SALUD

Qué es la toxina cereulida que está hospitalizando a bebés en España y por qué preocupa a padres y pediatras

La presencia de toxina cereulida en leches de fórmula ha provocado vómitos y hospitalizaciones en lactantes; expertos explican síntomas y riesgos

Una mamá alimentando a su recién nacido con un biberón
Una mamá alimentando a su recién nacido con un biberón

Desde diciembre, España y otros países europeos están viviendo una alerta sanitaria que ha afectado especialmente a los más pequeños: varios lactantes han sufrido vómitos y problemas gastrointestinales tras consumir leches de fórmula infantil que están siendo investigadas por una posible contaminación con la toxina cereulida.

La preocupación se ha intensificado después de que cinco bebés tuvieran que ser hospitalizados, mientras que el Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC) ha asociado alrededor de 60 casos en Europa a este problema. En respuesta, las autoridades sanitarias han ordenado la retirada de distintos productos de leche infantil tras detectar la posible presencia de la toxina.

Qué es cereulida y por qué aparece en alimentos

La cereulida es una toxina producida por la bacteria Bacillus cereus (B. cereus), un microorganismo presente de forma natural en el medio ambiente y también en algunas materias primas y productos alimenticios.

Según explican los expertos, esta toxina puede provocar síntomas digestivos después de su ingestión. En concreto, la cereulida “puede provocar náuseas, vómitos y dolor de estómago entre 30 minutos y seis horas después de su ingestión”, lo que la sitúa como una de las causas más probables de los malestares gastrointestinales observados en los lactantes, aunque no siempre se ha podido confirmar en laboratorio la presencia de la toxina en cada caso.

La bacteria B. cereus puede causar problemas de salud de distintos grados. En general, los posibles efectos negativos para la salud se consideran de bajos a moderados y dependen de la edad del lactante, pero los pediatras destacan que es fundamental vigilar a los recién nacidos y a los menores de seis meses, “que son los que corren un mayor riesgo de padecer enfermedades graves por un sistema inmunitario aún en desarrollo”.

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Por qué preocupa a los bebés

Una intoxicación por cereulida puede ser especialmente grave en lactantes porque su organismo está en pleno desarrollo. Más allá de los vómitos y el dolor abdominal, la toxina puede alterar el equilibrio salino del organismo y provocar complicaciones como la deshidratación, factores que obligan a una observación médica cuidadosa.

Teresa Cenarro, vicepresidenta de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap), ha señalado que en los casos reportados “los síntomas de una intoxicación alimentaria y un virus gastrointestinal infantil son indistinguibles”. Esta coincidencia de síntomas —dolor abdominal, vómitos, diarreas— complica el diagnóstico rápido y certero sin pruebas específicas.

Por ello, la vigilancia de la evolución de los signos en el menor es clave para saber cómo actuar y cuándo acudir al médico. Cenarro subraya que si el bebé presenta signos de deshidratación o problemas de diuresis (si el menor no orina con regularidad), es imprescindible consultar con un profesional sanitario.

Retirada de leches infantiles: qué productos están afectados

La alerta en España se ha centrado en varias fórmulas infantiles que han sido retiradas del mercado por la posible presencia de cereulida. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) ha informado sobre la retirada de productos y lotes procedentes de Irlanda de marcas como Almirón y Bledina.

Entre los productos apartados figuran diferentes presentaciones de Almirón Advance 1 y 2 con fechas de caducidad entre 2026 y 2027, así como versiones de Almirón Profutura 1 y 2, sobres de Profutura, e incluso algunos botes de Almirón AR2 y Bledina 1. La lista se ha ampliado en varias oleadas de retiradas preventivas que motivaron la retirada de lotes incluso después de la primera alerta.

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Las autoridades europeas han subrayado que “los productos retirados han tenido una amplia distribución en la UE y otros países; por lo tanto, la probabilidad de exposición a un lote de fórmula contaminada es de moderada a alta para los lactantes que la consumen”. Esta declaración pone en contexto la dimensión de la alerta y la importancia de seguir las recomendaciones de retirada y no consumo de productos afectados.

De dónde puede venir la contaminación

El problema no parece centrarse en un único producto o marca, sino en un ingrediente suministrado a varios fabricantes. El tecnólogo en alimentos Miguel Ángel Lurueña ha explicado que la posible causa de esta contaminación está en un componente específico: el ácido araquidónico, un ácido graso que se utiliza en algunas leches como suplemento de omega 6.

Lurueña detalla que este ácido se produce industrialmente mediante fermentación bacteriana y que, “podría haber ocurrido que se hayan desarrollado bacterias indeseables durante la fermentación y hayan producido esa toxina que ha acabado contaminando este ácido graso”. Este proceso habría sido la vía por la que la cereulida llegó a lotes de fórmula infantil, desencadenando los casos de vómitos y malestar en los lactantes que consumieron esos productos.

Por qué no se había detectado antes

Una de las preguntas frecuentes es por qué la toxina no había sido detectada en controles anteriores. Lurueña explica que en los análisis de seguridad alimentaria se priorizan los riesgos más frecuentes, lo que puede dejar sin estudiar otros peligros “poco probables”. En sus palabras, “como se veía un peligro muy poco probable no se hacían análisis”, lo que significa que hasta ahora la cereulida no había sido un foco habitual de inspección.

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La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha reaccionado a estos casos estableciendo una dosis de referencia orientativa para ayudar a los gestores de riesgos de la UE a determinar cuándo un producto debe retirarse del mercado por precaución.

Cómo actuar si se sospecha intoxicación

Dado que los síntomas de una intoxicación por cereulida pueden ser similares a los de un virus gastrointestinal infantil, Cenarro recomienda vigilar que no haya signos de deshidratación y comprobar si el bebé orina con regularidad o si presenta dolor persistente. En casos leves, puede indicarse el uso de sueros de reposición. Si los síntomas persisten o empeoran, lo más prudente es acudir al médico para una valoración adecuada.

La retirada de los productos afectados y la reducción de la probabilidad de exposición por parte de las autoridades, aseguran los expertos, está ayudando a disminuir los riesgos. Aun así, los padres y cuidadores deben estar informados sobre los síntomas y actuar con cautela ante cualquier signo de malestar tras la ingestión de fórmula.

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