La Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) ha abierto a audiencia pública la metodología de retribución de la distribución de gas correspondiente al periodo 2027-2032. El organismo propone un incremento del 2,3% respecto al ciclo actual, en una decisión que busca adaptar el sistema a la evolución del mercado y a los nuevos desafíos del sector energético.
Según recoge la memoria de la circular, aún en fase de borrador, la retribución total prevista ascendería a unos 8.313 millones de euros para todo el periodo regulatorio. Este ajuste supone un aumento moderado frente al marco vigente entre 2021 y 2026.
La propuesta mantiene la estructura del modelo actual, pero introduce cambios orientados a equilibrar la sostenibilidad económica del sistema con la necesidad de mantener unos peajes competitivos para los consumidores.
Un aumento moderado en la remuneración anual
En el escenario central planteado por el regulador, la remuneración promedio anual se situaría en 1.191,85 millones de euros entre 2027 y 2032. Esta cifra supera los 1.165,32 millones de euros anuales del periodo vigente, reflejando ese incremento del 2,3% que plantea la CNMC.
No obstante, el organismo también contempla un escenario alternativo con menor demanda de gas. En ese caso, la retribución promedio anual descendería hasta los 1.132,54 millones de euros, lo que representaría una caída del 2,8% respecto al marco actual.
En ese escenario más conservador, la remuneración total del periodo superaría los 7.927 millones de euros. Esta dualidad de escenarios evidencia la incertidumbre ligada a la evolución futura del consumo de gas.
Desde la CNMC subrayan que el objetivo principal de esta metodología es “garantizar una retribución suficiente para cubrir los costes de una empresa eficiente y bien gestionada”.
Nuevos incentivos: biometano, digitalización y sostenibilidad
Entre las principales novedades del borrador destaca la incorporación de nuevos elementos que buscan alinear el sistema retributivo con las transformaciones del sector energético.
En concreto, se introducen incentivos para fomentar la inyección de biometano en las redes, así como mecanismos destinados a cubrir necesidades vinculadas a la digitalización, la ciberseguridad y la reducción de emisiones de metano.
Además, la CNMC plantea actualizar los parámetros retributivos para adaptarlos a la evolución de los precios del mercado, lo que supone una revisión técnica relevante del modelo vigente.
Otra de las medidas incluidas es la limitación de la variación de la retribución paramétrica a un rango de ±10% respecto a la retribución base. Al mismo tiempo, desaparecen algunos elementos del sistema anterior, como el incentivo a municipios de gasificación reciente o la retribución transitoria.
Un modelo en revisión y con incertidumbres
La propuesta se encuentra actualmente en fase de participación pública, un proceso que se extenderá hasta el próximo 27 de abril. Durante este periodo, los distintos agentes del sector podrán presentar alegaciones y sugerencias para mejorar el texto definitivo.
Desde la CNMC aseguran que el documento es el resultado de un proceso previo de consulta amplio, en el que han participado actores clave del sector energético.
En este sentido, el regulador ha señalado que “la propuesta ha sido elaborada tras un extenso proceso público de consulta, en el que se ha recogido la opinión de agentes del sector, instituciones, promotores de gases renovables, comercializadores, asociaciones de consumidores y organizaciones medioambientales”.
Este enfoque busca dotar de legitimidad al nuevo marco retributivo, incorporando diferentes sensibilidades del ecosistema energético.
El sector considera insuficiente el aumento propuesto
A pesar del incremento planteado, las primeras reacciones del sector gasista no han sido del todo favorables. Fuentes del ámbito califican la propuesta como una “ligerísima mejoría”, aunque advierten de que no resulta suficiente para compensar el aumento de costes registrado en los últimos años.
Según estas fuentes, el impacto de la inflación y los recortes aplicados en el periodo anterior (2020-2026) no queda plenamente cubierto con el nuevo esquema planteado por la CNMC.
Además, señalan que los incentivos vinculados al desarrollo del biometano introducen un componente de incertidumbre, ya que dependen en gran medida de las políticas públicas que puedan impulsar las distintas administraciones.
También critican que el borrador no incorpora algunas de las aportaciones realizadas previamente por el sector durante el proceso de consulta.
No obstante, mantienen expectativas de que el periodo de audiencia pública permita introducir mejoras en el texto final, especialmente en aspectos relacionados con la rentabilidad y la estabilidad regulatoria.
Un equilibrio entre costes, demanda y transición energética
La propuesta de la CNMC refleja el delicado equilibrio al que se enfrenta el sistema gasista en España. Por un lado, debe garantizar la viabilidad económica de las empresas distribuidoras; por otro, necesita adaptarse a un contexto marcado por la transición energética y la evolución de la demanda.
El impulso a gases renovables como el biometano y la incorporación de criterios de sostenibilidad apuntan a un cambio estructural en el sector. Sin embargo, estas transformaciones también introducen nuevos retos regulatorios.
En paralelo, la incertidumbre sobre el consumo de gas en los próximos años añade complejidad a la planificación del sistema retributivo. De ahí la importancia de los escenarios alternativos incluidos en la propuesta.
En definitiva, el debate sobre la retribución del gas no solo afecta a las empresas del sector, sino también al conjunto del sistema energético y a los consumidores. La decisión final marcará el rumbo de la distribución de gas en España durante el próximo ciclo regulatorio.













