El Govern balear ha reclamado este viernes un “cambio profundo” en las políticas pesqueras de la Unión Europea, al considerar que son “homogéneas y poco adaptadas a la realidad mediterránea”, un modelo marcado por la pesca costera, la proximidad a puerto y la fuerte dependencia socioeconómica de las pequeñas flotas locales.
La petición la formuló la directora general de Relaciones Institucionales, Xesca Ramis, durante el encuentro eurorregional Cooperar para transformar, celebrado en Barcelona en el marco del Día del Mediterráneo. Allí defendió que Bruselas debe reconocer que el Mediterráneo “es un espacio de pesca costera con identidad propia” y que, por tanto, requiere normas diferenciadas, financiación específica y una gestión más territorializada.
Más días de pesca y una revisión del Plan Demersal
Ramis recordó que la Eurorregión Pirineos Mediterráneo ha creado por primera vez un grupo de trabajo de Pesca y ha aprobado una declaración conjunta dirigida a la Comisión Europea. Entre las demandas figuran:
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la revisión del Plan Multianual de Pesca Demersal (MAP),
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más días de pesca para las flotas mediterráneas,
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decisiones basadas en datos actualizados y propios del territorio,
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y una revisión de la obligación de desembarque, que en el Mediterráneo “no ha sido efectiva y ha incrementado la burocracia”.
La directora general insistió en que el actual marco comunitario “no incorpora suficientemente las particularidades del sector mediterráneo” y pidió un apoyo financiero real para modernizar la flota y avanzar en la descarbonización.
Grau pide una gestión regionalizada y reconoce mejoras en Baleares
El director general de Pesca, Antoni Maria Grau, participó en una mesa con la secretaria general de Pesca del Estado, Isabel Artime, y representantes de otras regiones. Grau admitió que el Plan Demersal ha contribuido a la recuperación de recursos, pero subrayó que “ahora es el momento de replantear la gestión para garantizar un futuro sostenible y viable para nuestras pesquerías”.
Como ejemplo, señaló que en Baleares la reducción del esfuerzo pesquero ha favorecido una recuperación notable de las capturas y defendió la necesidad de planes regionalizados, como el que reclama el Govern para la GSA5 —la subzona que incluye Balears— con limitaciones adaptadas a las particularidades del territorio.
Grau también destacó el peso de Baleares en conservación marina, con más del 40% del mar protegido, 67.000 hectáreas de reservas marinas y áreas de alta protección y cogestión. Además, insistió en que la participación directa del sector es “esencial” para avanzar hacia una gestión equilibrada y recordó el impacto socioeconómico que el MAP ha tenido sobre la flota profesional y el sistema comercial.
Reconocer la insularidad y mejorar el mercado
El Govern reclamó que la UE reconozca el factor de la insularidad y avance hacia una segmentación regionalizada de los caladeros, con decisiones ajustadas a la realidad económica y marítima de cada archipiélago. También defendió modernizar el sistema de mercado, reforzando la transparencia y la competencia leal.
Un debate que convive con tensiones en la pesca recreativa
Aunque la jornada en Barcelona se centró en la pesca profesional, este debate llega en un momento en que las Pitiusas viven también una discusión paralela sobre la gestión del esfuerzo pesquero recreativo. La inminente implantación de la app estatal PescaREC, que obligará a declarar las salidas y capturas en aguas exteriores a partir de enero, ha provocado críticas entre los recreativos de Ibiza y un enfoque más matizado en Formentera, donde apoyan el control pero cuestionan que se imponga únicamente vía app.
A su vez, el debate sobre una gestión más adaptada al Mediterráneo llega en un momento en que Baleares también impulsa nuevos espacios de participación, como el Consell de Pesca Insular, concebido para reforzar el diálogo entre sector, administración y científicos.
Ambos debates —el profesional y el recreativo— coinciden en un punto de fondo: la demanda de herramientas de gestión adaptadas a la especificidad balear y a la realidad del Mediterráneo, donde conviven flotas pequeñas, especies altamente sensibles y un entorno marino sometido a fuerte presión












