HAY CINCO FALLECIDOS

¿Por qué colapsó la pasarela de El Bocal? La senda costera abandonada que terminó en tragedia en Santander

La estructura formaba parte de una ruta construida en 2014 y paralizada por la oposición vecinal; su deterioro y el limbo institucional preceden al siniestro

La pasarela que colapsó, situada en la zona costera de El Bocal, Santander
La pasarela que colapsó, situada en la zona costera de El Bocal, Santander

La tarde del martes se convirtió en una jornada de luto en Cantabria. Una pasarela peatonal de madera en la zona costera de El Bocal, en Santander, colapsó mientras la cruzaba un grupo de siete estudiantes. El balance provisional es de cinco fallecidos, una persona desaparecida y una joven herida que permanece ingresada en la UCI del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, «estable dentro de la gravedad».

Las causas exactas del derrumbe siguen bajo investigación y las autoridades han evitado adelantar conclusiones. Sin embargo, la tragedia ha vuelto a poner el foco sobre un elemento clave del entorno: la pasarela formaba parte de una senda costera fallida y, según la información disponible, su estado de conservación era muy deficiente y llevaba años en una situación de abandono y bloqueo administrativo.

Qué pasó en El Bocal: siete estudiantes y una caída al mar

Según la Delegación del Gobierno, la pasarela se hundió alrededor de las 16.45 horas cuando estaba siendo cruzada por siete personas, estudiantes del Centro Integrado de Formación Profesional La Granja de Heras, ubicado en Medio Cudeyo. El grupo —seis chicas y un chico— realizaba una ruta entre El Bocal y el Instituto Español de Oceanografía, una zona en la que existen varias pasarelas de madera.

La caída: la estructura cedió en el área conocida como Punta Cortada y las víctimas cayeron a una zona de agua y rocas bajo la pasarela. Los primeros agentes en llegar fueron informados de que dos personas estaban en el mar boca abajo a 25 metros de la costa y otras cinco estaban desaparecidas.

El operativo confirmó en un primer momento el fallecimiento de las dos personas localizadas en el mar y de una tercera. Después se localizó una cuarta víctima sin vida. La quinta persona fallecida fue sacada a tierra pasadas las 20.00 horas, ya sin luz en la zona, mientras continuaba la búsqueda de la persona desaparecida.

Los fallecidos, la desaparecida y la herida: identidades confirmadas

La Delegación del Gobierno en Cantabria informó este miércoles, con autorización judicial, de la identidad de los afectados.

  • Fallecidos: E.H.A. (19 años, Barakaldo); C.L.G. (19 años, Barakaldo); X.B.M. (21 años, Balmaseda); L.S.C. (22 años, Igollo de Camargo); y L.V.A. (20 años, Almería).
  • Desaparecida: E.S.P. (20 años, vecina de Guadalajara) continúa desaparecida.
  • Herida: A.R.V. (19 años, vecina de Bilar) permanece en la UCI del Hospital de Valdecilla, «estable dentro de la gravedad».
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La causa está en manos del Juzgado de Instrucción número 1 de Santander, que estaba de guardia el martes, y está siendo investigada por la Policía. Familiares de las víctimas se han desplazado a la zona y han sido atendidos por equipos psicosociales.

El rescate, condicionado por el mar: olas y búsqueda nocturna

El 112 Cantabria movilizó un amplio dispositivo en el que participaron bomberos del Ayuntamiento de Santander, Salvamento Marítimo, el helicóptero del Gobierno de Cantabria, Policía Local, Policía Nacional, Guardia Civil y sanitarios del 061. La búsqueda continuó con dificultades por la fuerza de las olas.

La alcaldesa de Santander, Gema Igual, adelantó que la joven rescatada fue trasladada con hipotermia y diversos golpes. También explicó que las condiciones del mar «no son buenas» para el rescate y que el dispositivo se mantendría «hasta que haga falta».

Igual señaló que se iba a esperar a la bajamar, sobre la medianoche, para ampliar la búsqueda en cavidades entre rocas. Además, se habilitó un centro social cercano con apoyo de Cruz Roja y especialistas psicosociales para familiares y amigos.

