Aaron Matthew Mellor, “el magnate de bares y clubes nocturnos” del Reino Unido, llegó a la isla con la intención de expandir su imperio de ocio de Manchester a Ibiza. Sin embargo, sus planes de montar una discoteca en un nave que no se encontraba habilitada para tal actividad han terminado en un desastre: fue condenado a un desahucio y ha abonar más de 920.000 euros por incumplimientos del pago de la renta y ahora enfrenta una querella por daños en los locales con una reclamación que supera los 620.000 euros.
Según ha explicado el propietario de las naves industriales de Ibiza, José María Molins Romeu, en 2020 la sociedad Hangar 8289 Ibiza S.L. cesó en el pago de la renta, hecho que se extendió durante cuatro años y que dio lugar a una demanda de desahucio.
Antes del desalojo, que se ha llevado a cabo el 20 de marzo de 2024, “los querellados de forma personal o a través de terceros pusieron en marcha una sistemática destrucción del interior de las naves y de sus instalaciones e infraestructuras, todo ello con la única finalidad de generar el mayor daño”, establece la denuncia por la que la semana pasada se ha llevado a cabo la primera vista en los Juzgados de Ibiza.

La frustrada discoteca
El empresario ibicenco Molins Romeu, propietario de las naves afectadas, ha detallado a La Voz de Ibiza que la propiedad primero fue arrendada a un sujeto italiano que “quería montar una discoteca”, a pesar que no estaba permitido por normativa.
“El tío decía ‘yo ya me encargaré con el Ayuntamiento’. Bien, sepa usted que puede hacer un café-concierto con 150 metros, pero el resto tiene que ser almacén, no puede ser sala de fiestas”, le explicaba el propietario de la instalación industrial.
En ese momento, la propiedad insistió que “la discoteca estaba fuera de normativa, de acuerdo con el Plan General que existía en aquel momento, que era claro y diáfano: 150 metros de café-concierto, 411 por nave, o dos naves de 822. Pero los tíos siguieron adelante. Y pasaron los años, pasaron exactamente siete años, y los tíos pagando puntual y religiosamente”.

En agosto-septiembre de 2019 entra en el juego Aaron Matthew Mellor, quien se interesa en el proyecto y compra la sociedad Hangar 8289 Ibiza S.L. por 666.000 euros.
“Con luz y taquígrafos, cuando le vende la empresa se la vende con abogados y con todo el mundo. Automáticamente, como no tienen el derecho de traspaso, entonces me piden autorización a mí. Y yo les digo que sí, con la condición de que tenemos que mejorar el contrato, una serie de cosas, y todo el mundo contento”, detalla Molins.
Según estima, el objetivo era unir las dos naves alquiladas. “Una nave la querían enmascarar diciendo que sería una sala de exposiciones. Y la otra era para hacer el café-concierto. Pero la idea suya era la de una vez obtenido de una nave el café-concierto automáticamente juntarlas las dos. Ya tenían incluso una puerta hecha porque lo que querían era una discoteca”, cuenta.
Sin embargo, en marzo de 2020, la sociedad deja de pagar la renta aprovechando la crisis sanitaria por el coronavirus.
“Como la Justicia es injusta y siempre va a favor del defraudador o del sinvergüenza, empiezan a meter un pleito sin ningún tipo de razón, que pierden en Primera y en Segunda Instancia para paralizar nuestro procedimiento de desahucio. Después, cuando termina ese pleito, meten otro que lo acaban de perder ahora, y ya a los cuatro años y tres meses nos dan la posesión”, detalló el propietario de las naves.
Los destrozos
Sin embargo, al tomar posesión nuevamente de la nave, el propietario descubre una serie de destrozos que fueron documentados por un perito.
“Entramos allí con la comisión del Juzgado y con un perito porque no sabíamos lo que nos encontraríamos, para que levantase un acta. Y, efectivamente, nos dimos cuenta de una cosa: el objetivo no era llevarse nada sino romper”, ha relatado el dueño de las naves dañadas a este medio.
Según el informe del perito, “la destrucción de las naves es total. Se han dañado elementos constructivos, paredes, falsos techos, carpinterías, sanitarios, instalación eléctrica, instalación contraincendios e instalación y equipos de aire acondicionado”.

