MÁLAGA

La presa de Montejaque empieza a desaguar cien años después y moviliza a emergencias en Andalucía

La histórica presa de Montejaque comienza a aliviar agua tras una subida inesperada del nivel, aunque técnicos aseguran que no hay riesgo para la población

La presa de Montejaque
La presa de Montejaque

La presa de Los Caballeros, también conocida como presa del Hundidero en Montejaque (Málaga), ha protagonizado una escena histórica: por primera vez desde su construcción hace más de un siglo, el embalse ha empezado a desaguar hacia las cuevas subterráneas al alcanzar un nivel de agua que obliga a activar sus sistemas de alivio. El fenómeno ha captado la atención tanto de las autoridades como de los vecinos y ha generado un operativo de seguimiento permanente, aunque desde la Junta de Andalucía se ha insistido en que “no existe riesgo para la población”.

Este desagüe es especialmente relevante porque la infraestructura casi nunca ha embalsado agua de forma estable debido a las características porosas del terreno, algo que ahora cambia temporalmente por las condiciones meteorológicas recientes y la acumulación de caudal.

El alivio del agua y la activación de los sifones

La imagen de la presa de Montejaque desaguando es histórica y ha sido constatada por técnicos de la Junta de Andalucía. Pese a que la presa aún no ha rebasado su cota máxima —se encuentra aproximadamente a 30 centímetros de la coronación— ha empezado a liberar agua al sistema de cuevas inferior. Este flujo adicional se produce, según explican los responsables técnicos, no solo por el creciente nivel del embalse sino también por los efectos del oleaje y del viento, con rachas de hasta 80 kilómetros por hora según la Aemet.

La salida de agua por los sistemas de alivio ha sido estimada en unos 200 metros cúbicos por segundo, lo que ha obligado a blindar el seguimiento de las condiciones aguas abajo del embalse.

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No se trata de un rebosamiento convencional, sino de la activación de los sifones de emergencia, que funcionan bajo el principio de vacío y presión para evacuar grandes caudales sin que aumente la cota del embalse. Este mecanismo, distinto de los aliviaderos tradicionales, es especialmente útil en situaciones donde se requiere controlar el nivel sin desbordar la estructura.

Autoridades confirman que no hay peligro

Desde la Consejería de Presidencia, encargada de coordinar las emergencias en Andalucía, han tranquilizado a la población: “La población no corre peligro”. Aseguran que los trabajos preventivos realizados previamente han sido eficaces y que el sistema de alivio está funcionando como se esperaba.

El alcalde de Jimera de Líbar, Francisco Javier Lobo, dio un parte de calma el 13 de febrero de 2026: “La presa ya está vertiendo por el aliviadero superior, lo que demuestra que los sifones y el mecanismo —sin probar desde hace más de un siglo— funcionan correctamente”. También hizo hincapié en que están vigilando la evolución del cauce del río Guadiaro con atención, aunque sin motivos para alarma.

En la misma línea, el Ayuntamiento de Benaoján difundió un mensaje similar: “Tenemos que estar contentos. Ahora los expertos van a comprobar cómo funciona tras la laminación del sistema de cuevas Hundidero-Gato y van a estar muy pendientes del cauce. Hay que seguir tranquilos de que los trabajos preventivos se han hecho y no hay riesgos para la población”.

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Una semana de nervios y desalojos preventivos

No obstante, no todo ha sido tranquilidad en la última semana. Días antes de que se observara el alivio de la presa, las autoridades decidieron desalojar de forma preventiva a unos 160 vecinos que vivían aguas abajo, sobre todo en la zona de la Estación de Benaoján, ante el temor de un posible desbordamiento.

Este episodio puso en alerta a residentes y servicios de emergencia, que han mantenido vigilancia constante sobre el comportamiento del embalse y los caudales del río. El despliegue incluyó a la Guardia Civil y a la Unidad Militar de Emergencias (UME), que han trabajado en coordinación con técnicos de Endesa, empresa titular de la infraestructura aunque en proceso de rescisión de su gestión.

Además, se está llevando a cabo una monitorización geológica del entorno y un control continuo de los caudales, todo ello para anticipar cualquier escenario adverso y garantizar la seguridad de los pueblos cercanos.

Antecedentes de una presa “diferente”

La peculiar historia de la presa de Montejaque se remonta a 1923, cuando la Sociedad Hidroeléctrica del Guadiaro (Sevillana) recibió una concesión para regular un caudal de 951 litros por segundo del río Gaudares y construir un embalse con capacidad para 33 millones de metros cúbicos. Sin embargo, desde su construcción la infraestructura ha afrontado problemas estructurales: el terreno calcáreo y poroso ha impedido que el agua se mantenga embalsada de forma constante.

De hecho, nunca ha podido embalsar de manera estable ni ha cumplido su objetivo original de generar electricidad, algo que ha llevado a que la concesión caduque y que la presa pase a manos de su actual titular, Endesa, en fase de rescisión.

A pesar de ello, en invierno sí se forman pequeños acúmulos de agua, aunque se filtren con rapidez en primavera y verano, lo que ha permitido que los agricultores puedan seguir trabajando una zona con excelentes características para la producción agrícola.

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Más allá de su función hidráulica: un lugar turístico

La presa y sus alrededores se han convertido también en un atractivo turístico de la zona. El paraje es muy visitado por amantes de la naturaleza, la escalada y la aventura. Existen incluso vías ferratas para escaladores, y el entorno suele recibir a muchos viajeros interesados en explorar su belleza y sus formaciones geológicas.

Hace unos días, por ejemplo, el Consorcio de Bomberos de la Diputación de Málaga tuvo que intervenir para rescatar a una persona que había quedado atascada en una tirolina, un recordatorio de que, aunque el lugar sea atractivo para actividades de ocio, también puede presentar riesgos si no se toman precauciones.

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