incluida una que estaba prácticamente terminada, y al menos una instalación solar. Entre las zonas especialmente afectadas se encuentra el principal puesto fronterizo entre China y Nepal, situado entre Gyirong y Rasuwagadhi.

El alcalde de Bidur, Rajan Shrestha, reconoció que nunca había presenciado «una inundación de tal magnitud». «Ocurrió con gran rapidez. No pudimos evacuar a toda la población del núcleo urbano principal», relató.

Miles de personas aisladas y cientos de rescates

Las operaciones de emergencia continúan bajo condiciones especialmente difíciles. La lluvia y el complicado acceso al terreno montañoso están condicionando el trabajo de los equipos desplegados.

Unos 5.000 militares y policías nepalíes han sido movilizados en los distritos de Rasuwa y Nuwakot. Los helicópteros se utilizan tanto para buscar supervivientes como para transportar tiendas de campaña, alimentos y otros suministros de emergencia hasta las comunidades que han quedado incomunicadas.

Los balances de rescates también han aumentado conforme avanzan las operaciones. Durante las primeras horas del jueves habían sido rescatadas 125 personas, entre ellas 20 extranjeros. Posteriormente, la policía elevó la cifra a 445 personas rescatadas, 27 de ellas extranjeras. Entre los hallazgos con vida se encuentra un grupo de casi un centenar de peregrinos hindúes que había permanecido aislado. Otros 25 trabajadores chinos también fueron encontrados sanos y salvos.

India, China, Estados Unidos, Sri Lanka y Australia están movilizando diferentes tipos de ayuda. La Unión Europea también ha ofrecido apoyo a través de la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, trasladó sus «más profundas condolencias a los afectados» y anunció asistencia económica.

Temor a una nueva riada por otro bloqueo del río

La emergencia no ha terminado. Mientras continúan las búsquedas, las autoridades vigilan la aparición de un nuevo «lago barrera» formado por rocas y lodo en el entorno del puerto de Gyirong, en la frontera entre China y Nepal.

La obstrucción continúa creciendo y reproduce un escenario similar al que precedió a la riada. Si la barrera cediera de manera repentina, podría desencadenarse otra inundación súbita.

Las autoridades chinas trabajan para evitar que se produzca un nuevo episodio. Los expertos también han advertido sobre la acumulación de troncos y escombros a lo largo del río, que podría provocar nuevos problemas durante los próximos días.

Peregrinos y turistas, entre los grupos más afectados

La catástrofe ha coincidido con un momento de gran movimiento de peregrinos hacia el lago Manasarovar y el monte Kailash, lugares considerados sagrados para hindúes, jainistas y budistas. La temporada alta de peregrinaciones hindúes coincide con un periodo de menor actividad montañista debido a las lluvias. Muchos viajeros se encontraban en la región mediante circuitos turísticos y expediciones organizadas, lo que ha dejado un elevado número de extranjeros entre los desaparecidos.

En Australia, las autoridades todavía no habían logrado contactar con 34 ciudadanos que formaban parte de grupos de peregrinación y recorridos turísticos. La ministra de Exteriores, Penny Wong, señaló que la información estaba llegando con cuentagotas «dada la magnitud del desastre» y afirmó que se intentaba confirmar «con urgencia el estado y el paradero de los australianos». Entre ellos hay al menos dos menores, incluido un niño de origen indio y nacionalidad australiana que participaba en una expedición organizada por una agencia de turismo religioso al monte Kailash.

Mientras continúa la búsqueda de alrededor de 1.500 desaparecidos, las autoridades intentan recuperar las comunicaciones con las áreas devastadas, identificar los cuerpos encontrados y localizar a quienes permanecen aislados. En el caso de España, la atención permanece puesta en los cuatro ciudadanos todavía no localizados, sin que hasta el momento conste oficialmente el fallecimiento de ninguno de ellos.

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