La denuncia por agresión sexual al exjefe de la Policía Nacional José Ángel González ha reabierto un debate interno sobre el uso de la autoridad en estructuras jerarquizadas como las de los cuerpos de seguridad. En ese contexto, ha vuelto a cobrar relevancia el caso del comisario Emilio de la Calle, investigado desde hace menos de un año en la Audiencia Nacional por presuntos delitos de acoso laboral y sexual.
EL PAÍS ha tenido acceso a material inédito de la investigación que, según consta en el sumario, refleja el clima al que una mujer puede verse sometida en este entorno. El mando fue destituido en abril de 2025 de su puesto en la Consejería de Interior en la embajada española en Nueva Delhi (India), donde estaba destinado desde 2021. El Ministerio del Interior lo suspendió de empleo y sueldo tras recibir en marzo de ese año la denuncia de su subordinada, Sandra —nombre ficticio para proteger su identidad—, quien posteriormente acudió a la justicia para denunciar lo que describe como un infierno.
“Me quedan ocho meses para putearte”
Entre las grabaciones incorporadas a la causa se escuchan frases atribuidas al comisario como: “Me quedan ocho meses para putearte y eso se me da muy bien”, “yo soy muy retorcido. Mucho”, “te dejo como un trozo de carne, te reviento, ten cuidado”, “no vuelvas a tocarme los cojones”, “odio a la gente como tú” o “sigues en tus trece de hacer lo que te sale de tu coño moreno”.
Según la investigación, a lo largo de más de 20 horas de grabaciones se aprecia cómo Emilio de la Calle utilizaba su autoridad policial para intentar controlar la vida profesional y personal de su subordinada. Fuentes de la defensa sostienen que los audios están cortados y manipulados, mientras que la Fiscalía ha solicitado un informe técnico-pericial para determinar su veracidad. Este periódico dispone de copia de los audios que obran en la Audiencia Nacional, editados por motivos periodísticos y con la voz de la denunciante distorsionada.
El contexto en la embajada de Nueva Delhi
La agente viajó a la India en julio de 2024 para incorporarse a su puesto. Las embajadas son destinos codiciados dentro del cuerpo por sus elevados sueldos —entre 10.000 y 8.000 euros mensuales— y por el valor curricular de la experiencia. Según la denunciante, en Nueva Delhi pasaba la mayor parte del día sola con su jefe en la oficina de la Consejería.
En las grabaciones se escucha cómo el comisario le exigía más bajo la premisa de que era más capaz: “A ver, alma cándida, ¿por qué te exijo más? Porque te considero más capacitada. Pero tienes un problema: al creerte más capacitada no das todo lo que tienes que dar”. También le decía: “Eres mi personal operativo de la Policía. Antes de pensar en ti, tienes que pensar en mí”.
Las reprimendas, según el sumario, podían extenderse durante más de media hora por motivos como un correo mal redactado, un signo de puntuación incorrecto o llegar dos minutos tarde. “Te voy a apretar, Sandra, que te va a salir sangre”, “ayer te tuve que mandar a callar a voces porque me estabas tocando los cojones”.
“Aquí se viene llorado. Esto es la pasma”
La querella describe un patrón de abuso de poder. “Y si no te queda claro, lo mejor que puedes hacer es pedir la baja… Te va a marcar el expediente y no vas a aprobar en la vida para inspectora”, le dijo el 1 de octubre de 2024.
En otra conversación especialmente violenta, el 7 de febrero de 2025, se escucha: “¿Qué hago? ¿te pego? ¿te doy una hostia? A ver si así con un ojo morado…”. Ella responde: “Ya me has dado antes una colleja…”. Él replica: “Era cariñosa. La de antes era muy cariñosa”.
En el mismo audio afirma: “De casita se viene llorado, cagado y meado. Y si no, a la guardería ¿entendido? Que esto es la Policía ¿entendido, guapa? Esto es la pasma y aquí tonterías las justas”.
El control sobre su vida personal
Según la acusación, el comisario buscó controlar aspectos de la vida privada de la agente. “Aquí me tienes que informar… No te digo de si tienes la regla, pero casi”. También: “No estás sola y aquí tienes una dependencia fortísima, grandísima y única de mí. Eso te tiene que quedar muy claro”.
Le indicaba cómo vestir o comportarse: “Soy tu jefe y te digo que no asumas riesgos innecesarios. Si yo te digo que no salgas a la calle sola, no salgas a la calle sola”. O comentarios sobre su ropa: “Cuando te compras una falda en Madrid en Wallapop… piensa que eres una cutre. Ahora estás aquí representando algo”.
Contenido sexual en las grabaciones
Las grabaciones incluyen referencias de carácter sexual. “No te estoy entrando… no estoy diciendo que vamos a hacer el amor”. También: “Ponte escotes para estas fiestas, que tienes un escote muy bonito. Hazme caso”.
En otra conversación: “Tienes que ser más puta. Te falta ser más puta ¿me estás entendiendo? Ir un paso por delante”. Y añade: “El sexo no es malo. No es malo. Ni fuera del matrimonio ni nada por el estilo. No es malo. Lo malo es hacer las cosas sin respeto”.
La presunta agresión en el domicilio
En febrero de 2025, tras un desmayo de la agente en la oficina, el comisario la acompañó a su casa. Según la querella presentada el 7 de abril de ese año, allí se produjo una presunta agresión sexual. “¿Tienes pantalones cortos para verte la pierna? A mí me da igual verte en bragas, eh. No tengo ningún problema con eso. No eres ni la primera ni la última”.
Una cámara de movimiento instalada en la vivienda grabó cómo él, según la denuncia, le dio un beso en la comisura de los labios que ella asegura que no consintió. La denuncia incluye además el testimonio del cónsul de la embajada de Hungría, quien relató haber visto al comisario agarrar “violentamente del brazo” a la agente.
Situación procesal actual
El titular del Juzgado Central de Instrucción Número 1 de la Audiencia Nacional impuso a Emilio de la Calle la prohibición de comunicarse y acercarse a la agente al inicio de la investigación. El caso continúa en instrucción, mientras la defensa niega los hechos y sostiene que nunca existió acoso sexual ni laboral.
El Ministerio del Interior ha confirmado que el comisario continúa suspendido de empleo y sueldo al tener un procedimiento penal en marcha.








