LUTO EN LA MÚSICA

Muere Manuel Arjona, el alma del primer Locomía: la historia detrás de una figura clave del grupo

El integrante de la formación original de Locomía falleció a los 58 años. Fue una pieza fundamental desde los inicios del grupo en Ibiza y permaneció vinculado al proyecto durante 35 años
(De izq. a der.) Carlos Armas, Juan Antonio Fuentes, Xavier Font y Manuel Arjona en una foto de Locomía de 1989
(De izq. a der.) Carlos Armas, Juan Antonio Fuentes, Xavier Font y Manuel Arjona en una foto de Locomía de 1989

La historia de Locomía está marcada por el éxito, la extravagancia y también por episodios profundamente trágicos. Este miércoles se conoció la muerte de Manuel Arjona, uno de los integrantes fundamentales de la primera formación del grupo español que revolucionó el pop a finales de los años ochenta con su estética inconfundible, sus abanicos gigantes y una propuesta que trascendió la música.

Arjona falleció a los 58 años, según confirmaron a EL PAÍS fuentes próximas al artista. Por el momento, no trascendió la causa de su muerte. Vivía en Viladecans (Barcelona) y, de acuerdo con las mismas fuentes, durante el día estuvo dedicado a una de sus grandes pasiones, la pintura. Después, «estuvo pintando» y más tarde «se acostó y ya no se levantó».

Su fallecimiento vuelve a teñir de luto la historia de Locomía. En el verano de 2018 murieron, con apenas un mes de diferencia, Santos Blanco y Frank Romero, ambos con 46 años. Sin embargo, la trayectoria de Manuel Arjona dentro del grupo fue especialmente relevante por su participación desde los primeros años y su permanencia durante más de tres décadas.

Los inicios de Manuel Arjona en el nacimiento de Locomía

La historia de Locomía comenzó en 1984, cuando Xavier Font se instaló en Ibiza buscando crear un nuevo movimiento estético y artístico. «Yo soy un cazatalentos. Veo artistas en potencia. Soy un puto fantasy maker. Así fue como empezó Locomía«, explicó Font a EL PAÍS en mayo de 2022, durante el estreno del documental Locomía de Movistar Plus.

Fue precisamente en esa etapa cuando apareció Manuel Arjona. Procedente de una familia conservadora con diez hermanos, Arjona vivía en Viladecans ocultando su orientación sexual. Su llegada a Ibiza supuso un cambio radical en su vida.

«Aterricé en Ibiza y me pareció otro planeta. Yo venía de un pueblo pequeño, donde tenía que ocultar mi identidad sexual. Y en la isla si eras un chico e ibas con falda no te miraba nadie. Fue un cambio salvaje«, recordó el propio Arjona. Aquella libertad marcó el inicio de una aventura artística que terminaría convirtiéndose en un fenómeno internacional.

El cuarteto que revolucionó la noche de Ibiza

Xavier Font consiguió reunir a los primeros integrantes del proyecto. El grupo inicial estaba formado por Gard Passchier, Luis Font, hermano de Xavier, y Manuel Arjona. Los cuatro convivían en una casa de Ibiza, diseñaban su propia ropa y actuaban en Ku, una de las discotecas más famosas de la isla. Su trabajo consistía en bailar sobre plataformas, exhibirse y llamar la atención del público con una imagen completamente distinta a la habitual en la España de mediados de los años ochenta.

Fue entonces cuando nació uno de los elementos más reconocibles de Locomía: los abanicos XXL. Sobre aquella creación, Xavier Font explicó: «Llevaban unos abanicos pequeños y aprecié un movimiento que me cautivó. Llegué a mi casa y empecé a construir. Como soy un exagerado me inventé los abanicos XXL. Conseguí el movimiento con nueve varillas que cogí del material de uno de mis hermanos, que trabajaba en aeromodelismo. Hice unos agujeros y utilicé las sábanas de mi madre». Aquella puesta en escena terminaría convirtiéndose en la imagen más icónica del grupo.

Del éxito en las discotecas al fenómeno internacional

Después de varios años triunfando en la noche ibicenca, el proyecto dio un giro decisivo con la llegada de José Luis Gil, quien propuso transformar a aquellos bailarines en un grupo musical. La apuesta fue un éxito inmediato. Canciones como Locomía, Rumba Samba Mambo o Gorvachov situaron al grupo entre los grandes fenómenos musicales del momento.

La popularidad no se limitó a España. Latinoamérica también se rindió al fenómeno Locomía, mientras el grupo llenaba escenarios y protagonizaba actuaciones que marcaron una época. Una de las más recordadas fue la realizada en la sala madrileña Joy Eslava, convertida en un símbolo de libertad y visibilidad durante aquellos años.

Las dificultades personales y el inicio de los conflictos

El éxito convivió con una realidad mucho más compleja. Después de varios años en Ibiza, Manuel Arjona comenzó a tener importantes problemas con las drogas, una situación que llevó al grupo a abandonar la isla. Poco después comenzaron también los conflictos internos. Las diferencias entre Xavier Font y José Luis Gil terminaron provocando la ruptura del contrato discográfico y de representación.

Con el paso del tiempo, Arjona reconocería públicamente que aquella decisión fue un grave error. «Fuimos unos desagradecidos con Gil. Fue un gran error incumplir el contrato. Eso acabó con el grupo. Éramos cuatro niñatos que nos dejamos embaucar por Font«, afirmó en 2022.

Una relación de 35 años con Locomía

Aunque el fenómeno comenzó a perder fuerza a mediados de los años noventa, Manuel Arjona siguió vinculado al proyecto durante décadas. Con distintos cambios de integrantes y varios periodos de pausa, permaneció ligado a Locomía durante 35 años, convirtiéndose, junto a Xavier Font, en uno de los nombres más representativos de la historia del grupo.

En una de sus últimas reflexiones públicas también habló de la relación mantenida con el fundador. «Me he sentido utilizado por Font. Para él, Locomía es solo un negocio; para mí es trabajo, pero también mi vida. La historia de Locomía es un trabajo grupal; sin la aportación de todos no se hubiese conseguido. Hace cinco años lo tuve que dejar porque no me compensaba y debía cuidar a mis padres», explicó. Mientras Xavier Font impulsó una nueva etapa del grupo tras el éxito del documental de Movistar Plus, Arjona optó por mantenerse alejado de los escenarios.

Una vida dedicada a la tranquilidad y a la pintura

En sus últimos años, Manuel Arjona regresó a Viladecans, donde llevaba una vida mucho más discreta. Allí cuidaba de sus padres y dedicaba gran parte de su tiempo a otra de sus grandes pasiones: la pintura. Esa rutina cotidiana quedó interrumpida este miércoles con su fallecimiento.

La noticia provocó numerosas muestras de pesar entre quienes compartieron con él distintas etapas de su carrera. Uno de los mensajes más emotivos llegó precisamente de José Luis Gil, quien aseguró que había hablado con Arjona por última vez el pasado 21 de marzo, coincidiendo con su cumpleaños. «Manuel Arjona era un gran ser humano, el espíritu elevado de Locomía, la elegancia bailando y la timidez dulce y bondadosa como persona. Todos le recordarán por ello», expresó.

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