La figura de Paloma Porcel ha saltado a la primera línea de la actualidad, aunque por motivos muy alejados de los estudios de doblaje donde ha consolidado su carrera. La hija de la recordada actriz Marisa Porcel se encuentra en el centro de una disputa legal por una propiedad familiar situada en la localidad madrileña de Las Rozas.
El inmueble, vinculado a la sociedad Akaster Level que ella administra, fue objeto de una subasta tras un proceso de embargo, y actualmente se encuentra en una compleja fase judicial en la que el nuevo propietario reclama la posesión de la vivienda.
Quién es Paloma Porcel y cómo es su carrera
Mucho antes de que los tribunales marcaran su agenda, Paloma Porcel ya se había convertido en una figura reconocida en España. Su hito profesional más relevante llegó en 2002, cuando asumió la responsabilidad de dar voz a Sarah Jessica Parker en su papel de Carrie Bradshaw para la serie Sexo en Nueva York. Su trabajo no consistió únicamente en la traducción, sino en la reconstrucción emocional de un personaje que basaba gran parte de su carisma en sus monólogos interiores y reflexiones existenciales.
Esta labor interpretativa se ha extendido durante más de dos décadas, y ha abarcado las seis temporadas originales, las dos adaptaciones cinematográficas y la reciente secuela And Just Like That…. Para Porcel, el doblaje es una disciplina actoral completa que exige una sincronización milimétrica entre la respiración, el ritmo y la intención original del intérprete extranjero.
En lugar de buscar la exposición pública, la hija de Marisa Porcep optó por una carrera basada en el anonimato que ofrece el atril de doblaje: durante años, ha sido una de esas voces que el público reconoce instantáneamente sin asociarlas necesariamente a un rostro.
A su vez, ha defendido la dignidad de un sector que ha vivido una transformación radical desde los tiempos analógicos hasta la fragmentación digital actual.
Qué ha sucedido con el chalet en Madrid
El conflicto tiene su raíz en un pasivo superior al millón de euros contraído con la Agencia Tributaria por la fallecida Marisa Porcel, lo que derivó en el embargo de la propiedad de Las Rozas. Tras ser adjudicado en una subasta judicial por cerca de 600.000 euros, el inmueble pasó a manos de un nuevo propietario en 2024.
Sin embargo, la toma de posesión efectiva se ha visto obstaculizada porque Paloma Porcel y su pareja permanecen en la vivienda. La defensa del actual dueño sostiene que la desocupación se ha dilatado mediante el uso de recursos e impugnaciones, lo que ha impedido ejecutar el lanzamiento derivado de la adjudicación administrativa.
Disputa por la validez de los contratos y la vía de negociación
El núcleo de la controversia se centra en la presentación de diversos contratos de arrendamiento cuya legitimidad ha sido puesta en duda por la propiedad. Mientras que inicialmente se aportó un documento que vinculaba el uso de parte de la vivienda a labores de mantenimiento, posteriormente apareció un contrato que reclamaba el alquiler de la totalidad del chalet. Ante la imposibilidad de un acuerdo, el propietario afirma haber ofrecido una compensación de 20.000 euros para pactar la salida, una propuesta que habría sido rechazada por la actriz: el proceso judicial podría extenderse un año más, mientras se dirime si existe mala fe procesal en el uso de estas prórrogas legales.
A pesar de su sólida trayectoria y de haber prestado su voz a decenas de producciones internacionales, el nombre de Porcel se ve ahora envuelto en un escándalo jurídico. El caso se dirime en los juzgados mientras ella intenta mantener la discreción que ha caracterizado su vida privada.








