DALT VILA

Paradores se defiende por el ascensor de Dalt Vila y asegura que el acceso público está garantizado

Salió al paso de las críticas del obispo de Ibiza y del Ayuntamiento, y sostuvo que desde la apertura del establecimiento existe un ascensor de uso público, compatible con el de los clientes del hotel, que conecta el Camí del Calvari con la Ronda Calvi, en Dalt Vila.
El Parador de Ibiza en Dalt Vila

El Parador de Ibiza emitió este jueves un comunicado -tal como había avanzado La Voz de Ibiza– en respuesta a la polémica generada por las declaraciones del obispo de Ibiza, Vicent Ribas, y del alcalde Rafael Triguero sobre el uso del ascensor de acceso a Dalt Vila.

La red de hoteles públicos de alta calidad sostuvo que, desde su apertura, el establecimiento garantiza el acceso a Dalt Vila mediante ascensores con accesos independientes para vecinos y huéspedes, y que el ascensor está a disposición de todo el público que quiera utilizarlo, en un uso que la compañía pública califica de compatible entre los clientes del hotel y los ciudadanos.

Según detalló Paradores, el acceso desde el Camí del Calvari cuenta con dos entradas diferenciadas: una peatonal y otra para vehículos. El acceso peatonal conduce, a través de una galería, hasta la planta inferior, donde se encuentra el ascensor que conecta el Camí del Calvari con la Ronda Calvi de Dalt Vila, un itinerario que la empresa señala como «acceso peatonal» de uso público, abierto a cualquier persona que desee utilizarlo.

Por su parte, el acceso para vehículos conduce, mediante un túnel, a los ascensores reservados para los clientes del Parador y para las personas con movilidad reducida que precisen hacer uso de ellos.

Con esta distinción, la compañía sostiene que ha mejorado la accesibilidad a Dalt Vila, facilitando un acceso cómodo para la ciudadanía y los visitantes, al tiempo que preserva, según su propio comunicado, la privacidad y el confort de los huéspedes del establecimiento.

La reivindicación de recuperación patrimonial

En su comunicado, Paradores enmarcó la apertura del hotel como la culminación de un proceso iniciado en 2008, que permitió abrir a la ciudadanía un espacio patrimonial que había permanecido cerrado al público desde la década de los 80: el histórico conjunto del Castillo y la Almudaina de Dalt Vila.

La empresa remarcó que «los ibicencos fueron los primeros en conocer el resultado de la rehabilitación integral del histórico conjunto del Castillo y la Almudaina de Dalt Vila, un espacio emblemático que había permanecido cerrado al público desde la década de los 80».

Una respuesta que no coincide con las denuncias previas

La versión de Paradores contrasta con las quejas trasladadas en los últimos meses tanto por vecinos como por el propio Ayuntamiento.

En abril, un vecino de Ibiza con problemas de salud denunció públicamente que se le impidió usar uno de los ascensores del Parador para acceder a la procesión del Santo Entierro, pese a haberlo solicitado con antelación, lo que lo obligó a subir por las escaleras. Consultado entonces, el Ayuntamiento reconoció que el uso del ascensor por parte del público general no era libre, sino que debía solicitarse con antelación y estaba limitado a personas con movilidad reducida.

El comunicado de este jueves no hace referencia a esos episodios ni a las críticas planteadas esta semana por el obispo Ribas y por el alcalde Triguero, quien reclamó la apertura «inmediata» del ascensor al público en general, al considerar que la infraestructura se justificó en su momento por el interés general que representaba para toda la ciudadanía.

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