El especialista dejó de manifiesto que “los desperfectos han sido realizados de forma sistemática, buscando el mayor daño posible e imposibilitando la recuperación de los diferentes elementos dañados”.
Según los cálculos del perito, los daños alcanzan los 624.042 euros. Por ese motivo, se inicia el acto procesal por daños agravados.
La primera vista del caso
La semana pasada, el empresario se ha presentado en los Juzgados junto con el abogado Sebastián del Val Català, experto en derecho concursal.
Allí, el CEO de Tokyo Industries, que posee y opera operadores “47 de los clubes, bares y festivales más cool del Reino Unido”, respondió las preguntas del juez -que son obligatorias- y de su letrado. Sin embargo, se negó a contestar los requerimientos del abogado querellante.
“Efectivamente, dijo que él era administrador”, contó Molins. De todas formas, negó que él haya realizado u ordenado los destrozos.
“Dijo que no lo había hecho, que lo habían hecho otros señores, que dicen que son socios, que no es verdad porque no tiene otros socios. Es el administrador único”, cuestionó el damnificado.
Además, ha manifestado que “nosotros tenemos Whatsapps en los que dicen, efectivamente, que el señor Aaron Mellow ha encargado sacar las cosas”.
La renta adeudada
Además de la reclamación por los daños, el británico tiene una sentencia en su contra: el 8 de febrero de 2024, cuando se dictó el desahucio, se lo condenó al pago de 924.551,02 euros por rentas adeudadas, más las costas causadas.
Esta decisión judicial ha quedado firme el 15 de marzo de ese mismo año. Sin embargo, hasta la fecha, el empresario no ha cancelado la deuda. Y hasta llevó adelante una maniobra para evitar esa condena.
Según ha contado Molins, la sociedad Hangar 8289, que no tenía ninguna actividad hasta ese momento, cambió su domicilio fiscal a Barcelona y convocó a un concurso de acreedores, “todo eso después de haberlo roto todo”.
“En ese concurso de acreedores, el máximo acreedor éramos nosotros. Y qué casualidad que no nos avisan, no nos dicen nada. Nosotros nos enteramos a posteriori y cuando el concurso estaba cerrado”, ha denunciado el empresario ibicenco.
“Como creemos que aquí hay una falsedad importante, pues automáticamente lo que hacemos es pedir al Juzgado de Mercantil de Barcelona que, de acuerdo con la licitud que nos ampara, ya que nosotros somos acreedores que no hemos sido avisados, que nos diesen el expediente. Pero se han opuesto como fieras. Que ni hablar, que aquí hay gente muy importante”, explicó.
Además, dijo que la maniobra ha sido fraudulenta porque “han cogido a un administrador de esa sociedad, que lo han cambiado. Ese administrador se anuncia en Internet como ‘accionista, o apoderado, o administrador de sociedades’. ¿Qué le parece? Un señor que se anuncia como administrador apoderado o administrador de sociedades. Es absurdo”.
Cuatro años vacía
A pesar de todos los planes, nunca se tramitó ninguna licencia para ninguna actividad.
Molins dijo que “no hizo nada, no hizo ni café concierto, ni le dieron licencia, ni pidió la licencia por 150 metros, nada de nada. Ni se vendió un clavel, allí no se hizo nada, cero. O sea que eso simplemente era para joder. Y cuando terminó de joder, dice, pues ahora le voy a joder más, ahora le voy a romper todo lo que es suyo”.
“La nave estuvo vacía años, cuatro años vacía, sin que nadie hiciera nada. ¿Sabe cómo se llama esto? Joder al propietario, ya está”, se quedó el empresario ibicenco.
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