LÍO EN EL CORSO

Vecinos llevarán al pleno de Ibiza su ofensiva contra Lío en Corso: “Para el barrio, es un despropósito”

La Asociación de Vecinos de Talamanca prevé acudir este jueves a Can Botino para exigir al Ayuntamiento que aclare con qué licencia pretende operar Lío Ibiza en el Hotel Corso.

“Para el barrio, es un despropósito”. La frase se repite entre vecinos de s’Illa Plana cuando se habla del desembarco de Lío Ibiza en el Hotel Corso. La llegada del mítico cabaret, que se despedirá esta temporada de Marina Ibiza y prevé trasladarse en 2027, mantiene en vilo a residentes y comerciantes de esta zona de Talamanca, que en las últimas horas han apurado movimientos para tratar de frenar una implantación que consideran carente de cobertura legal suficiente.

En ese contexto, los vecinos han decidido llevar su postura al pleno del Ayuntamiento de Ibiza de este jueves. Según ha podido saber La Voz de Ibiza, desde la Asociación de Vecinos de Talamanca prevén personarse en la sede de Can Botino para hacer presión ante las evasivas que, según denuncian, han recibido del Consistorio en las últimas semanas al preguntar por el aspecto que consideran decisivo: con qué licencia de actividad piensa operar Lío en el Hotel Corso.

El Ayuntamiento ha evitado hacer declaraciones públicas al respecto. Sin embargo, tal como ha informado La Voz de Ibiza, un informe técnico del Consistorio, emitido en febrero de este año, avala el uso de una antigua licencia de sala de fiestas que funcionaba en el Corso, pese a que se trata de una interpretación cuestionada por distintas fuentes jurídicas consultadas por este medio.

La clave: qué licencia usaría Lío

Tal como ha explicado este medio, el PGOU de 2023 de Ibiza prohíbe el otorgamiento de nuevas licencias de sala de fiestas o discotecas en el municipio. La vía que, según distintas fuentes, se estaría planteando para encajar la actividad de Lío en el Corso pasaría por apoyarse en una licencia previa de sala de fiestas vinculada históricamente al hotel, identificada por diversas fuentes con la antigua licencia de Lucifer.

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Sin embargo, fuentes jurídicas consultadas por La Voz de Ibiza sostienen que esa cobertura sería muy difícil de defender a la vista de las reformas previstas en el establecimiento y, en particular, en el espacio donde se desarrollaría la nueva actividad. El argumento es que no se mantendría intacto el mismo uso en el mismo lugar, sino que se produciría una modificación sustancial en términos de escala, configuración y emplazamiento.

De hecho, según la información recabada por este medio, el nuevo espacio previsto para Lío ya no se correspondería con la antigua sala de fiestas del sótano, sino con la terraza situada junto a la piscina del hotel, uno de los puntos que más inquietud ha despertado entre los vecinos.

Presión en el pleno y cambio de estrategia

En las últimas horas han comenzado los contactos con residentes de la zona para convocarlos a asistir al pleno, concretamente al espacio de ruegos y preguntas. El objetivo es que el Ayuntamiento exprese públicamente si Lío contará con una licencia que le permita operar como sala de fiestas o discoteca y, en ese caso, de qué título se trata y qué validez legal tendría.

La maniobra supone, además, un cambio de estrategia. Hasta ahora, la idea era solicitar esa misma información mediante un requerimiento formal a las áreas de Actividades y Certificados del Ayuntamiento. Pero el avance del proyecto y la falta de respuestas claras han empujado a los vecinos a dar un paso más y trasladar la presión al plano político.

Obras en la piscina y más desconfianza

El malestar vecinal se ha intensificado en paralelo al inicio de obras visibles en la zona de la piscina del Hotel Corso. Según trasladó la administración del establecimiento a La Voz de Ibiza, se trata de trabajos menores de mantenimiento que no guardan relación con el proyecto de reforma general ni con la futura llegada de Lío.

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Los vecinos de s’Illa Plana, sin embargo, desconfían de esa explicación. En el barrio se extiende la convicción de que el arranque de estos trabajos no es inocuo y de que el promotor busca avanzar posiciones en un momento en el que ya se da por hecho que el conflicto podría acabar en los tribunales. Entre los residentes gana peso la idea de que cuanto más avanzadas estén las obras, más condicionada quedará una eventual disputa judicial.

Una operación a tres bandas

Conviene recordar que el Hotel Corso fue adquirido por el fondo Blasson Property, dentro de una operación de reposicionamiento del activo. La futura gestión hotelera apunta al entorno de Marriott, mientras que Lío entraría como inquilino y operador independiente del espacio de ocio, separado funcionalmente del hotel.

Esa estructura a varias bandas es, precisamente, una de las razones por las que el conflicto no se limita al rechazo vecinal o a una discusión sobre ruidos y tráfico. En el fondo, lo que se debate es si el proyecto puede sostener la actividad de Lío con una licencia antigua o si, por el contrario, la nueva implantación exigiría un título habilitante incompatible con la normativa vigente.

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