CONFESIÓN ÍNTIMA

Lucía Pombo rompe el silencio sobre su embarazo: el test que quiso vivir sola y el camino “heavy” hasta el sí

La piloto relata su proceso hacia la maternidad con Álvaro López Huerta, la presión social y el momento en que el predictor cambió todo

Álvaro López Huerta y Lucía Pombo
Álvaro López Huerta y Lucía Pombo

La piloto Lucía Pombo y su marido, el empresario Álvaro López Huerta, han conversado con Alberto Herrera en el programa Herrera en COPE sobre su largo y, a veces, complicado camino hacia la paternidad. La pareja ha abordado un tema del que, aseguran, poco se habla: la inseguridad y el dolor que surgen cuando un embarazo no llega tras meses de intento, y la constante presión social que lo acompaña a través de la recurrente pregunta: ‘¿Y vosotros para cuándo?’.

La profesión, un factor clave para posponer la maternidad

Lucía Pombo, la mayor de las hermanas, ha explicado que su profesión fue un factor determinante para posponer su decisión. «La aviación es una profesión donde no es tan fácil conciliar la maternidad», ha confesado, admitiendo que por ello le costó «muchísimo tomar la decisión».

Aunque no se pierde la carrera profesional, sí ha lamentado que se pierden «oportunidades de volar algunos aviones» y de evolucionar laboralmente, motivo por el que retrasó conscientemente la maternidad. La reflexión pone el foco en una realidad que afecta a muchas mujeres: el difícil equilibrio entre desarrollo profesional y proyecto familiar.

Por su parte, Álvaro López Huerta ha mostrado su faceta más comprensiva. A pesar de que «llevaba muchos años queriendo tener un hijo», entendió que la situación de su mujer era más compleja. «Lu es la que va a estar embarazada, Lu es la que va a dar a luz, Lu es la que tiene un trabajo complicado», ha explicado.

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Por ello, decidió apartarse y esperar a que ella le diera «luz verde». Un apoyo que la piloto ha agradecido, asegurando que, a diferencia de la presión familiar, por parte de Álvaro «nunca he sentido presión», y que siempre sintió que era su decisión.

Un proceso “heavy” y la frustración de los meses de intentos

Cuando finalmente sintió que era el momento, a sus 36 años, comenzó el proceso. Pombo ha diferenciado entre la presión del «mundo mediático», que no le generó ansiedad, y la «parte familiar», que sí le afectó más. «Como que tu cuerpo entiende y reconoce cuando el momento para ti es correcto. Tal vez sea un poco tarde, tengo 36 años, no lo sé, pero lo sientes», ha reflexionado.

El camino no fue inmediato, y la pareja ha descrito esos meses como un proceso «heavy», en palabras de Álvaro. «Yo creo que las mujeres lo llevan psicológicamente peor que nosotros», ha opinado López Huerta, quien intentó mantenerse al margen para no añadir más tensión.

«Lu y yo intentándolo, buscando las fechas exactas, haciendo todo milimétrico y ni con esas», ha relatado sobre la frustración acumulada. La propia Lucía ha reconocido que la parsimonia de su marido llegó a ponerla nerviosa: «Necesitaba que el de al lado sintiera preocupación y no había manera».

El test de embarazo que quiso vivir sola

El desgaste emocional fue tal que, llegado el momento del positivo, se resistía a hacerse la prueba. «Me habían dado tantos test negativos que no quería hacerme el test», ha contado. Fue su hermana María quien prácticamente la forzó a ir a una farmacia.

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Allí, prefirió estar sola para recibir el resultado: «La negativa la quería recibir sola, no me apetecía una palmadita en la espalda ni un abrazo de nadie». Esa decisión, tomada como mecanismo de autoprotección tras varios intentos fallidos, marcó uno de los instantes más íntimos del proceso.

La reacción de Álvaro al enterarse fue de pura emoción. A pesar de estar «de muy mala leche» por las molestias de un reciente injerto capilar, la noticia lo desbordó por completo. «Macho, en el momento en el que me cuenta eso y me enseña la maquinita esta, el predictor, guau, me puse a llorar como un niño tonto el día de reyes», ha recordado.

La especulación pública y el famoso codazo

Antes de hacerlo oficial, la pareja tuvo que lidiar con la especulación pública, que alcanzó su punto álgido con un comentado momento televisivo. Un despiste de su cuñado, Pablo Castellano, sobre el número de nietos de la familia fue delatado por un «codazo de María» Pombo.

«La culpa fue, más bien, de María», ha bromeado Lucía, reconociendo que ese gesto fue lo que «desencadenó la especulación». Gestionar esa atención mediática le generó «miedo» y «rabia», ya que la gente daba por hecho el embarazo.

Lucía ha afirmado que quería anunciarlo de forma segura: «Si pasaba algo mal, y dios no quiera que pase, lo iba a contar igualmente, pero necesitaba estar lista y en paz». A día de hoy, asegura que sigue viviendo en un constante «estado de alerta», una sensación habitual en las primeras fases del embarazo.

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Familia, tradición y nueva etapa

La importancia del núcleo familiar es algo que la pareja ha destacado como eje central de esta nueva etapa. Es también uno de los temas principales de la quinta temporada del documental de la familia, que se estrena en Prime Video.

«Mi mayor fortuna es mi familia, os lo puedo asegurar», ha afirmado Lucía. Ha definido como un «milagro» el hecho de que, con 36 años, lo que más le apetezca sea pasar tiempo con ellos, un valor que desea replicar en la nueva familia que está formando con Álvaro.

La pareja también ha compartido detalles de su dinámica doméstica. Álvaro se ha definido como un encantado «amo de casa» que disfruta de poder estar en el hogar. Entre esas rutinas se encuentra la radio. Lucía ha contado que escuchar la COPE es una tradición heredada de su abuela y su padre, hasta el punto de que se sabe de memoria el programa y tararea los anuncios.

Una costumbre que Álvaro ha adoptado: «Es una rutina y una tradición ya en casa que me gusta». Así, entre presión social, meses de incertidumbre y una prueba vivida en soledad, Lucía Pombo y Álvaro López Huerta han compartido un relato íntimo sobre la maternidad deseada, el desgaste emocional del proceso y la emoción del esperado positivo.

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