El comercio de Ibiza celebra el nuevo convenio balear del sector como un acuerdo clave para proteger a las tiendas locales frente al avance de las grandes cadenas de moda, aunque admite que la subida salarial pactada obligará al pequeño comercio a vender más, ser más eficiente y mejorar su rentabilidad en los próximos años.
El presidente de la Asociación de Comercio de Pimeef, José Javier Marí Noguera, ha valorado la firma del convenio, cerrado por unanimidad en Baleares, por la rapidez con la que se ha alcanzado y por su capacidad para “contrarrestar” el convenio estatal que negocian las grandes empresas del textil y el calzado.
“El convenio nacional no beneficia la competitividad del sector”, sostiene Marí Noguera, que defiende que el marco balear debe prevalecer sobre el estatal en caso de conflicto. La preocupación de fondo es que las grandes marcas puedan acogerse a un convenio estatal con condiciones menos favorables que las vigentes en las Islas, lo que abriría una brecha entre grandes operadores y comercio tradicional.
Blindaje frente a grandes cadenas
El nuevo convenio de comercio de Baleares contempla una subida salarial del 14% en cuatro años para unos 70.000 trabajadores del sector en el archipiélago. El incremento será del 4,5% en 2026, del 3,5% en 2027 y del 3% en los dos años siguientes, con una cláusula de garantía salarial del 1% incorporada al acuerdo.
Pero la lectura que hace Pimeef va más allá de los salarios. Para el pequeño comercio de Ibiza, el punto central es impedir que las grandes cadenas jueguen con reglas laborales distintas. El convenio estatal de grandes cadenas comerciales del sector textil y del calzado, impulsado por la patronal ARTE y sindicatos como CCOO y Fetico, afecta a grandes grupos con presencia en varias comunidades y busca crear un marco laboral común para el sector.
Ese proceso ya había encendido las alarmas en Ibiza. UGT denunció semanas atrás que el nuevo convenio estatal permitiría a grandes cadenas de moda salir del marco balear para aplicar condiciones más bajas, con recortes salariales y pérdida de derechos para unos 10.000 trabajadores en las Islas, según publicó La Voz de Ibiza.
En ese contexto, el convenio balear introduce una defensa propia: cuando exista concurrencia entre convenios, la intención es que prevalezca el autonómico. Para Pimeef, esa cláusula es decisiva porque evita que el comercio local quede atrapado entre dos presiones: asumir mejores salarios y competir, al mismo tiempo, con grandes marcas que podrían operar con costes laborales más bajos.
Subir salarios y sostener tiendas
Marí Noguera se muestra satisfecho con el acuerdo en un momento marcado por la incertidumbre económica y la subida del IPC, que ha reducido la capacidad de gasto de muchas familias. El mensaje de Pimeef combina respaldo a la mejora salarial con advertencia sobre el esfuerzo que recaerá en las tiendas locales.
“El pequeño comercio, los autónomos y sobre todo sectores como moda, calzado y textil van a tener que ser más eficientes y rentables en los próximos años”, plantea el representante de Pimeef. También admite que los negocios deberán aumentar la facturación “con permiso de las grandes plataformas” para poder soportar los incrementos pactados.
La frase resume el dilema del comercio local en Ibiza: mejorar salarios en una isla cara, sin perder competitividad frente a grandes cadenas, comercio en línea y plataformas con mayor capacidad de escala. El convenio, por tanto, no solo ordena relaciones laborales; también marca un nuevo listón económico para tiendas pequeñas y medianas.
Pimeef defiende que el esfuerzo empresarial debe ir acompañado de medidas fiscales. Marí Noguera reclama a la Administración central y autonómica que acuerden una rebaja de tramos del IRPF para los trabajadores, al entender que lo que llega a final de mes no está en consonancia con el coste de vida actual.
Petición fiscal
La patronal ibicenca sostiene que una rebaja fiscal, sumada a la subida salarial pactada, permitiría una mejora real en la vida de las familias trabajadoras. El objetivo, según Pimeef, es que el aumento no se diluya entre retenciones, alquileres, cesta de la compra y costes básicos.
El convenio también incorpora otras mejoras laborales, como el aumento de seguros de incapacidad y accidentes, mejoras en el precio de la hora trabajada en domingos y festivos, protocolos sobre emergencias climáticas y movilidad, aplicación de normativas de igualdad y derechos LGTBI, y ampliación de permisos retribuidos por maternidad y paternidad.
No todas las reivindicaciones sindicales entraron en el acuerdo. Quedaron fuera cuestiones como complementos de antigüedad, fidelidad, singularidad o insularidad, así como la reducción de la jornada laboral, que seguirá fijada en 40 horas semanales.
El convenio fue firmado por todas las partes, aunque CCOO expresó reservas al considerar insuficiente la subida salarial respecto a su propuesta inicial. UGT, en cambio, defendió el acuerdo como un avance para trabajadores y empresas, mientras que las patronales valoraron especialmente el blindaje frente al convenio estatal.
Para el comercio de Ibiza, la conclusión es menos institucional que práctica: el acuerdo protege el marco balear, mejora salarios y evita una ventaja añadida para las grandes cadenas, pero obliga al pequeño comercio a vender más para no quedarse atrás.








