La madrugada ha tenido pulso propio en el sureste peninsular. Mientras el silencio parecía dominar las calles de Tabernas, en Almería, la tierra decidió recordar que bajo su aparente quietud subyace una compleja arquitectura de fallas y fracturas. A las 0.55 horas, un terremoto de magnitud 4,3 estremeció la provincia, despertando a vecinos y extendiendo su eco por buena parte de Andalucía oriental.
Un seísmo superficial que se sintió con claridad
El Instituto Geográfico Nacional (IGN) registró el epicentro en el término municipal de Tabernas, con una característica que explica la nitidez con la que fue percibido: su profundidad fue prácticamente superficial, a cero kilómetros. Esa cercanía a la superficie intensifica la sensación del movimiento, aunque no siempre implique daños estructurales.
El temblor principal, de 4,3 grados, fue el más intenso de una secuencia que mantuvo en alerta a la comarca durante horas. La escasa profundidad hizo que numerosos vecinos lo notaran con claridad, especialmente en el propio municipio almeriense y en la capital.
A este primer seísmo le siguieron, a lo largo de la noche, hasta 14 réplicas con magnitudes comprendidas entre 1,5 y 2,6. La última, registrada a las 5.38 horas, alcanzó una magnitud de 2,6 y situó su foco a nueve kilómetros de profundidad, también en Tabernas. En total, quince movimientos sísmicos dibujaron una madrugada inusualmente activa para la comarca.
Las ciudades afectadas por los temblores
Aunque el mayor impacto se sintió en Tabernas y en la ciudad de Almería, el radio de percepción se extendió a otras localidades del área metropolitana y distintas comarcas de la provincia. Incluso provincias limítrofes como Murcia, Granada, Jaén y Málaga notaron el estremecimiento.
La actividad sísmica no se limitó a Almería. En la misma franja horaria se registraron otros movimientos en distintos puntos del sur peninsular. En la provincia de Málaga se produjeron tres seísmos: en Teba (5.59 horas), un terremoto de magnitud 1,7 a seis kilómetros de profundidad; en Jimera de Líbar (4.16 horas), otro de 1,6; y en Cortes de la Frontera (3.49 horas), el más intenso en territorio malagueño, con 2,2 grados.
También en Ubrique, en la provincia de Cádiz, la tierra se movió a las 1.50 horas con una magnitud de 1,5 y a 13 kilómetros de profundidad. Esta sucesión de movimientos en varias provincias reforzó la sensación de una noche especialmente activa en términos sísmicos.
Una secuencia sísmica poco habitual en una sola madrugada
Quince movimientos en pocas horas no son habituales para una misma zona concreta, aunque sí forman parte de la dinámica geológica del sureste peninsular. La combinación de un seísmo principal de 4,3 grados y 14 réplicas posteriores configura lo que los expertos denominan una secuencia sísmica.
En este caso, la mayor parte de las réplicas se situaron en un rango bajo o moderado, entre 1,5 y 2,6 grados. Estos niveles rara vez provocan daños, pero sí pueden ser percibidos por la población cuando se producen a poca profundidad o en entornos cercanos a núcleos urbanos.

El hecho de que el epicentro se situara a cero kilómetros de profundidad en el primer temblor explica por qué fue ampliamente sentido, pese a no registrarse, por el momento, daños personales ni materiales de consideración.
Un territorio marcado por la colisión de placas
Para comprender esta cadena de terremotos en el sur de España es necesario ampliar la mirada más allá de la madrugada. Andalucía oriental se encuentra en una de las zonas tectónicamente más activas de la península ibérica. Aquí convergen la placa Euroasiática y la Africana. Esa colisión, que avanza a razón de unos pocos milímetros al año, genera esfuerzos acumulados que se liberan periódicamente en forma de terremotos.
La Cordillera Bética, de la que forman parte las sierras almerienses y malagueñas, es fruto directo de esa interacción. Se trata de un sistema montañoso joven en términos geológicos, todavía en proceso de ajuste. Esa juventud geológica implica que el territorio continúa acomodándose a las tensiones generadas por la convergencia de placas.
Según explica el propio Instituto Geográfico Nacional en su documentación sobre la sismicidad en España, el sureste peninsular concentra una parte significativa de los terremotos registrados en el país. Las provincias de Granada, Almería y Murcia presentan algunos de los índices más altos de actividad sísmica del territorio nacional.
La cuenca de Tabernas y su historial sísmico
La cuenca de Tabernas está atravesada por diversas fallas activas asociadas al sistema Bético. Estudios publicados por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) subrayan que la región de Almería ha experimentado históricamente terremotos de intensidad notable.
Entre ellos destaca el devastador seísmo de 1522 que arrasó la ciudad de Almería, un episodio que permanece en la memoria histórica de la provincia como uno de los más destructivos.
No obstante, la mayoría de los terremotos recientes, como los registrados esta madrugada, son de magnitud moderada o baja y forman parte de la actividad habitual de ajuste tectónico. España contabiliza miles de movimientos sísmicos cada año, aunque solo una fracción son perceptibles por la población.












