El Sol ha mostrado una de sus actividades más intensas desde que comenzó el ciclo solar actual, y una mancha solar gigante denominada AR4366, orientada hacia nuestro planeta, está bajo la lupa de los científicos. Este fenómeno ha generado la llamarada solar más potente de 2026, clasificada como X8,3, y aunque no existe garantía de impacto directo sobre la Tierra, expertos y aficionados al cielo nocturno se preparan para la posibilidad de ver auroras boreales incluso en España.
La actividad solar se intensifica conforme el Sol se acerca al pico de su ciclo de 11 años, iniciado en 2019. Este aumento de la actividad magnética se traduce en erupciones, eyecciones de masa coronal y manchas solares de gran tamaño, capaces de desencadenar efectos visibles desde nuestro planeta.
La región activa AR4366: una mancha bajo vigilancia
La enorme mancha solar responsable de la reciente actividad ha sido clasificada como AR4366 y se ha destacado por su rápido crecimiento. Esta región ha generado numerosas llamaradas solares, incluyendo más de una veintena de clase M y varias de clase X, algo poco común fuera de los periodos más activos del ciclo.
El origen de la llamarada X8,3 se sitúa en esta zona, que ha comenzado a orientarse hacia la Tierra, lo que capta la atención de los observadores solares. Esto no significa necesariamente que vaya a haber un impacto directo, pero sí que el escenario merece vigilancia estrecha, dado que las condiciones solares pueden cambiar con rapidez.
A pesar de la preocupación inicial por una posible tormenta geomagnética severa, los análisis llevados a cabo hasta el momento sugieren que ninguna de las eyecciones posee la dirección ni la intensidad necesarias para impactar directamente sobre la Tierra, lo que reduce la probabilidad de una perturbación extrema en nuestro entorno.
Efectos de la llamarada X8,3 ya sentidos
Aunque la nube de plasma asociada a la X8,3 no está prevista para golpear de lleno nuestro planeta, los efectos de la propia llamarada sí se han dejado sentir. El mismo día de su emisión se registraron interferencias en las comunicaciones por radio en amplias zonas del océano Pacífico, afectando al este de Australia y Nueva Zelanda. Estos efectos son típicos en episodios de alta energía solar, que pueden perturbar las comunicaciones temporales en ciertas latitudes y condiciones.
Este tipo de interferencias se producen cuando las partículas energéticas liberadas interactúan con la atmósfera superior, afectando las señales de radio de onda corta, que son especialmente sensibles a este tipo de perturbaciones. Aunque molestas, estas alteraciones no suponen un riesgo directo para la salud humana en tierra firme.
Auroras boreales en latitudes inusuales: ¿es posible verlas en España?
Las auroras boreales son un fenómeno luminoso que se produce cuando partículas cargadas procedentes del Sol chocan con el campo magnético de la Tierra, excitando los átomos de la atmósfera y generando luces de colores en el cielo nocturno. Este espectáculo ocurre habitualmente en latitudes cercanas al Círculo Polar Ártico, como en Noruega, Islandia o el norte de Canadá.
The Sun is absolutely COOKING right now. 1 X-flare and 10 M-flares in less than 16 hours, and this still looks like preliminary activity to stronger solar flares and big coronal mass ejections as active region 4366 has grown significantly since my last update. BOOMSHAKALAKA!! pic.twitter.com/GeUmVAs2Bj
— Stefan Burns (@StefanBurnsGeo) February 1, 2026
No obstante, eventos solares especialmente intensos pueden desencadenar auroras visibles en latitudes mucho más bajas de lo normal. El pasado 19 de enero, una intensa tormenta geomagnética —catalogada por la NOAA como la más potente desde 2003— permitió observar auroras en numerosos lugares del mundo, incluida España, un hecho poco habitual que puso de manifiesto cómo una actividad solar extrema puede extender el alcance visual de este fenómeno.
Para que estas luces se vean desde puntos tan al sur como la península ibérica es necesario que concurran varios factores clave, como la velocidad de la eyección, su trayectoria y la orientación del campo magnético de la nube de plasma. En el caso actual, aunque la nube asociada a la llamarada X8,3 pasará al norte y al este de la Tierra sin impacto significativo, la propia mancha permanecerá orientada hacia nosotros durante los próximos días, lo que deja abierta la posibilidad de nuevas emisiones solares que podrían favorecer condiciones propicias para auroras.
Ciclo solar y actividad extrema
El Sol sigue su ciclo natural de 11 años, un periodo en el que la actividad magnética de nuestra estrella varía desde mínimos hasta máximos. El actual ciclo, iniciado en 2019, se encuentra cerca de su pico de actividad, etapa en la que son más frecuentes las erupciones solares, las manchas solares y las eyecciones de masa coronal. Estos fenómenos forman parte de la dinámica normal del Sol, pero cuando son especialmente intensos captan la atención de la comunidad científica por los efectos que pueden tener sobre la Tierra.
#Sun Fires Off 4 Powerful Flares as More ‘Exciting Activity’ Is Forecast#NASA captured these images of the solar flares on Feb. 1&2. The images show a subset of extreme ultraviolet light that highlights the extremely hot material in flares and which is colorized in gold and red pic.twitter.com/hz6wCpNIvr
— Soundar C / சௌந்தர் செ (@soundarc2001) February 4, 2026
La llamarada de clase X8,3 es la más intensa detectada en lo que va de 2026, lo que subraya el nivel de energía que la estrella está liberando en esta fase de su ciclo. La clasificación de rayos X de las llamaradas solares va desde A, la más débil, hasta X, la más poderosa; dentro de esta categoría, un evento X8,3 representa una liberación considerable de energía.
Además de las llamaradas, grandes regiones activas como AR4366 pueden generar eyecciones de masa coronal, vastas nubes de plasma solar que, si alcanzan la Tierra, pueden provocar tormentas geomagnéticas capaces de alterar sistemas tecnológicos y desencadenar auroras.
Lo que hay que saber sobre las auroras y las condiciones
Aunque ahora mismo no está garantizado que la eyección de plasma impacte directamente la Tierra, los expertos recuerdan que la actividad solar es impredecible y que puede producirse una serie de eventos que cambien rápidamente el panorama. Cuando las condiciones se dan, los cielos de regiones como España pueden ofrecer un espectáculo de luces verdes, rojizas o violetas en el horizonte nocturno, un fenómeno visual que, aunque poco común en latitudes medias, no es imposible.
El interés por las auroras en latitudes más bajas crece cada vez que se producen episodios solares intensos. Eventos como la tormenta de enero demostraron que, si los parámetros del viento solar y del campo magnético interplanetario coinciden adecuadamente, el fenómeno puede expandir su visibilidad mucho más allá de los polos.












