Un terremoto de magnitud 4.3 se ha registrado durante el mediodía de este jueves 26 de febrero en aguas próximas a Santa Cruz de Tenerife, según ha informado el Instituto Geográfico Nacional (IGN). El seísmo, cuyo epicentro se ha localizado en el mar y lejos de los cascos urbanos, ha sido percibido en varias localidades tanto de Tenerife como de Gran Canaria.
El movimiento sísmico se ha situado a 34 kilómetros de distancia de Arico y a varios kilómetros de profundidad. En términos relativos, se trata de un temblor significativo que, por su intensidad, ha debido sentirse claramente en municipios como Fasnia, Güímar y La Aldea de San Nicolás. No obstante, es poco probable que haya provocado daños personales o materiales, aunque sí se habría producido el balanceo de objetos en viviendas y edificios.
Un seísmo perceptible en varias localidades
Los efectos del terremoto en Tenerife también podrían haber alcanzado, en mayor o menor medida, a otras localidades cercanas como San Cristóbal de La Laguna, Arona o Santa Lucía de Tirajana, en Gran Canaria.
El IGN ha detallado que el epicentro se localizó mar adentro, lo que reduce el riesgo de daños estructurales en zonas habitadas. Sin embargo, la magnitud 4.3 convierte a este movimiento en uno de los más relevantes registrados en la zona en los últimos meses.
El más fuerte en seis meses
Según los datos oficiales, el temblor registrado este jueves es el más intenso experimentado en el área en los últimos seis meses. Supera al seísmo del 18 de octubre de 2025, que alcanzó una magnitud de 3,3.
Además, el movimiento se enmarca dentro de una actividad sísmica continuada en la región. En la última semana se han producido siete terremotos en la zona, lo que eleva a 25 los registrados en lo que va de mes.
Esta sucesión de eventos confirma una dinámica sísmica activa, aunque dentro de parámetros que, hasta el momento, no han generado consecuencias graves para la población.
El cuestionario macrosísmico del IGN
Tras cada episodio sísmico, el Instituto Geográfico Nacional pone a disposición de la ciudadanía un cuestionario macrosísmico. A través de esta herramienta, los afectados pueden informar sobre cómo vivieron el temblor y qué efectos notaron.
El cuestionario permite detallar aspectos como qué estaba haciendo la persona durante el terremoto, cuál fue su reacción y si los objetos que le rodeaban se movieron o cayeron. Esta información resulta fundamental para complementar los datos recogidos por los sismógrafos.
La iniciativa tiene raíces históricas: fue impulsada por Fernando VI tras el devastador terremoto que sufrió Lisboa en 1755. Desde entonces, este sistema de recopilación de testimonios se ha convertido en una herramienta clave para evaluar la intensidad real de los seísmos.
Con los datos aportados por la ciudadanía y los registros técnicos, el IGN puede calcular con mayor precisión la intensidad del movimiento en cada zona y estimar los posibles daños en el territorio afectado.
Balance provisional sin daños
A pesar de la magnitud del temblor, todo apunta a que el terremoto en Santa Cruz de Tenerife no ha causado daños personales ni materiales significativos. La localización del epicentro en el mar y a varios kilómetros de profundidad ha contribuido a mitigar su impacto.
En este tipo de seísmos, lo habitual es que se produzca el balanceo de lámparas, muebles u otros objetos, especialmente en las localidades más próximas al epicentro. Las autoridades no han informado, por el momento, de incidencias relevantes asociadas al movimiento.
La actividad sísmica en el entorno de Canarias es un fenómeno monitorizado de forma constante por el IGN, dada la naturaleza volcánica del archipiélago y su compleja dinámica geológica.
Una actividad que mantiene la vigilancia
El hecho de que se hayan producido 25 terremotos en lo que va de mes en la zona evidencia un periodo de mayor actividad relativa. Sin embargo, los expertos recuerdan que la mayoría de estos movimientos son de baja magnitud y forman parte de la dinámica habitual del archipiélago.
El seísmo de magnitud 4.3 registrado este jueves destaca por su intensidad dentro de la serie reciente, pero no supone, por ahora, un escenario de alarma. La vigilancia continúa activa y los datos siguen siendo analizados por los especialistas.
Mientras tanto, el IGN invita a la población que haya sentido el temblor a completar el cuestionario macrosísmico, contribuyendo así a mejorar la evaluación de los efectos del terremoto en Tenerife y Gran Canaria.












