Un brote de sarna noruega en el hospital de Conxo, en Santiago de Compostela, ha encendido las alertas sanitarias tras afectar ya a una veintena de profesionales. La situación, que se originó tras el ingreso de un paciente con esta patología, coincide además con otro foco activo en una residencia de Oleiros, lo que ha obligado a activar protocolos de control y seguimiento en distintos puntos del sistema sanitario gallego.
Ambos episodios, aunque de distinta naturaleza —uno correspondiente a la variante más contagiosa y otro a la forma común—, reflejan la capacidad de propagación de esta enfermedad cutánea y la necesidad de reforzar las medidas de prevención en entornos especialmente sensibles como hospitales y residencias.
Un brote de sarna noruega que se expande entre profesionales
El origen del brote en el hospital provincial de Conxo se sitúa en el ingreso de un paciente que padecía sarna noruega, una variante especialmente contagiosa de esta afección dermatológica. El caso pasó inicialmente desapercibido, ya que el paciente ingresó por otro motivo, lo que facilitó la exposición de personal sanitario antes de detectar la patología.
Según el servicio de medicina preventiva y salud pública del área sanitaria de Santiago, no hay otros pacientes con síntomas, pero sí se han identificado veinte profesionales de la misma planta afectados, lo que ha obligado a activar el protocolo sanitario correspondiente.
Uno de los factores clave en la propagación ha sido el período de incubación de la enfermedad. Tal y como se explica, los síntomas pueden tardar en aparecer entre dos y ocho semanas, lo que facilita su transmisión antes de ser detectada. Este aspecto convierte a la sarna noruega en una variante especialmente compleja de controlar en entornos hospitalarios.
Qué es la sarna noruega y por qué es más contagiosa
La sarna es una afección cutánea provocada por un ácaro, el sarcoptes scabiei. En el caso de la variante noruega, se trata de una forma más agresiva y con mayor capacidad de contagio.
Se transmite principalmente por contacto directo de piel con piel, lo que explica su rápida expansión en espacios donde existe una interacción constante, como hospitales o centros residenciales. A pesar de su alta transmisibilidad, desde el área sanitaria se insiste en que se trata de una enfermedad leve.
El tratamiento combina medicación tópica y oral, y presenta una particularidad relevante: tras la primera dosis, el paciente con síntomas debe permanecer aislado durante 24 horas, pero después deja de ser contagioso. Este dato es clave para el control del brote y la gestión de los casos dentro del hospital.
Medidas de control y refuerzo sanitario en Conxo
Ante la detección del brote, el hospital ha intensificado las medidas de prevención. Entre ellas se incluyen el aislamiento de los casos confirmados cuando es necesario, así como el refuerzo de la limpieza y desinfección tanto de textiles como de superficies.
Además, se ha llevado a cabo una formación específica dirigida al personal sanitario, en coordinación con especialistas en medicina preventiva. También se ha realizado un seguimiento de los contactos estrechos, “conforme ás recomendacións sanitarias vixentes”.
Otro aspecto relevante es que la sarna no está necesariamente relacionada con la falta de higiene, una idea que los expertos tratan de desmontar. Aun así, su control exige una actuación rápida y coordinada para evitar nuevas transmisiones.
Malestar entre los trabajadores y críticas a la gestión
El brote ha generado inquietud entre los trabajadores del centro, especialmente entre el personal de cocina y limpieza, que han manifestado dudas sobre los protocolos a seguir, en particular en lo relativo a la gestión de residuos.
Desde el ámbito sindical se ha denunciado una falta de información y planificación. “Hai unha falta de xestión e planificación”, han señalado, reclamando mayor transparencia en la gestión de este tipo de situaciones.
Este malestar se produce además en un contexto reciente de otro episodio sanitario, ya que el mes anterior se había registrado un brote de piojos corporales en el psiquiátrico de Conxo, lo que incrementa la preocupación entre los profesionales.
Otro foco activo en una residencia de Oleiros
A la situación en Santiago se suma un segundo brote detectado en una residencia de Oleiros, en este caso de sarna común. Según los datos de la Consellería de Sanidade, se han confirmado trece casos, de los cuales nueve corresponden a residentes y cuatro a trabajadores.
La cronología sitúa el inicio de los síntomas en el paciente cero el 9 de abril, aunque no fue hasta el día 14 cuando la dirección del centro notificó oficialmente la situación. Tras recibir el aviso, la administración autonómica activó el protocolo previsto para estos casos.
Entre las medidas adoptadas destaca la aplicación de tratamiento profiláctico a todo el personal y residentes de las plantas afectadas, una estrategia clave para frenar la expansión del brote.











