Los maquinistas de trenes lanzaron una advertencia formal a Renfe horas antes del grave accidente de Rodalies en Gelida (Barcelona), donde el descarrilamiento de un convoy por la caída de un muro de contención acabó con la vida de un maquinista y dejó más de 30 heridos. En una carta enviada en torno a las 15.00 horas de este martes, el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) alertó sobre las consecuencias que el temporal podría tener “sobre la seguridad de la circulación ferroviaria” y reclamó medidas inmediatas para mitigar los riesgos en las líneas afectadas.
Una carta previa al accidente
La misiva fue remitida al gerente de Recursos Humanos de Rodalies de Cataluña, gestionado por Renfe, y ponía sobre la mesa problemas que los maquinistas ya venían detectando, especialmente relacionados con la caída de árboles en las vías tras días de fuertes lluvias. El sindicato envió el escrito sin recibir respuesta, lo que más tarde se convertiría en motivo de crítica tras el accidente.
En su carta, Semaf instaba al administrador de la infraestructura, Adif, a que estableciera “con carácter inmediato” un plan para mitigar los riesgos que aseguran que llevan sufriendo desde hace años y que permita “operar la línea con una seguridad que ahora mismo no existe”. Este requerimiento pone de manifiesto la preocupación prolongada de los maquinistas ante la falta de actuaciones preventivas en los tramos ferroviarios más expuestos a las inclemencias meteorológicas.
Referencias a incidentes previos
El sindicato aprovechó también para recordar episodios que han puesto en riesgo la seguridad en las líneas. La carta menciona expresamente la línea 270, concretamente el tramo Maçanet–Figueres, donde en 2021 un árbol de grandes dimensiones cayó sobre la “caja de la vía”, impactando contra un tren y deformando su cabina. A diferencia de ese incidente, el maquinista de aquel convoy logró salvar su vida y la de los pasajeros, gracias a que vio el obstáculo con cierta antelación.
Los maquinistas destacaron en su escrito que seguían circulando “junto a árboles muy cerca de la caja de vía”, lo que puede generar múltiples incidencias, especialmente en días de temporal como el martes. Además, el texto ligaba esta preocupación no solo al accidente de Gelida, sino también a otro descarrilamiento registrado entre Maçanet y Blanes, provocado por la presencia de una roca en las vías.
Reacción del sindicato ante la falta de respuesta
La misiva enviada por la sección de Sant Andreu Comtal de Semaf advertía que, de no obtener respuesta, se verían obligados a tomar las medidas que les correspondan, dejando constancia de la advertencia “a efectos probatorios”. Esta expresión apunta a que el sindicato buscaba crear un documento formal que acreditara que habían advertido de posibles consecuencias antes de que ocurriera la tragedia.
Horas después, ya sobre las 23.00 de la noche del martes, Semaf emitió un comunicado pidiendo parar el servicio de Rodalies tras los dos descarrilamientos. En ese texto criticaron “la pasividad de las autoridades competentes y la falta de garantías sobre la seguridad, tanto para viajeros como para los profesionales”. Esta postura refleja la indignación del colectivo ante lo que consideran una respuesta insuficiente ante los riesgos previstos.
El contexto del accidente en Gelida
El accidente que desencadenó esta reacción se produjo cuando un tren de Rodalies colisionó contra un muro de contención que había caído sobre la vía, presumiblemente como consecuencia del temporal que afectaba a Cataluña. El impacto provocó que el convoy descarrilara y resultara fatal para un maquinista en prácticas, mientras que más de treinta personas resultaron heridas, cinco de ellas en estado grave.
El maquinista fallecido, un joven de 28 años con familia en Sevilla, estaba completando su formación en la cabina del convoy siniestrado cuando ocurrió el accidente, según confirmó la policía catalana a primera hora del miércoles.
La investigación policial y técnica del siniestro
En el lugar del accidente trabajaron diversas dotaciones de los Servicios de Emergencias, Bomberos y Mossos d’Esquadra. Agentes especializados del Área Central Aeroportuaria y de Transporte Público, encargados de la investigación de accidentes ferroviarios dentro del cuerpo catalán, se desplazaron hasta el sitio “para iniciar las primeras gestiones de investigación”, según informaron fuentes oficiales.
Esta investigación tiene como objetivo esclarecer los factores inmediatos del siniestro (como la caída del muro y su relación con el temporal), así como evaluar si existieron fallos estructurales o de mantenimiento que pudieron contribuir al accidente. La carta enviada por Semaf se convierte, en este contexto, en un documento que puede aportar información sobre las preocupaciones previas de los profesionales que operan en la red.
Una red ferroviaria bajo presión
El accidente de Rodalies en Gelida se produce en un momento en que la red ferroviaria catalana ha sufrido múltiples incidencias debido al fuerte temporal, que ha generado problemas en la circulación y desencadenado situaciones de riesgo en distintos tramos. Esto ha colocado en el centro del debate la seguridad de la infraestructura y la respuesta de las autoridades ante las alertas de los trabajadores del sector.
En este sentido, la carta de Semaf pone de manifiesto una tensión subyacente entre los profesionales que operan el día a día del servicio y los gestores de las infraestructuras, que ahora deberán responder no solo a las causas concretas del accidente, sino también a las advertencias previas que les fueron trasladadas.












