Un niño de siete años habría vivido durante meses un infierno de violencia doméstica en Palma, marcado por agresiones físicas, insultos y amenazas presuntamente cometidas por su propia madre durante los periodos de custodia compartida. Los hechos han sido denunciados ante la Policía Nacional, que investiga el caso.
Según la denuncia, los episodios se repetían de forma sistemática en la vivienda familiar, situada en una barriada popular de la capital balear. Durante los días en los que la mujer se hacía cargo del menor, las agresiones verbales y físicas eran habituales, llegando a proferir insultos y descalificaciones graves contra el niño, según publica OKBaleares.
Las secuelas de este entorno fueron evidentes. El menor acudía al colegio con signos de abandono en la higiene y un acusado deterioro emocional. La otra progenitora del niño y expareja de la presunta agresora ha asegurado que su hijo cayó en una profunda depresión, además de sufrir problemas de sueño y episodios en los que se iba a la cama sin cenar.
El niño también habría sido amenazado para que guardara silencio sobre lo que ocurría en el domicilio materno, bajo el temor de sufrir nuevas agresiones. “Podría haber pasado una desgracia”, ha señalado la denunciante, aludiendo a la gravedad de la situación vivida por el menor.
El caso salió a la luz gracias al testimonio de uno de los otros hijos de la mujer, de 12 años, que alertó del clima de violencia existente. Tras la denuncia, la autoridad judicial ha dictado una orden de alejamiento que prohíbe a la madre acercarse o comunicarse con su hijo durante 30 días, bajo apercibimiento de prisión provisional si incumple la medida.













