La deixalleria de Sant Joan, cuyas obras finalizaron hace casi dos años, sigue sin estar operativa a pesar de encontrarse completamente equipada. Esta instalación, esencial para la correcta gestión de residuos domésticos especiales en el norte de Ibiza, permanece cerrada mientras el Ayuntamiento espera recibir el número de identificación medioambiental (NIMA), un requisito imprescindible para su puesta en marcha, luego de varias trabas administrativas.
“Ayer (por el jueves) vino un inspector del Govern a revisar. Estamos a la espera”, explicaron desde el consistorio esta semana a La Voz de Ibiza, confirmando que aún no cuentan con el NIMA, un código obligatorio para los centros de gestión de residuos en todo el Estado.
Este número permite controlar y rastrear el tratamiento de residuos, tanto peligrosos como no peligrosos.
Según han detallado desde el Ayuntamiento, este código de 10 dígitos «identifica a los centros o actividades de producción y gestión de residuos en España. Su propósito es permitir la trazabilidad y el control de los residuos, tanto peligrosos como no peligrosos, desde su origen hasta su tratamiento final».
Sin este paso previo gestionado por el Govern no se puede poner en marcha la deixallería: «Es obligatorio para las empresas que generan, almacenan, transportan o tratan residuos, y se utiliza en toda la documentación relacionada con la gestión de residuos», explican.
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Los errores en la tramitación
La construcción del punto limpio arrancó en el verano de 2023 y concluyó a principios de 2024, con una inversión de 605.000 euros aportados por el Consell de Ibiza.
Sin embargo, la instalación fue levantada sobre un suelo rústico urbanizable que no era apto para este uso, lo que impidió obtener el visto bueno de la Comisión Balear de Medio Ambiente.
El Ayuntamiento de Sant Joan reconoció entonces que se había cometido un error: no solicitar previamente la declaración de interés general necesaria para autorizar legalmente el proyecto. “Entendíamos que no era necesaria”, admitió el concejal de Urbanismo, Andrés Roig, en diciembre de 2024.
Solución aprobada: el Consell declaró el proyecto de interés insular
El bloqueo urbanístico se superó el 21 de diciembre de 2024, cuando el Consell de Ibiza aprobó declarar la deixalleria de Sant Joan como inversión de interés insular.
Esta figura, habilitada por la ley de simplificación administrativa, permite agilizar la apertura sin necesidad de modificar el planeamiento urbanístico, evitando así procesos largos como la reparcelación o urbanización del suelo.
El acuerdo fue respaldado por todos los grupos políticos, salvo el PSOE, que se abstuvo. Gracias a esta declaración, el proyecto pudo seguir adelante y el consistorio está ahora en la última fase del proceso: la obtención del NIMA.
Una instalación clave para el medio ambiente
La deixalleria de Sant Joan tiene una superficie de 1.193 metros cuadrados y se sitúa junto al antiguo trull (almazara) municipal y el aparcamiento del autobús lanzadera a Benirràs.
Su objetivo es recoger y tratar residuos voluminosos o contaminantes que no deben depositarse en los contenedores habituales, como electrodomésticos, escombros o restos de poda.
Esta instalación dará servicio a los 9.400 residentes del municipio, así como a los vecinos de zonas limítrofes como Sant Carles, Santa Gertrudis, Sant Mateu o Santa Agnès.
Con su apertura, Sant Joan dejará de ser, junto a Vila, el único municipio de Ibiza sin punto limpio fijo.
Críticas de la oposición por la demora
En septiembre de 2024, la Agrupación de Electores de Sant Joan denunció públicamente la situación, señalando que la infraestructura permanecía “cerrada y deteriorándose” mientras los vecinos seguían sin un espacio adecuado para depositar sus residuos.
“Exigimos al equipo de gobierno de Tània Marí que ponga en funcionamiento este servicio de manera urgente”, manifestó entonces el portavoz, Santiago Marí, advirtiendo que la inactividad de la planta podría estar favoreciendo vertidos incontrolados en los puntos de recogida urbana.
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