María Corina Machado tuvo la oportunidad de almorzar con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una cita que desde la Casa Blanca se planteó como una conversación para hablar de “lo básico” sobre la situación de Venezuela. Sin embargo, lo poco que trascendió de ese encuentro dejó claro que Trump, de momento, apuesta por Delcy Rodríguez, y no por Machado, para liderar la transición política en el país caribeño.
Además de la falta de avances políticos concretos, la reunión ha pasado a la historia por un gesto simbólico que ha dado la vuelta al mundo: Machado le entregó su Premio Nobel de la Paz 2025 a Trump “en gratitud por su extraordinario liderazgo en la promoción de la paz a través de la fuerza”, según rezaba la nota que acompañaba al marco dorado donde se exhibía la medalla. Un gesto que ha sido interpretado por muchos como una jugada maestra de Trump para apropiarse simbólicamente del galardón, aunque el propio Instituto Nobel ha recordado que el título no se transfiere.
Un almuerzo sin avances políticos claros
El encuentro entre Machado y Trump duró más de una hora en el Despacho Oval, lo que Machado calificó de “excelente” tras el primer cara a cara con el mandatario estadounidense. Sin embargo, las declaraciones posteriores de la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dejaron claro que Trump no considera que Machado cuente “actualmente con el apoyo necesario para liderar Venezuela a corto plazo”.
President Donald J. Trump meets with María Corina Machado of Venezuela in the Oval Office, during which she presented the President with her Nobel Peace Prize in recognition and honor.🕊️ pic.twitter.com/v7pYHjVNVO
— The White House (@WhiteHouse) January 16, 2026
Mientras Machado buscaba consolidar apoyo político y reconocimiento internacional, Trump se mostró elogioso con ella en público: la calificó como “una mujer maravillosa que ha pasado por muchas cosas”, pero sin ofrecer respaldo explícito a sus aspiraciones políticas.
Tras el almuerzo, Machado también se reunió con más de una docena de senadores, tanto republicanos como demócratas, en el Capitolio, lo que puede haber sido un intento de reforzar su red de contactos. Aun así, no se tradujo en un mensaje común que impulse su liderazgo en el proceso de transición tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela.
El Nobel de la Paz: un regalo simbólico que eclipsó la cita
Quizá el momento más llamativo y viral del encuentro fue la entrega simbólica del Nobel de la Paz de Machado a Trump. La Casa Blanca compartió una imagen de ambos sosteniendo la medalla con un mensaje oficial: «El presidente Donald Trump se reúne con María Corina Machado, de Venezuela, en el Despacho Oval, durante la cual ella regaló su Nobel de la Paz al presidente como reconocimiento y honor».
Trump, por su parte, respondió con sencillez: “Gracias”, aceptando el gesto sin comentar nada sobre las posibilidades políticas de Machado.
The #NobelPeacePrize medal.
It measures 6.6 cm in diameter, weighs 196 grams and is struck in gold. On its face, a portrait of Alfred Nobel and on its reverse, three naked men holding around each other’s shoulders as a sign of brotherhood. A design unchanged for 120 years.
Did… pic.twitter.com/Jdjgf3Ud2A
— Nobel Peace Center (@NobelPeaceOslo) January 15, 2026
Pero el Instituto Nobel fue claro sobre la naturaleza de ese gesto. En sus redes sociales, el organismo explicó que, aunque medallas de premio pueden cambiar de propietario, “Como afirma el Comité Noruego del Nobel: ‘Una vez anunciado un Premio Nobel, no puede revocarse, compartirse ni transferirse a otros. La decisión es definitiva y perdura para siempre’”. El mensaje aclaró que lo que Machado entregó fue simbólico, pero no implica que Trump sea legítimamente reconocido como Premio Nobel de la Paz.
Este matiz no ha rebajado la curiosidad pública sobre la imagen de Trump con la medalla de Machado, una escena que ha sido usada por sus seguidores como trofeo simbólico, aunque sin efecto legal ni cambio de estatus en el historial del premio.
Delcy Rodríguez: rival y contraste en la política venezolana
El duelo entre Machado y Delcy Rodríguez ha sido uno de los focos del viaje. La presidenta en funciones de Venezuela ha estado muy activa en las últimas horas, reivindicando su postura ante Trump incluso antes de una posible visita a Washington. “Iré de pie, no arrastrándome”, declaró, aludiendo claramente a la posición de Machado y reafirmándose como una figura fuerte pese a su historial.
La figura de Rodríguez es especialmente polémica: está sancionada por violaciones de derechos humanos y corrupción, tiene la entrada prohibida en Estados Unidos desde 2018 por la Unión Europea, y es señalada por organizaciones como Human Rights Watch por su papel en la represión en Venezuela. Además, la Corte Penal Internacional la investiga por crímenes de lesa humanidad. A pesar de ello, Trump no ha cerrado la puerta a mantener lazos, lo que complica aún más las aspiraciones de Machado en el escenario internacional.
Estrategia de Trump: equilibrio entre opciones
La estrategia de Trump parece ser la de mantener abiertas todas las opciones en Venezuela para poder controlar mejor el proceso político. Según fuentes citadas por Reuters, el presidente no tiene intención de devolver la medalla simbólica que recibió de Machado, lo que subraya su intención de capitalizar el gesto.
Al mismo tiempo, ha hablado de ambas mujeres con calificativos positivos, refiriéndose a Machado y a Rodríguez como “mujeres estupendas” y “maravillosas”, aunque sin ofrecer un apoyo claro que decante la balanza de forma definitiva.
Este enfoque le permite a Trump jugar con ambas como si fueran fichas en un tablero político: ninguna de las dos ha logrado todavía el respaldo explícito para dirigir la transición venezolana, y el mandatario estadounidense se mantiene camaleónico, evaluando sus opciones sin comprometerse publicamente con ninguna.
Machado, entre la esperanza y la frustración
Para María Corina Machado, la visita a Washington representaba una oportunidad para reforzar su posición como líder de la oposición venezolana y ganar legitimidad internacional. A pesar de que califica su reunión con Trump como “excelente”, el hecho de que no haya mensajes concretos ni compromisos firmes puede ser interpretado tanto como un paso diplomático como una falta de reconocimiento político tangible.
Que Trump haya aceptado el Nobel simbólico sin devolverlo puede ser visto como un triunfo propagandístico suyo, a costa de la visibilidad de Machado. En términos políticos, la líder venezolana sigue sin asegurarse un papel claro en el futuro de Venezuela, mientras Delcy Rodríguez mantiene su influencia pese a las sanciones y prohibiciones que pesan sobre ella.
Un escenario con ironía y tensión
El resultado de este episodio es un escenario cargado de ironía y tensión política. Machado buscaba protagonismo y legitimidad internacional; Rodríguez ha reafirmado su posición sin temor, y Trump ha manejado la situación a su favor, manteniendo abiertas todas las cartas sin decantarse por una sola opción.
En definitiva, aunque María Corina Machado viajó con expectativas sobre su papel futuro en Venezuela y entregó simbólicamente su Nobel de la Paz, ha vuelto a su país con un triunfo más simbólico que real, enfrentándose a un panorama donde su influencia aún está por consolidarse y donde sus rivales siguen en el juego con opciones abiertas.









