El Sorteo Extraordinario de Navidad no sería lo mismo sin la voz de los niños y niñas del colegio San Ildefonso cantando números y premios, una imagen que se ha convertido en sinónimo de ilusión y esperanza en España. Sin embargo, este año, la emoción y los nervios de los más pequeños también han dejado una escena entrañable y comentada durante la retransmisión.
Ilusión, responsabilidad y presión sobre los más pequeños
El sorteo de Navidad siempre va de la mano de nervios y emoción para los niños y niñas del colegio San Ildefonso. Muchos de ellos, además de los veteranos que ya están acostumbrados al ritmo frenético, viven por primera vez la experiencia de cantar la Lotería de Navidad ante toda una nación pendiente de cada número.
Aunque fallar está permitido, lo cierto es que no es lo más deseado. La presión de estar en el Teatro Real, frente a cámaras y con millones de espectadores en casa, se hace sentir. Y este año quedó claro cuando uno de los niños vivió un momento de duda que despertó tanto ternura como simpatía entre la audiencia.
Un momento que quedará en la memoria
Durante una de las tablas, Piero, uno de los niños encargados de cantar, se encontró con un momento de confusión mientras enunció un número. Visiblemente nervioso y con las manos temblorosas, detuvo su canto para pedir ayuda y aclarar una cifra que se le había atragantado.
“¿Esto es un 19 o un 49?”, preguntó con sinceridad, ante la sorpresa de quienes lo rodeaban. La respuesta fue inmediata y tranquilizadora: “Un 49”, lo que permitió a Piero continuar con su labor, completando finalmente el número: “49.659”.
Este pequeño instante, compartido en directo, no solo rompió con la fluidez habitual del sorteo, sino que también humanizó el momento, recordando a todos los espectadores que detrás de cada número hay niños que sienten responsabilidad, nervios y emoción.
El público responde con cariño
Lejos de generar críticas, el gesto de Piero fue recibido con aplausos por parte de los presentes en el Teatro Real, e incluso las presentadoras mostraron su apoyo al ver que el niño pasaba un mal rato. “Quiere terminar ya”, comentaron, reconociendo el esfuerzo del pequeño por superar sus nervios y seguir con la difícil tarea de cantar una tabla completa.
Además, no fue el único caso de recuerdos o reencuentros durante la jornada. El segundo premio, el 70048, fue cantado por Samantha Fuster y Ángel Abaga, devolviendo a muchos el recuerdo de 2022, cuando Abaga vivió la experiencia de cantar el El Gordo. También Piero y Alisce, quienes el año pasado sacaron el Gordo, en esta ocasión tuvieron que conformarse con el primer cuarto premio, el 78.477.
La tradición que sigue viva año tras año
Cada 22 de diciembre, millones de personas en España y en el extranjero siguen con atención el Sorteo de la Lotería de Navidad. Más allá de los premios, es un ritual cultural profundamente arraigado en el país, con elementos que forman parte del imaginario colectivo: los niños de San Ildefonso, el sonido de las bolas girando en los alambres, y la emoción que se palpa en cada canto.
Este año, la presencia de momentos como el de Piero vuelve a recordar que, detrás de la solemnidad del sorteo, hay experiencias humanas llenas de tensión, nervios y ternura.
¿Qué ocurre si un niño se equivoca? El reglamento deja claro un punto esencial
Entre tanta expectación, también surge una pregunta habitual: ¿qué ocurre si los niños se equivocan al cantar un número premiado? La respuesta no depende de la lectura en voz alta de los pequeños, sino del reglamento oficial de loterías. Según las normas vigentes, “los números agraciados son aquellos que realmente aparecen en los alambres y la lista oficial, no aquellos que se lean erróneamente por los niños de San Ildefonso”.
El sorteo se realiza a una velocidad considerable (cerca de dos mil premios de pedrea) y en ese contexto, los niños realizan su labor con rapidez. Pero la normativa es muy clara: los números validos son los que figuran en el sorteo físico y en la lista oficial, no los que se puedan interpretar mal en directo.
Para garantizar la seguridad jurídica del sorteo también se contempla una serie de controles fehacientes con interventores y otras figuras que verifican cada número introducido en los alambres tras salir del bombo.
Las tablas y la verificación de resultados
Una vez completa una tabla, la mesa de la presidencia, que incluye un fedatario público, comprueba los premios mayores que se han cantado y cierra la tabla con un candado, impidiendo cualquier manipulación. Las tablas permanecen visibles en el escenario del Teatro Real durante todo el sorteo.
Tras la finalización, los números y premios de todas las tablas se contrastan nuevamente, primero por la mesa auxiliar y luego por la presidencial, con repaso exhaustivo de las bolas y los números. Finalmente, en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre se realiza una última revisión y se elabora la Lista Oficial de Premios, que se distribuye tanto a puntos de venta como a medios de comunicación y se publica en la web oficial de SELAE.
En el sorteo de 2021, por ejemplo, se dieron hasta 56 errores de lectura entre los números de pedrea, lo que representa un 3,1 % de los 1.794 premios de esa tabla, según un grupo de afectados que analizó los resultados tras ese sorteo histórico.












