TENSIÓN EN ORIENTE MEDIO

¿Cuánto costará a los españoles la guerra con Irán? El impacto que ya empieza a sentirse en gasolina, luz y cesta de la compra

La subida del petróleo y del gas tras el conflicto en Irán ya encarece los combustibles en España y amenaza con trasladarse a la factura eléctrica y a los precios del supermercado

cesta compra dia 98
Cesta de compras.

La escalada del conflicto en Irán no solo está teniendo consecuencias geopolíticas. También empieza a sentirse en el bolsillo de los ciudadanos. Conceptos como petróleo, gas, transporte o inflación vuelven al centro del debate económico y despiertan un temor conocido: que el coste de la vida vuelva a dispararse como ocurrió durante la crisis energética tras la guerra de Ucrania.

La evolución del mercado energético en las últimas semanas ya está dejando señales claras. El precio del petróleo ha subido con fuerza y ese encarecimiento comienza a trasladarse a los combustibles, la electricidad y potencialmente a la cesta de la compra. Si el conflicto se prolonga durante semanas o se convierte en un escenario crónico, el impacto sobre la economía doméstica podría intensificarse.

Por qué el conflicto en Irán puede afectar más a España

El impacto económico del conflicto podría ser especialmente significativo en España. La razón principal es la dependencia energética del país y la fuerte vinculación de la economía española al coste del petróleo. Esto significa que cualquier aumento en el precio del crudo tiene un efecto directo sobre múltiples sectores: transporte, producción industrial, energía o distribución de productos.

En otras palabras, cuando sube el petróleo no solo se encarece llenar el depósito del coche. También aumenta el coste de transportar mercancías, producir bienes y generar energía, lo que acaba repercutiendo en el precio final de muchos productos y servicios. El primer impacto ya es visible en las estaciones de servicio, donde los conductores han comenzado a notar el aumento del precio de los carburantes.

El precio de la gasolina ya empieza a subir

Los datos recientes del mercado energético muestran una tendencia clara. Desde que Estados Unidos intervino militarmente también en Venezuela con la captura de Nicolás Maduro, el precio del barril de Brent ha pasado aproximadamente de 62 dólares a 72 dólares.

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Este incremento de unos diez dólares se ha traducido en un aumento inmediato del precio de los combustibles en España. En ese mismo periodo, el precio medio de los carburantes ha subido alrededor de cinco céntimos por litro.

Imagen ilustrativa de una gasolinera (Foto Freepik)
Imagen ilustrativa de una gasolinera (Foto Freepik)

Tras el asalto a Teherán impulsado por Donald Trump, la tendencia alcista se ha mantenido. Según los datos más recientes, el precio medio de la gasolina 95 se sitúa en 1,52 euros por litro, frente a los 1,49 euros que marcaba apenas unos días antes. Esto supone que llenar el depósito puede costar ya unos 76 euros.

En el caso del gasóleo, el precio medio se sitúa en 1,48 euros por litro, cuatro céntimos más que el pasado fin de semana. Llenar un depósito de diésel ronda ahora los 73 euros.

Las previsiones apuntan a más subidas

Los precios actuales podrían no reflejar todavía toda la tensión que se vive en los mercados internacionales de petróleo y gas. Según estimaciones de organizaciones como la OCU, si el precio del barril se mantiene cerca de los 80 dólares, el aumento en las estaciones de servicio podría situarse entre ocho y diez céntimos por litro.

Ante esta situación, algunas recomendaciones pasan por adelantar el repostaje antes de que los precios sigan subiendo. También se aconseja aprovechar promociones de las compañías de carburantes y evitar repostar en los días de mayor demanda, como fines de semana y festivos, cuando el precio suele aumentar.

La luz y el gas también empiezan a encarecerse

El impacto energético no se limita al combustible. El coste de la electricidad y el gas también comienza a reflejar las tensiones derivadas del conflicto. En el caso de la electricidad, el precio de generación ha superado los 56,5 euros por megavatio hora (MWh), casi el doble del precio registrado el día anterior.

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La evolución de estas cifras dependerá de cómo se desarrolle la situación en Oriente Próximo. Si el conflicto se prolonga y el precio del gas natural continúa subiendo —este martes llegó a superar los 60 euros por MWh, el nivel más alto del año— el impacto en la factura de la luz podría ser considerable.

De momento, las lluvias y temporales recientes en la Península están ayudando a contener la subida. Las centrales hidroeléctricas y eólicas están aportando buena parte de la energía, lo que reduce la necesidad de utilizar centrales de gas.

Actualmente, las centrales de ciclo combinado representan algo más del 10% del mix eléctrico, según datos de Red Eléctrica de España. Sin embargo, si el coste del gas sigue aumentando, el precio final de generación también se elevará.

Qué hacer con la tarifa de la luz

En este contexto, los consumidores que tengan que revisar su tarifa eléctrica podrían plantearse algunas opciones. Una de ellas es valorar si conviene mantener la tarifa regulada, que está directamente vinculada a los cambios del mercado energético.

Otra posibilidad es optar por una tarifa fija, siempre que el precio no supere aproximadamente los 12 céntimos por kilovatio hora.

En el caso del gas, la opción que sigue siendo más recomendable es la TUR (tarifa de último recurso), ya que está limitada por ley.

La cesta de la compra podría volver a subir

Más allá de la energía, uno de los mayores temores es que el conflicto vuelva a afectar a la cesta de la compra. Aunque la inflación general se encuentra actualmente en torno al 2,3%, el precio de los alimentos sigue siendo uno de los principales problemas para los hogares.

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El año pasado algunos productos básicos registraron subidas significativas. La carne de vacuno aumentó más de un 18%, los huevos un 30%, el chocolate casi un 15% y el café más de un 16%. También se encarecieron productos como los cereales, el pescado, la leche, el queso o la fruta.

El motivo es sencillo: cuando aumentan los costes energéticos, sube el precio del transporte y de las materias primas necesarias para producir alimentos. Esto repercute tanto en la producción nacional como en la importación de productos.

Cómo prepararse ante un posible encarecimiento

Ante un escenario de subida de precios, los expertos recomiendan vigilar de cerca los gastos cotidianos. Comparar precios entre supermercados, elaborar listas de compra y evitar compras impulsivas pueden ayudar a contener el impacto en el presupuesto familiar.

El conflicto en Irán todavía está en desarrollo y su duración marcará la magnitud del impacto económico. Si se resuelve rápidamente, el efecto en los mercados podría ser limitado. Pero si se prolonga durante semanas o meses, la presión sobre el coste de la energía y los alimentos podría volver a convertirse en una preocupación central para millones de hogares.

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