Por qué se mira a la senda costera: una infraestructura paralizada desde su origen

Más allá de lo ocurrido el martes, el contexto en el que se encontraba la pasarela es el que alimenta el debate sobre por qué una estructura así pudo terminar colapsando. La pasarela formaba parte de la senda costera del litoral norte de Santander, un recorrido entre el Faro de Cabo Mayor y la ermita de la Virgen del Mar.

Según recogió El Diario Montañés, las pasarelas de madera de este circuito se construyeron en 2014 dentro de un proyecto impulsado por Costas (dependiente del entonces Ministerio de Medio Ambiente). El plan, que contemplaba pasarelas, señalización y senderos acondicionados, fue paralizado el mismo año por la oposición vecinal cuando la maquinaria empezó a operar sobre el terreno.

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De hecho, la pasarela que colapsó fue escenario de una de las protestas vecinales más recordadas: una mujer se tiró frente a la maquinaria para reprochar la intervención. Aquellas movilizaciones tuvieron el efecto buscado y los trabajos se detuvieron.

Costas reformuló la actuación y sometió un nuevo proyecto a información pública en 2017, con participación de vecinos y del Ayuntamiento. Pero esa propuesta nunca llegó a reactivarse. Las tres administraciones implicadas —Demarcación de Costas, Ayuntamiento de Santander y Gobierno de Cantabria— no se aclaraban sobre quién debía tomar la iniciativa para desbloquear la situación.

Estado de abandono: zarzas, tablas faltantes, temporales y vandalismo

En este marco de parálisis, el deterioro del trazado se fue acentuando. Se describe que las pasarelas estaban abandonadas, con zarzas y basura, y que había puntos donde directamente no quedaban tablas. También se mencionan vallados sin continuidad, edificaciones abandonadas, grafitis y ausencia de señales.

Se señala que las pasarelas han sufrido las inclemencias meteorológicas, con fuertes temporales en las últimas semanas, además de la cercanía al mar. A eso se suma el vandalismo y el paso del tiempo, que “lejos de mejorar” el estado de las infraestructuras, lo habría empeorado. El resultado descrito es una estampa de completo abandono, con elementos “destrozados”, clavos por fuera y oxidados, malas hierbas y basura.

En la primera información sobre el siniestro, se añade además que, desde la paralización del proyecto, las administraciones públicas implicadas tienen pendiente la retirada de esos elementos y que su estado de conservación es muy deficiente, algo denunciado en reiteradas ocasiones por asociaciones ecologistas y grupos políticos.

“No entrar en especulaciones”: qué dicen las autoridades sobre las causas

Pese a este contexto, las autoridades han insistido en que todavía es pronto para establecer responsabilidades o explicar el motivo concreto del colapso. El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, pidió este martes «no entrar en el terreno de las especulaciones», al considerar que contribuyen a «incrementar el dolor y la incertidumbre» de familiares y amigos.

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Morán también subrayó: «Hay unas primeras valoraciones, pero son estimaciones que no son la constatación sobre los restos de la estructura y, por lo tanto, sería muy arriesgado por mi parte incluso trasladar la información que en estos momentos ya me ha sido trasladada a mí».

Y añadió que era «prematuro, en estos momentos, avanzar las razones por las cuales la estructura se ha vencido», apuntando que «mañana (por este miércoles) a la luz del día, y yo creo que con la capacidad de hacer un examen sobre el terreno, será el momento de trasladar esas primeras informaciones».

Por su parte, la alcaldesa Gema Igual apeló a la prudencia y reclamó que el debate público no desvíe el foco de la emergencia: «Estamos hablando de seres humanos, estamos hablando de vidas y que, por favor, la política no manche el objetivo principal, que es poder recuperar supervivientes, si los hay, y poder atender a las familias si no hay supervivientes».

La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, trasladó sus condolencias y describió el impacto emocional del suceso: «No puedo sino expresar la consternación, las horas de angustia y el profundo dolor que ha vivido hoy la sociedad de Cantabria y que está sintiendo hoy el pueblo cántabro. No ante una tragedia, ante un drama de una magnitud que soy incapaz de calificar».

Mientras avanza la investigación judicial y policial, el caso deja una pregunta de fondo sobre la mesa: cómo una infraestructura integrada en una senda costera paralizada, sin una actuación clara durante años y descrita en estado de abandono, terminó siendo el escenario de una de las jornadas más trágicas recientes en la costa de Santander.

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